Crímenes en Medellín "disparan" polémica

Foto Montaje El Nuevo Siglo

El índice de muertes violentas en Medellín desde hace tiempo que se mantiene alto, sin embargo todo apunta a que en 2018 podría crecer frente a los dos años anteriores teniendo en cuenta que por, lo general, el mes de diciembre presenta picos altos en esta materia.

En lo corrido del presente año se han registrado 530 muertos, mientras que al final de 2017 fueron 577 asesinatos y en todo 2016 se contabilizaron 544. A noviembre del año pasado, la cifra de asesinatos en la capital paisa ascendió a 488.

La Administración municipal explica que el incremento de las muertes violentas en la ciudad está asociado al accionar de las bandas delincuenciales.

En este sentido el secretario de Seguridad de esta capital, Andrés Tobón, ha señalado que “en Medellín los grandes perpetradores de la violencia homicida son las estructuras criminales. Más del 70% de los homicidios que se tienen registrados de este año hacen parte del comportamiento de estructuras criminales en Medellín”.

El funcionario añadió, que “de hecho los homicidios vinculados con convivencia, violencia intrafamiliar y los feminicidios son homicidios que van a la baja, los que van en aumento son los de estructuras criminales, que son los que han aumentado este año. Por eso es que no hemos bajado un solo segundo nuestro esfuerzo de seguir combatiendo a los criminales, de seguir combatiendo la capacidad de daño que tienen en el territorio, porque para ellos el homicidio se convierte en una herramienta para seguir manejando su violencia y la renta criminal y eso no lo podemos permitir”.

Sin embargo, para el director de la Fundación Paz y Reconciliación, León Valencia, “hay una realidad que tiene mucha historia en Medellín y es que existe un Estado paralelo, pues están unas fuerzas ilegales que controlan una parte de la ciudad y eso no se ha podido superar en Medellín, que tiene momentos de calma porque se sienten cómodos y no hay disputa de mercados y territorio; además, hay una especie de tolerancia del Estado con ellas. Hay un reacomodo de las bandas en Medellín y eso trae unos niveles altos de violencia y el gobierno de Federico Gutiérrez, que se había puesto un propósito muy grande de disminuir la criminalidad en Medellín, ha resultado un fracaso”.

Añadió Valencia, que “una forma de presentar esta realidad ha sido la que ha hecho el Alcalde de decir que ‘es porque los estamos persiguiendo que la cosa se puso peor’, eso es algo muy difícil de hacer creer a los analistas y a la propia ciudad. La situación está peor porque las cosas las están haciendo mal, porque en la ciudad siguen imperando las oficinas de cobro, una de las ciudades más extorsionadas es Medellín y no se ha podido resolver el tema de Fuerza Pública enfrentando a esta criminalidad porque siempre se han demostrado muchos nexos de autoridades de Estado con estos grupos y eso ha generado una situación difícil de la ciudad por muchos años, que se aplaca por momentos y luego resurge”.