La puerta de África (I) | El Nuevo Siglo
Lunes, 5 de Marzo de 2018

“Colombia debe mirar y fortalecer cooperación sur-sur”

Colombia llegó tarde diez años a Asia y hasta ahora piensa en entrar a África; esa afirmación, preocupante y excluida del discurso político de los aspirantes presidenciales en lo que tiene que ver con la integración y la política internacional de nuestro país para los próximos años, no ha llegado a los escenarios del debate, en el cual, la agenda de los analistas no se ha centrado más que en temas internos para preguntarle a quien eventualmente pueda dirigir el Estado cómo se fortalecerá la presencia de la bicentenaria y republicana nación en el contexto mundial.

En la otra orilla del Atlántico está Marruecos, un país africano con la humedad del océano y la resequedad del desierto, pero en la puesta del sol del mundo árabe, Chibb jazira al-Magrib. Un país que en 89 años ha visto tres monarcas: Mohammed V, Hassan II y Mohammed VI, último que además de unir a los hombres y mujeres del desierto con los de las ciudades, ha generado una apertura turística, que lleva a que su reino sea visitado por más de cuatro millones de personas al año, generando con ello casi dos millones de empleos, que en otros lugares islámicos envidiarían.

Precisamente, en el tema religioso, el Rey de Marruecos ha sido considerado como un defensor de su fe, pero ha condenado, como “actos de odio” el ataque a Charlie Hebdo de 2015 y además, está en constante diálogo con judíos y cristianos, existiendo allí las sedes arquidiocesanas de Rabat y de Tánger, creadas por Pío XII. Un acontecimiento especialmente significativo en la historia del cristianismo en Marruecos, además de la llegada en 1219 de los primeros franciscanos, fue la visita del Papa Juan Pablo II a Casablanca el 19 de agosto de 1985.

Desde la antigua Hispania romana, habían llegado al norte de África las primeras muestras del cristianismo. En el año 298 fue martirizado en Tánger el centurión Marcelo, de la Legio VII Gemina Pía Félix que nació y vivió en León durante la segunda mitad del siglo III.​

Por otro lado, puede haber críticas en los medios, precisamente por el cabildeo de los polisarios en muchos lugares; pero, sin lugar a duda, otros temas, ajenos a la política secesionista, pueden mostrar para Colombia las ventajas de abrirse hacia África por la puerta de entrada de Marruecos por el puerto de Tánger – Mediterráneo, que dinamiza el comercio internacional y hace propicia la llegada de los productos colombianos a otras naciones, bien por esa vía o por carretera, pues en Marruecos se están pavimentando cien kilómetros de vías al año; así, se puede combatir en el sistema, la progresión apreciable del coste de flete aéreo para llegar, incluso al oriente de Europa.

Pero hay más, la Embajadora del rey Mohammed VI, Farida Loudaya, ha manifestado su disposición a instaurar una amplia cooperación para facilitar la etapa del posconflicto, en el marco del compromiso permanente de Marruecos, en favor de la cooperación Sur-Sur.

 

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