“UNA HORDA DE ILUMINADOS SE ENCUENTRA”
El nadaísmo no fue fundado, sino desenfundado: Jotamario Arbeláez

Foto archivo

El Nuevo Siglo (ENS): ¿Cómo inicia el movimiento del nadaísmo?

Jota Mario Arbeláez (JMA): No nace, renace. Cada vez que la humanidad pasa por períodos de intensa crisis, una horda de iluminados se encuentra, y apoyándose sólo en el Logos, cuestiona la sociedad donde vive y que no permite vivir. Gonzalo Arango en un momento de inspiración tuvo la vislumbre de esos cenáculos, el último de los cuales se había llamado Nihilismo, que es lo mismo; y apoyado en otros absurdos movimientos de vanguardia, futurismo, dadaísmo, surrealismos, existencialismo, armó su rompecabezas estético y filosófico, y lo puso de presente a una generación que sólo esperaba esa señal para ponerse en el camino. El camino que no conduce a ninguna arte, como definió “El Profeta” su movimiento; pasados sesenta años, sigue tan campante como Johnny Walker.

ENS: ¿Por qué pensar en el vínculo entre el nadaísmo y la literatura?

JA: Viéndolo bien, sólo éramos unos muchachos perdedores del bachillerato y las esperanzas, billaristas de medianoche, expertos en el terrorismo verbal, que no deja muertos pero sí resucita espíritus. Asumimos la poesía como traje a la vez de fatiga y de coctel, escandalizamos a los que pudimos con nuestra verba sacrílega, arrastramos a la juventud hacia la protesta con actos pánicos, pero huimos de la violencia física, no propiamente por cobardía sino por seguir los mandatos del Maestro Cannabinol. Las piezas literarias que propusimos desde hace sesenta años apenas ahora comienzan a reconocerse como el génesis de la moderna literatura en Colombia. No contemos a García Márquez, quien se apropió con todo derecho de nuestro mamagallismo de cabecera.

ENS: ¿Cuál fue su papel en la fundación del nadaísmo?

JA: Repito, con otras palabras, el nadaísmo no fue fundado, sino desenfundado. Para combatir el mal de la sociedad nos revestimos de un aire de malosos espirituales. Nos hicimos antisociales mientras llegaba el socialismo. El socialismo no llegó y los antisociales fueron muriendo. Los que restan hasta de vivienda disponen,  donde seguir fraguando conspiraciones en contra de sí mismos por haberse comportado como románticos. Fui algo así como el jefe de agitación y propaganda de la corriente, y lo que terminé fue aquietándome y propagándome.   

El nadaísmo se creó a partir del marco de la protesta social ¿Cómo era la sociedad de los años 60?

Nos fuimos integrando a esta sociedad a medida que ella sin darse cuenta se fue volviendo nadaísta, a tal punto que, o ni nos determina o nos considera unos ídolos. La droga es la que gobierna, la sexualidad reprimida se liberó, más jóvenes leen más libros, ya papá no manda en la casa, según los científicos, Jesucristo resultó más feo que el diablo y hasta al diablo lo sacaron del santoral. Desde hace un año venimos recibiendo homenajes por todo el mundo, así no los mereciéramos ni los buscáramos. En este momento nos preparamos para recibir el de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde la industria editorial, que al fin se fijó en nosotros, hará el lanzamiento de quince de nuestros últimos títulos

ENS: ¿De qué manera representarán el cumpleaños número 60 en la FILBO?

JA: Será un acto sencillo pero impactante. Se presentarán videos acerca de varios integrantes del grupo. Y, con presencia de las editoriales en el salón, se presentarán los libros “La ejecución de la estatua”, de Amílcar Osorio; “Memorias de un presidiario nadaísta” y “Máximas”, de Gonzalo Arango,  “El primer libro del poeta. Poemas de la ofensa”, de Jaime Jaramillo Escobar; “Culo de botella, de Elmo Valencia; “Las rosas de Damasco”, de Eduardo Escobar; “El amor en grupo” de Humberto Navarro, “Cumpleaños del tiempo” de María de las Estrellas; “Poemas en el bus” de Jan Arb; “La piel por la piel”, de Armando Romero; “El valle de la permanencia”, de Darío Lemos; y “El arte de pedirlo” y “La novia dijo no” de Jotamario.   

ENS: ¿Aún hay jóvenes que adoptan este ideal?

JA: Eso habría que preguntárselo a personajes como Michael Benítez, representante de la nueva ola nadaísta, tanto que su blog se llama “El nadaísmo me lo mama al revés”. No sé qué quiere decir con eso. 

ENS: ¿Qué representa para usted este movimiento?

JA: La máxima expresión de una generación desasosegada que se pasó toda la vida tratando de comprobar que siempre serían jóvenes, geniales y peligrosos. Creábamos movimientos por el hecho de movernos, como me dijo Manuel V. Bien o mal, he cumplido, fue la última frase escrita de Gonzalo Arango. Creo que cumplimos más bien que mal.

ENS: ¿Por qué se dice que ha sido el movimiento más controvertido de la literatura colombiana?

JA: Porque además de movimiento literario fue una insurgencia social. No sólo se nos consideró poetas y cuentistas y novelistas, sino filósofos, profetas, provocadores, recreacionistas, histriones. Aun podemos transformar el nadaísmo en un movimiento político, para terminar de perdernos, o en una sociedad secreta para ocultar lo que hicimos. Hasta a punto estuvimos, o estamos, de alcanzar la Presidencia de la República. Espero que De la Calle despegue. ¿El Poder para qué? ¡El poder para nada!

ENS: ¿Qué le dejaron a la historia y cultura colombiana?

JA: Sacamos al país de Catecismo del Padre Gaspar Astete, de la Urbanidad de Carreño y de la novela María. Y dejamos una biblioteca de más de 250 títulos, que apenas comienzan a conocerse.

ENS: ¿Cómo es la literatura de protesta (social)?

JA: Para expresar protestas sociales no utilizamos la literatura, que es lo único que respetamos. Lo hemos hecho a madrazo limpio. Para ello tenemos patente de corso. El nadaísta de Medellín Eduardo Escobar y el de Cali Jotamario Arbeláez, desde hace un cuarto de siglo detentamos columnas editoriales en El Tiempo, y en otros medios. Y gozamos de libertad absoluta. Un día Fernando Quiroz, quien coordinaba la página donde aparecía una de mis columnas, me llamó para avisarme que Hersán, el legendario director del periódico, le había dicho que me llamara para notificarme que en la última emisión se me habían ido dos madrazos. Que por favor, no más de uno en cada columna.