Familia y juventud, temas pontificios | El Nuevo Siglo
Viernes, 9 de Noviembre de 2018

EN medio de tempestades adversas, que intencionalmente se busca levantar en su contra, con ánimo de mermar su justo y bien adquirido prestigio, el Papa Francisco continúa impávido, animado por la fuerza de Alto, realizando tareas y tomando trascendentales decisiones. En columna precedente he comentado el sorprendente y benéfico paso de entendimiento con la China comunista en avance positivo en relaciones de la Iglesia con ese régimen.

Digno de destacar, ahora, cómo el Papa dedicó hace  poco una semana en Irlanda al tema fundamental para el mundo, sustentado por base que aporta la fe cristiana, como es la familia. Lamentablemente ese tema, fue distraído con el doloroso de escándalos sacerdotales, que los Pontífices han venido condenando con mano firme. Allí hubo esas nubes que intencionalmente los adversos a la Iglesia ponen en alto para crear horizontes oscuros que opaquen el esplendor de temas, como el ideal panorama, de bien para el mundo, que se expone en lo relacionado con hogares dignos. Allí fue amplio el mensaje de Francisco en ese país de gentes buenas, con hogares constituidos según  la Ley de Dios, acordes con la naturaleza humana, soporte de sociedades dignas.

De máxima importancia, la realización del Sínodo mundial de Obispos sobre el vital tema de la juventud, sobre la cual quieren imperar tantas ideologías deletéreas, señaladas por algunos como “de avanzada”, pero a la cual ha señalado ese sapiente Sínodo caminos verdaderamente convenientes para que llegue a ser firme baluarte de siglos venideros. Siempre la Iglesia ha procurado el cultivo espiritual de los jóvenes. El propio Jesucristo tuvo jóvenes  Apóstoles y directos discípulos. Es resonante el llamado que hizo  al joven difunto, hijo, de la viuda de Naín: “¡Joven!”, “¡Levántate”!

A partir del Concilio Vaticano II, y de Documentos de Conferencias Episcopales, se  han dedicado capítulos enteros a impulsar la Pastoral Juvenil,  presentando bases para una formación sólida con documentos especiales. Hubo grandes maestros de la juventud S. Juan Bosco y S. Juan Bautista de la Salle.

Sí queremos un país próspero, libre de corrupción, más que prohibiciones y otros decisiones que distraen del tema, necesitamos educación verdadera, que más que ciencia reclama cátedra testimonial de honradez y honestidad.

El Papa Francisco, inició su visita reciente a Colombia con discurso a la juventud, con muestra de sendas positivas y voz de ánimo por su significado ante la humanidad.

En Colombia, desde la Conferencia Episcopal, hemos tenido Pastoral Juvenil vigorosa, con llamado a que se impulsen vocaciones hacia diversas proyecciones. Me correspondió, desde 1972, como Obispo joven, liderar la estructuración de esta Pastoral, con apoyo de meritorios impulsadores como el famoso  “Pafer”, los  PP. Miguel Triana, Alejo Londoño y Luis Gaviria, con lo que impulsó primera gran etapa, hasta la realización del Año Internacional de la Juventud (1985). Antes y después, con los PP. Silvio Herrera y Gilber Jiménez, se le ha dado fuerte proyección en todo el País.

Eduquemos y orientemos niños y jóvenes y formaremos grande Patria, como lo han pedido los Papas, y el tan significativo y oportuno Sínodo de Obispos.

                                                 

*Obispo Emérito de Garzón

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