Orgullo deportivo

  • Colombia brilla en todo el mundo
  • Y ahora por los Centroamericanos

 

En racha. Así están los deportistas colombianos que en las recientes semanas han dejado en alto el nombre del país en distintos escenarios y disciplinas a nivel internacional. La última hazaña se concretó el viernes pasado cuando la delegación nacional se coronó como campeona de los Juegos Suramericanos Cochabamba 2018, en una cerrada competencia hasta última hora nada menos que con la siempre poderosa Brasil. Muy por encima de lo presupuestado antes de las justas, los nuestros sumaron finalmente 94 medallas de oro, 74 de plata y 71 bronces, alzándose con el título subcontinental que, sin duda, es un paso más dentro de la hoja de ruta que se ha trazado Colombia para llegar lo mejor preparada posible y con las mayores expectativas a los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020. Sin duda este triunfo es el resultado de un esfuerzo conjunto de los atletas, los entrenadores, el personal de logística y todo el equipo administrativo, con Coldeportes a la cabeza.

Ganar los Suramericanos, y en la forma en que se hizo, es sin duda el mejor aliciente posible para el difícil reto que significara para Colombia ser el país anfitrión, en las próximas semanas, de la vigésima tercera edición de los Juegos Centroamericanos, que se celebrarán en Barranquilla. Sin duda el nivel de competencia allí será aún mayor, pues los atletas nacionales deberán medirse con potencias deportivas como México y Cuba. Aunque la meta inicial es mejorar los resultados de las anteriores justas, precisamente en Veracruz 2014, es evidente que el triunfo en tierras bolivianas es un muy potente viento de cola para tratar de dar la sorpresa.

Como ya se dijo, los colombianos tienen una buena racha deportiva. Por ejemplo, en la Liga Diamante la doble medallista olímpica en salto triple, la siempre jovial Caterine Ibargüen, ganó la parada atlética en Oslo, la semana pasada. A ello debe sumarse las buenas actuaciones de los ciclistas criollos en el Giro de Italia, en donde “Supermán” López fue podio. Unos días antes los tenistas Juan Sebastián Cabal y Robert Farah se coronaron campeones del torneo de dobles del Masters 1.000 de Roma, uno de los élites de la disciplina. También Miguel Rodríguez ganó el British Open de Squash, considerado el “wimbledon” de esta disciplina y lo hizo venciendo al número uno del mundo. Igualmente el Atlético Nacional logró clasificar a la siguiente fase de la Copa Libertadores…

Todos esos triunfos aumentan el optimismo de los colombianos precisamente ahora que comienzan dos eventos deportivos de primerísimo nivel: el Mundial de Rusia, que arranca el próximo jueves y en donde las esperanzas de millones de compatriotas giran alrededor de que James y compañía repitan una actuación espectacular como la que tuvieron en Brasil hace cuatro años. Y a comienzos de julio vendrá el Tour de Francia, en donde todos los ojos estarán puestos en Nairo Quintana que no sólo tendrá que luchar contra el cuestionado pero indestronable Chris Froome, sino que tendrá un pulso particular con Mikel Landa por el liderazgo de su equipo.

Es evidente que el deporte colombiano de un tiempo para acá está dando unos resultados que años atrás parecían imposibles, salvo hazañas y talentos tan sorpresivos como aislados. Hoy, por el contrario, la política deportiva en el país ha dado un vuelco total. El actual gobierno, en sus recientes balances de salida, insiste en que el presupuesto de Coldeportes se multiplicó por cuatro, en tanto que el botín de medallas en los eventos internacionales rompió todos los  récords. Hay, por igual, un ciclo olímpico más  profesionalizado y de largo plazo. Los atletas de elite son financiados y el proceso de escuelas deportivas está dando frutos, sobre todo con programas como “Supérate”, en tanto se han construido más de mil escenarios a lo largo y ancho del país. Incluso resulta positivo el proyecto de ley para  convertir a Coldeportes en ministerio, tema en el que coinciden tanto el saliente gobierno como los dos candidatos a sucederlo.

En medio de la polarización propia de la recta final de la campaña electoral así como de una realidad accidentada en distintos flancos, el deporte se constituye en una positiva y muy oportuna válvula de escape y escenario de distensión y encuentro entre los colombianos. Al fin y al cabo, nuestros atletas representan a todo el país y generan un sentimiento de unión y solidaridad. Pero, sobre todo, son motivo de orgullo nacional.