“El arte de sumar voluntades”

*Campaña presidencial en recta final
*La política no es una bicicleta estática

A estas alturas nos encontramos en una de las etapas de la campaña presidencial más difíciles y decisivas, faltando un mes largo para las urnas. Tras la escogencia en marzo del nuevo Congreso -en medio de la distorsión en la opinión que produjeron las consultas interpartidistas que proyectaron a Iván Duque y a Gustavo Petro, dado que en ambas, votaron ciudadanos de distintos sectores que aprovecharon la oportunidad para intentar inclinar la balanza en un sentido u otro-, muchas cosas han cambiado. No se puede negar que las consultas les permitieron a esos dos aspirantes tomar la delantera por el monto de sufragios recibidos, en tanto el resto de candidatos presidenciales quedó en la sombra, porque su nombre no estaba en juego en las urnas. La propaganda se encargó de hacer el resto, hasta distorsionar el escenario de la contienda y crear la falsa percepción de que las consultas constituían una suerte de resultado como de primera vuelta. Polarización que se ha mantenido desde entonces, en medio de fenómenos conocidos de triunfalismo en uno u otro bando, lo que no necesariamente refleja la realidad política circundante.

Mas parodiando la consigna de algún famoso radioperiódico del pasado, lo único cierto, es que la cambiante política sigue su marcha. No se congeló por cuenta de las consultas interpartidistas, sino que por el contrario, ha adquirido una nueva dinámica. Puede decirse que la velocidad  con que cambia la contienda proselitista es de tal magnitud, que los hechos y las noticias diarias que afectan el acontecer nacional desborda todos los cálculos políticos de quienes intentan auscultar el futuro electoral, así como de los partidos que confunden esos episodios coyunturales con realidades que quieren mostrar como definitivas, sin serlo.

Se desconoce, entonces, que la campaña avanza en una suerte de premio de montaña, pero que a la carrera aún le restan los kilómetros decisivos; y en tales circunstancias, todo puede ocurrir y cambiar.

Los competidores en ese premio de montaña político, deben mostrar su inteligencia para no agotar sus fuerzas antes de tiempo, conscientes de que las últimas cuatro semanas serán las definitivas en la carrera por la Casa de Nariño. En estas etapas, los errores y los malos cálculos pueden ser muy graves. Quienes auscultan la opinión, no pueden presuponer que la campaña presidencial se libra en bicicletas estáticas, como pareciera ocurrir en ciertos debates presidenciales, que se tornan repetitivos y la opinión pública pierde interés en ellos. El televidente suele decir que ya escuchó las mismas preguntas y respuestas y simplemente cambia de canal o de dial. Al mismo tiempo, la ciudadanía que se impacta por el vértigo de los acontecimientos políticos y de orden público en el país, se preocupa porque sabe que Colombia necesita un experimentado conductor y no un inexperto para manejar las distintas crisis y solucionar las principales problemáticas.

Lo cierto e incontrovertible a estas alturas de la campaña, es que los potenciales electores se interesan más por el propio futuro y el del país, que por los incidentes menores de la contienda proselitista, incluyendo hasta las propias encuestas. Es cuando más importa conocer de la experiencia y de la capacidad ejecutiva de los candidatos. Pasa lo mismo que a los pasajeros que viajan en avión, que no pueden estar tranquilos cuando se enteran que el piloto apenas cuenta con un curso de vuelo por correspondencia, sin conocer en la práctica asuntos como el aterrizaje en una pista peligrosa. En realidad las masas se sienten abrumadas por la creciente ola de violencia que muestra la intensificación de la disputa territorial entre actores ilegales en varias zonas del país. Los exportadores tiemblan por la caída del dólar, los cafeteros ven mermados sus ingresos con esa situación, en tanto, los importadores buscan aprovechar el momento cambiario mientras el sector petrolero ve repuntar sus utilidades, como el Estado sus ingresos.

Las sociedades y sus dirigentes, en momentos de incertidumbre generalizada, vuelven los ojos a los políticos más capaces y experimentados. Por lo mismo, valoran el trabajo de los candidatos que consiguen sumar varios partidos y fuerzas sociales en torno de acuerdos programáticos realistas, que se vuelven definitivos para conquistar y ejercer el poder. Tales alianzas no se consiguen por arte de magia; son el resultado de la alta política. Como dijimos antes, la campaña presidencial  no es estática, por lo que los resultados finales dependen también de la capacidad de los candidatos para unir voluntades y actuar de consuno. La política decía Rafael Núñez: “es el arte de sumar voluntades”.