Lunes, Septiembre 06, 2010

Politica

El Predial se pagaría de acuerdo al avalúo Catastral

POr: Alejandro Isaacs Giraldo
Periodista de EL NUEVO SIGLO

Hay predios de estrato 1 con avalúos superiores a los 500 millones de pesos que pagan las tarifas más bajas

AUNQUE EL incremento en el recaudo de los impuesto será bastante, las tarifas no tendrán alza para cumplir con el plan de Desarrollo Bogotá Positiva.
Es la reforma tributaria que radicará en el Concejo de Bogotá en los próximos días la administración del alcalde mayor Samuel Moreno tendría como fin la modernización del Estatuto Tributario para que los grandes y pequeños contribuyentes paguen lo que deberían aportar. En las iniciativas de este corte radicadas en la corporación siempre se argumenta que las tarifas no se incrementarán.
Y es que el Distrito Capital tiene doce impuestos y cuatro participaciones. El 96 por ciento del recaudo se concentra en cinco impuestos: Industria, Comercio y Avisos (ICA), Predial, Sobretasa a la gasolina, Vehículos y Cerveza.
Frente al ICA, en un estudio de la Secretaria Distrital de Hacienda se determinó que 2.000 contribuyentes o 1,2 por ciento del total de ciudadanos que cancelan impuestos, aportaron el 74 por ciento del total recaudado o 1,25 billones de pesos.
Con base en ese estudio, en la Administración hay mucha preocupación por el éxodo de empresas bogotanas a los municipios de la Sabana por las facilidades tributarias que ofrecen o porque pagan menos impuestos, el Distrito tiene en la puerta del horno el proyecto que busca simplificar, mejorar las condiciones de recaudo en la ciudad y hacerle más fácil la vida a los contribuyentes.
En este sentido, en la despedida del secretario Distrital de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, ante el Concejo de Bogotá, además de realizar una descarnada radiografía de las finanzas, explicó que trabajará desde la Dian en las modificaciones al Estatuto Tributario Nacional que analizará el Congreso, especialmente en lo que se refiere a los regímenes impositivos en materia territorial.
Uno de los principales argumentos en la propuesta de modernizar del aparato tributario es la facilidad para el pago de impuestos, pues el reporte Doing Bussines 2010, al evaluar 183 países, indica que Colombia ocupa el puesto 115 y a nivel nacional, Bogotá ocupa el puesto 19 entre las 21 principales ciudades. Así mismo, está comprobado que los países con mayores pagos tienen menores negocios formales y menores tasas de creación de negocios.
El 90 por ciento de los países cubiertos por las encuestas encuentran la administración tributaria y los pagos de impuestos entre los 5 mayores obstáculos en la realización de negocios: “La multiplicidad de impuestos aumenta los trámites burocráticos, esto se ve reflejado en un mayor costo, tanto para los contribuyentes como para la administración tributaria”.
La gran revolución tiene que ver con el impuesto Predial Unificado donde se plantea un nuevo sistema tarifario con base en que el estrato no refleja correctamente la capacidad de pago de los contribuyentes. “Existen predios del estrato 1 con avalúos superiores a los 500 millones de pesos que no deberían tributar con las tarifas más bajas. Es decir, establecer un nuevo sistema tarifario mas progresivo y equitativo que responda a la capacidad de pago de los contribuyentes”, indicó la Secretaría Distrital de Hacienda.
Frente a la ICA, se planteará una reducción de periodos de declaración porque en la actualidad los contribuyentes del régimen común deben presentar 6 declaraciones anuales. Los argumentos tiene que ver con:

Demasiado tiempo y esfuerzo para el cumplimiento tributario.
Altos riesgos de sanciones por inexactitudes.
Desgaste administrativo en procesos de fiscalización y cobro.
Mucha información por controlar.
Establecer que los grandes contribuyentes del régimen común paguen anticipos bimestralmente y una única declaración objeto de fiscalización anual.
En la actualidad cerca del 85 por ciento del total de contribuyentes aportan el 4 por ciento del total de recaudo, con el mismo régimen del 15 por ciento restante que aporta el 94 por ciento.
Riesgos para las pequeñas empresas.
Sistema tarifario complejo.
Procesos de fiscalización y cobro por errores involuntarios.
Alta carga tributaria y complejidad en los trámites.

 

No a publicidad

 

Otro de los puntos que seguramente serán objeto de debates es la informalidad. En este sentido, las principales causas en Bogotá son por el desempleo y la necesidad de subsistencia; la alta carga tributaria; bajos controles estatales; muchos trámites para desarrollar las actividades formalmente falta de información; altos costos de la nómina; poca confianza en el Estado; cultura de la informalidad.
La propuesta para modificar ICA consiste en establecer un nuevo régimen transitorio para pequeños contribuyentes del régimen común y simplificado, con base en una presunción de ingresos netos y unas obligaciones especiales, que facilite el calculo de la base gravable y simplifique el cumplimiento de las obligaciones; mejor distribución de la carga impositiva; incentivo a la formalización; optimización de los procesos de fiscalización; implementación de la Nota fiscal electrónica; y adopción de prácticas internacionales exitosas como Sao Paulo, Brasil.
Implementar un sistema técnico de control para el impuesto de industria y comercio, siendo un factor de descuento para los impuestos predial y vehículos.
En esta propuesta para modernizar el aparato tributario esta la eliminación de los impuestos publicidad exterior visual, complementario de avisos y tableros y las estampillas de Pro-Cultura y Pro-Adulto Mayor, usando como fuente sustituta un punto más en todas las tarifas ICA.
<FOTOLEAD>LA ADMINISTRACIÓN bogotana radicará ante el Concejo un proyecto de reforma tributaria y modernización de los impuestos.

 

Alto flujo vehicular es protagonista del ruido

Se iniciaron una serie de mediciones de los sonidos en sitios aledaños a los humedales
EL TRINAR de las aves, las hojas cayendo de los árboles y las místicas voces del viento deberían ser los únicos sonidos que se perciban en los 13 humedales de Bogotá. Sin embargo, debido al crecimiento poblacional, al aumento de la construcción y al tráfico vehicular y aéreo, el panorama ha cambiado.
Las turbinas de los aviones, los motores y pitos de los carros, y el vallenato y el reggaetón del equipo de sonido de algún vecino rumbero, han sido algunas de las razones por las cuales estos ecosistemas han ido perdiendo su silencio.
Sin embargo, esa era tan sólo una hipótesis, ya que nunca se habían medido los sonidos dentro de alguno de estos ecosistemas. Para conocer si en los humedales aún reina el silencio, o si por lo contrario es un sueño a futuro o un imposible por el excesivo ruido, desde noviembre de 2009 la Secretaría Distrital de Ambiente se dio a la tarea de medir los decibeles en La Conejera, humedal ubicado en la localidad de Suba.
Para este primer proyecto piloto, los técnicos de la SDA seleccionaron ocho puntos de medición: cinco dentro del humedal y tres en lugares cercanos a la vía que comunica al municipio de Cota con Bogotá; todo para contrastar los sonidos de la naturaleza con el ruido producido por la mano del hombre.
Al interior de La Conejera la mayoría de sonidos captados aún son naturales, es decir que se podría disfrutar de un buen libro escuchando el canto de una monjita. Lo único que podría perturbar al lector, por tan sólo unos minutos, sería un avión, una retroexcavadora, algunas alarmas, un vallenato o el ladrido de un perro, ruidos de las viviendas aledañas que se alcanzan a colar a través de los tupidos árboles de este pulmón de la ciudad.
En los cinco puntos monitoreados dentro del humedal, las mediciones no superaron los 47 decibeles. Una cifra alentadora, ya que la Resolución 627 del Ministerio de Ambiente establece que lo máximo permisible para una reserva natural son 55 decibeles.
“Esto indica que en este ecosistema aún reina el silencio, aunque los decibeles serían inferiores si los vecinos ponen de su parte y le bajan al equipo de sonido. El ruido de los aviones o de las construcciones no se puede frenar, ya que hace parte del crecimiento urbano de la ciudad”, apuntó Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente, quien además aseguró que el ideal es medir el ruido de los 12 humedales restantes.
En los tres puntos monitoreados cerca a la vía Cota los decibeles se disparan, pasando de los 47 registrados al interior de La Conejera, a un promedio de 68.
Los causantes de ensordecer la periferia del humedal de La Conejera son los buses, microbuses, camiones y vehículos particulares, además del paso de los aviones. Esto ratifica que el alto tráfico vehicular es uno de los grandes protagonistas en el ruido de la ciudad.
El ruido alrededor de los humedales se mueve a través del viento, y puede afectar las aves y demás especies que habitan este ecosistema. “Los vehículos podrían ser más silenciosos bajándole al uso del pito, y no instalando elementos generadores de ruido como bocinas y resonadores en frenos y aceleradores”, apuntó Nieto Escalante.