Segundo editorial. Un campanazo a los presidenciables

Si bien es cierto que cada vez que se discute en el Congreso el proyecto de presupuesto general para el próximo año, los titulares de muchas entidades ponen el grito en el cielo por los recortes en materia de recursos, en lo que respecta a la iniciativa sobre gastos e inversión para 2018 las protestas son generalizadas, no sólo desde el punto de las instituciones oficiales sino por parte de sectores políticos, sociales, económicos y regionales.

El Gobierno ha explicado hasta la saciedad que es necesario apretarse el cinturón porque las arcas estatales no dan para un mayor margen de destinación presupuestal. Los magros crecimientos del PIB en el primer y segundo trimestres de este año el dan la razón sobre el enfriamiento productivo colombiano y el consecuente golpe en los ingresos oficiales.

Así las cosas, la situación fiscal del próximo año estará bastante complicada y no se descarta, al decir de los expertos, que sea necesario a poco de comenzar 2018 acudir a adiciones presupuestales de emergencia para suplir los ya pronosticados faltantes. Si ello es así, entonces el problema no sólo atañe y recae en el actual gobierno, al que le queda menos de un año de gestión, sino que debería suscitar la atención y la intervención en el debate de todos aquellos que hoy están de precandidatos y candidatos presidenciales, toda vez que a alguno de ellos le tocará hacerle frente a las afugias presupuestales del próximo año.

Sería bueno, en consecuencia, escuchar lo que esa amplia baraja de aspirantes a la Casa de Nariño -hay 24 en el partidor y podría aumentar- se pronuncie sobre el recorte presupuestal y si el Gobierno saliente debe tomar una alternativa distinta a dejarle la ‘olla raspada’ a su sucesor, sea quien sea. Ahora que comienzan a tomar fuerza los debates y cara a cara entre los aspirantes, es aconsejable que la opinión pública vaya conociendo las distintas recetas de ajuste y recuperación económicas que tienen quienes aspiran a tomar las riendas del país.