¿EL FIN DE LA INTEGRACIÓN?
La Unión Europea: el auge del euroescepticismo

Foto archivo AFP
Las recientes elecciones en países miembros de la Unión Europea suponen un desafío a las medidas adoptadas en Bruselas. Y aunque esta postura euroescéptica no es nueva, cuestiona la visión integracionista del bloque 

_________

LA UNIÓN Europea volvió a temblar con las recientes elecciones en Hungría. Viktor Orban ganó el domingo 8 de abril los comicios para consolidarse por tercera vez consecutiva como el Primer Ministro de esta ex república comunista. Este resultado se dio dos meses después de las amplias votaciones del “Movimiento 5 Estrellas” y de la “Liga Norte” en Italia, consideradas como euroescépticas. 

Algunos miembros de este grupo de países entre los que se destacan Polonia, Austria, Holanda y República Checa, tienen mandatarios o importantes fuerzas políticas que plantean una contraposición a las medidas tomadas en Bruselas.

Lo cierto es que este sentimiento no es reciente y existe incluso dentro de las potencias que lideran el bloque como Alemania y Francia. Pero con la llegada de fuerzas políticas euroescépticas al poder, el proyecto de integración de la Unión Europea no atraviesa por su mejor momento.

Posturas radicales

La ola migratoria que vivió la Unión Europea en 2015, llevó a pactar un acuerdo frente a la llegada de solicitantes de asilo provenientes de África y Medio Oriente. En este se planteó la distribución de alrededor de 120.000 migrantes, mayor vigilancia de las fronteras y apoyo económico a los países receptores. Las mencionadas disposiciones explican el distanciamiento tomado por algunos miembros de la Unión Europea.

Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa conforman el llamado grupo de Visegrado (V4). “Su visión para Europa es una en la que el Estado nación es fuerte e independiente”, afirma Katya Adler en BBC Mundo.  El V4 vetó la decisión de imponer cuotas migratorias que buscaban “equilibrar la responsabilidad y solidaridad en materia de migración y asilo”, de acuerdo con la Comisión Europea.

Orban ganó los comicios con el 49% de los votos y fundamentó su campaña en un discurso anti migratorio y nacionalista. Frente al paso de inmigrantes que querían ingresar al viejo continente en 2015, Hungría decidió construir en la frontera con Serbia y Croacia, un muro de alambre equipado con cámaras y alarmas.

Por su parte, las recientes elecciones en Italia mostraron un resultado similar. Con la salida de Matteo Renzi como primer Ministro, los partidos más votados el 4 de marzo fueron el Movimiento 5 Estrellas con un 32, 6% y la Liga Norte el 17, 3%. El primero, liderado por Luigi Di Maio, ha mantenido un discurso nacionalista y ha manifestado su intención de “reformar la Unión Europea, pero no de destruirla”.

La segunda fuerza más votada, en cabeza de Matteo Salvini, es un partido ultraderechista que ha utilizado la migración y la xenofobia como base de su campaña. Ambos candidatos que ahora deben conformar gobierno, tienen como propuesta en común, resolver la crisis migratoria en Italia.

El argumento de los flujos migratorios se ha consolidado como la causa de un sentimiento más profundo que un anti europeísmo. Así como lo afirma Amandine Crespy, profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos de la Universidad Libre de Bruselas, “existe un conflicto más profundo de valores que divide las sociedades europeas, como la cuestión identitaria, la inmigración y un rechazo al multiculturalismo”. Esto deriva en una “nueva fractura sobre los valores, la apertura de las fronteras y sobre las cuestiones religiosas”, afirma la experta.

Pasado y presente

Las posturas euroescépticas no son recientes, pero se han exacerbado con las nuevas fuerzas políticas en ciertos países europeos. Para entender la situación actual de este “sentimiento”, hay que remontarse a la aprobación del Tratado de Maastricht, el cual consolida oficialmente la Unión Europea. “La integración regional toma una visión más amplia al pasar solo del aspecto económico, al plano político y social”, menciona la profesora de la Universidad Libre de Bruselas.

En esta coyuntura, “los países fundadores tuvieron debates sobre las cuestiones políticas y monetarias de la Unión Europea, surgieron divisiones de los partidos políticos y algunos de estos se consolidaron como euroescépticos, ganando espacio con el tiempo”, señala Amandine Crespy.

Así, los movimientos mencionados previamente han calado en la opinión pública, evidenciando una tendencia desfavorable frente a la condición actual del bloque europeo. Dichas expectativas se miden a través del Eurobarómetro, una encuesta realizada a lo largo de los países miembros.

Aquella publicada en noviembre de 2017 en la pregunta “¿las cosas van por buena o mala dirección en la Unión Europea?”, a lo que un 47% de las personas respondieron que “van por mala dirección”, siendo Grecia el país que tuvo un mayor porcentaje con un 69%. Por otro lado, la pregunta “¿en su opinión cuáles son los dos problemas más importantes que tiene que enfrentar la Unión Europea actualmente?”, dando como resultado que un 39% respondiera “la inmigración”, seguido de un 12% al “cambio climático”.

En este sentido, la llegada de inmigrantes al continente en búsqueda de mejores condiciones y los movimientos euroescépticos que de ello se derivan, demuestran que el bloque se enfrenta a unos retos que evidencian la necesidad de, como dijo Emmanuel Macron en un discurso en Atenas, “refundar Europa” restableciendo "la soberanía, la democracia y la confianza”, de acuerdo con Europe 1.

¿Balance de poder?

“Alemania domina desde el punto de vista económico y político”, afirma la experta citada previamente. Su liderazgo surge al ser la economía más estable del bloque, aportando el 19% de las contribuciones para el presupuesto de esta comunidad, seguido por Francia con un 16,63%, según Statista. Estas dos potencias han hecho esfuerzos por restablecer el sentimiento pro europeísta, en medio de posturas radicales que la debilitan.

Los mencionados movimientos anti europeístas se oponen al poder que detentan Alemania y Francia y a las políticas adoptadas. Es así que dentro de sus intereses está crear una fuerza de poder alternativa, como la V4, que genere un balance de poder en el bloque. Lo paradójico, es que esta postura de lucha de poderes, estaría en contradicción con la naturaleza misma de la integración de la Unión Europea

.

@Nataliamarinop