ZUCKERBERG, AL TABLERO
Escándalo en Facebook: Algoritmos y ‘big data’

Foto AFP
Cambridge Analytica, empresa que usó información de 50 millones de usuarios de esta red para crear perfiles “psicográficos” de potenciales votantes, desarrolló un modelo que dejó en evidencia estos dos términos. ¿Los conoce? Vea cómo funcionó todo el entramado

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TAMBIÉN, aunque se sepa poco del tema, los algoritmos pueden llegar a decidir una campaña presidencial. Piense en esta imagen.  Sentado frente a su computador, abre Facebook, un minuto después aparece un quiz de personalidad en el que le preguntan: ¿Le gusta el rock?, usted responde Sí y, por esa respuesta, se produce un algoritmo que se dirige a una base de datos. Ésta llega a una empresa que procesa la información y usted, un simple ciudadano que quería “chismorrear” las fotos de sus amigos del fin de semana, se convierte en un potencial votante.

La empresa Cambridge Analytica, una consultora que en su página web se describe como “usamos datos para cambiar el comportamiento de la audiencia”, usó información de más de 50 millones de usuarios de Facebook, para influir en el voto de esas personas durante la campaña presidencial 2016.

Esto no es nuevo; los desarrolladores de tecnología han venido trabajando en ello. En California, más exactamente en Sillicon Valley,  se han venido creando algoritmos que permiten tomar información de millones de personas y ajustarlos a modelos que se adecúan a sus intereses. Es el mundo del “big data”, el “Dios” del Siglo XXI, según el filósofo Yuval Noah Harari.

¿Cambridge Analytica y Trump?

En una entrevista con Bloomberg, semanas antes de las elecciones presidenciales 2016 en Estados Unidos, miembros de la campaña de Donald Trump dijeron “tenemos en marcha tres operaciones principales de supresión de votantes”. Una de ellas se basaba en los datos suministrados por Cambridge Analytica, con sede en Londres, una compañía que prometía votos.

Esa empresa, por sus acciones en contra de las políticas fijadas por la red social, fue suspendida por Facebook el viernes pasado, tras las denuncias de varios medios ingleses y norteamericanos.

Pero el escándalo viene de cuatro años atrás. En 2014, Cambridge Analytica contrató a un académico rusoestadounidense, Alexsandr Kogan, reporta New Republic, para recopilar datos de Facebook y crear perfiles “psicográficos” que se usaría “en campañas de persuasión”. Así como todo comenzó.

Luego, en vísperas de 2015, cuando la campaña presidencial hasta ahora se acercaba, Kogan construyó una aplicación, culpable de la crisis actual. En ella, los usuarios de Facebook respondían una encuesta, a cambio de dinero, para recopilar información personal.

Entonces, empezó “el big data” de Kogan, quien hizo uso de las ventajas de Facebook en ese entonces: los desarrolladores podían acceder a una cantidad de datos, entre ellos, los amigos de las personas que habían presentado el quiz. En total, Cambridge Analytica captó información de 50 millones, de las cuales 30 eran potenciales votantes en las elecciones de 2016.

Lo hecho por Kogan, sin embargo, no era algo extraordinario. Hasta el mismo equipo de Barack Obama alardeaba de las “ventajas” del desarrollo tecnológico. Por razones de propiedad intelectual, Facebook cambió esta política, que, para 2013, ya era extendida en todo el mundo.

En 2015, finalmente la red social también cambió su política sobre el acceso a información de los amigos de las personas que habían hecho un quiz, lanzado por alguna aplicación. Los datos recopilados con anterioridad, no obstante, permanecieron ahí, inmodificables.

Aquella información logró sacar un perfil de un potencial votante. ¿Cómo? A través de una pregunta general sobre un tema, por ejemplo: su gusto por el fútbol, combinado con otros rasgos de la personalidad: tímido, extrovertido, consciente, cerrado. Estos factores, uno por uno, se mezclaron por medio de un algoritmo capaz de “predecir los matices de sus puntos de vista político con mayor precisión que sus seres queridos”, dice The New York Times, uno de los diarios involucrados en la investigación.

Impacto

Con más de 2.000 millones de Usuarios, Facebook, una red social creada por Mark Zuckerberg en la Universidad de Harvard, ha reaccionado tibiamente frente al escándalo de Cambridge Analytica.

La Unión Europea y el Parlamento británico han citado a Zuckerberg para que dé explicaciones sobre el uso de información confidencial de usuarios de la red social. En Reino Unido se rumora, pese a la negativa de Alexander Nix, presidente ejecutivo de Cambridge Analytica, que la empresa favoreció de alguna u otra manera los resultados del ‘brexit’.

“Invitamos a Mark Zuckerberg al Parlamento Europeo. Facebook necesita aclarar ante los representantes de 500 millones de europeos el hecho de que los datos personales no fueron usados para manipular la democracia”, dijo Tajani en su cuenta en Twitter. 

En su peor escándalo, tras catorce años de fundado, Facebook, por ingenuidad o conveniencia, muestra otra cara de la red social: la del ‘big data’ y los algoritmos que nos llevan a votar por alguien, o a comprar algo. El mundo del Siglo XXI.

 

Regulación en Colombia, ¿existe?

Las leyes para controlar la información que hay en Facebook son muy escasas. La Unión Europea, pionera en el tema, ha dicho que la red social tiene unos límites cuando se afecta la seguridad nacional, por ejemplo. Además, ha regulado los delitos informáticos, la contratación electrónica y el tratamiento de datos, objeto de la polémica.

En Colombia, se ha legislado muy poco al respecto. La ley 1341, de 2009, dice que el Estado podrá intervenir en una red social siempre y cuando exista un riesgo asociado a “la defensa nacional, atención y prevención de situaciones de emergencia y seguridad pública”.

Adicionalmente, está el Decreto 1704, de 2012, que da facultades a los organismos de inteligencia para investigar, tras previa autorización de la Fiscalía, información que circula en la red o es susceptible de interceptación por su importancia como elemento probatorio.

Estas normas, sin embargo, no regulan el tratamiento de datos con fines de manejo comercial o creación de perfiles “psicográficos”; esto último, modelo que usó Cambridge Analytica para llevar potenciales votantes a la campaña presidencial 2016.

Ahora bien, en el mundo la situación es similar. Los rápidos  avances de las comunicaciones han hecho que la legislación pierda vigencia, lo que aparentemente está pasando con este caso.

De momento, el presidente ejecutivo de Cambridge Analytica ha sido apartado del cargo, informó la empresa; sin embargo, no es clara la base legal bajo la cual puede ser juzgado.

Abogados en Reino Unido estiman que podría ser un proceso por incurrir en un delito informático, pero aparentemente la legislación británica no tiene un tipo penal que apunte específicamente a la creación de perfiles “psicográficos” con la finalidad de crear potenciales votantes, compradores, o algo que pueda variar los intereses de una persona.