¿Tik Tok amenaza seguridad de EE.UU.? | El Nuevo Siglo
Jueves, 25 de Abril de 2024

* Aprobada ley que prohíbe la aplicación

* Pulso político entre Washington y Beijing

 

Estados Unidos acaba de aprobar una ley que prohibirá la aplicación china TikTok en Estados Unidos si su casa matriz, ByteDance, no transfiere su propiedad, antes de un año, a una empresa norteamericana.

Como se sabe, TikTok es una aplicación especialmente adictiva que aprovecha la comprobada preferencia de la mayoría de las personas por los videos antes que por los textos. Funciona con un potente algoritmo que identifica los gustos de los usuarios y los entretiene con “feeds” personalizados de videos adictivos de 15 segundos de duración. Gracias a ello tiene la actualidad 1.218 millones de usuarios en el mundo, 170 millones de ellos en Estados Unidos.

En el origen de la drástica medida están las reservas acerca de que el gobierno totalitario y comunista de la República Popular China use TikTok en su beneficio, al acceder a los datos personales de los usuarios. La aplicación es hoy la principal fuente de información de la tercera parte de los menores de 30 años en Estados Unidos y una gran cantera de negocios para personas y empresas.

Varios estudios demuestran la constante manipulación de contenidos y hashtags para promover o vetar, según la necesidad, temas estratégicos para China así como para limitar u ocultar asuntos sensibles de su política exterior, como Tíbet, Xinjiang y Taiwán. Por todo ello, TikTok fue considerada una amenaza a la seguridad nacional. China prohíbe en su territorio el uso de Facebook, Instagram y otras aplicaciones estadounidenses. Washington quiere ahora hacer lo propio con una aplicación controlada por un gobierno sin oposición y tan afecto al espionaje.  

En su defensa TikTok ha desplegado todos los esfuerzos en los terrenos mediático y jurídico. Emitieron un comunicado en el que condenan que el Congreso “utilice la cobertura de una importante asistencia extranjera y humanitaria para impulsar una vez más una ley de prohibición que afecta los derechos de libertad de expresión de 170 millones de estadounidenses, devastaría 7 millones de empresas y cerraría una plataforma que contribuye con 24 mil millones anuales a la economía de Estados Unidos”.

Por el lado de Beijing, también por razones estratégicas y de seguridad, hay una férrea prohibición a la venta de algoritmos por lo cual, a partir de ahora, la aplicación que hechiza y embelesa, en especial a los jóvenes, queda en la mitad de una lucha de poderes e intereses políticos y económicos de China y Estados Unidos. 

La ley fija un plazo de nueve meses y un período adicional de tres para realizar y perfeccionar la venta. La lista de posibles compradores comienza por los colosos del sector -Microsoft, Meta, Amazon y Google- que tienen los recursos necesarios para realizar una operación de ese tamaño -está tasada entre 50 mil y hasta 200 mil millones de dólares-. También aspirarían Kevin O’Leary, estrella de “Shark Tank”, y el exsecretario del Tesoro Steven Mnuchin, al frente de un grupo de inversionistas. 

Comprar sin el algoritmo central cambiaría el tamaño y la importancia de la operación, pues obligaría al eventual comprador a reconstruir la aplicación. La otra gran dificultad a la vista es que el plazo señalado por la ley atraviesa los tiempos del proceso electoral en marcha en Estados Unidos -los nueve meses se cumplirían en enero-, lo cual tiene mucha importancia ante un eventual triunfo de Donald Trump, quien podría tomar una decisión sobre TikTok diferente de la apoyada por Biden.

Por ahora los chinos desplegaron una campaña intensiva entre sus usuarios para que escriban a los legisladores y defiendan “su derecho constitucional a acceder a TikTok”. Tienen todas sus esperanzas en el ámbito judicial -ya han ganado tres causas y lograron bloquear otros tantos intentos de prohibir la aplicación sobre la base de que estuvieron inspirados en sentimientos anti chinos-. En instancias superiores el debate se eleva ahora a los balances y prioridades entre la libertad de expresión y la seguridad nacional. Una eventual prohibición atentaría contra la libre información, los derechos constitucionales y afectaría la actividad económica de millones de estadounidenses que usan TikTok para trabajar y para vender. Abogados, tribunales, juicios. Será un arduo camino para una empresa que, paradójicamente, logró su éxito y su prosperidad a través de los mensajes rápidos y la simplicidad.