SOS de Soacha para atender a más de 11.000 venezolanos | El Nuevo Siglo
Anadolu
Miércoles, 20 de Junio de 2018
Agencia Anadolu
Este municipio  tiene el desafío de integrar a los migrantes, además de ayudar a los miles de desplazados internos que también llegan allí.
___________________

Héctor Estrada tomó la decisión de migrar hacia Colombia desde Venezuela cuando su hija le pidió más comida y él tuvo que decirle que no había más. 

Tenía dinero efectivo y hasta crédito en los bancos, pero los víveres simplemente no estaban disponibles. Pidió su pasaporte y el de su hija, pero tampoco había papel para imprimirlos, así que tuvo que entrar a Colombia por las trochas ilegales.

Luego de un largo viaje en bus, llegó a Soacha, a una hora de Bogotá, con la promesa de ayuda por parte de unos familiares de su esposa, pero la ayuda no fue real, así que quedó en un país desconocido, sin trabajo, sin papeles y con una niña de cinco años. Eso fue hace dos años.

Con el tiempo Héctor ha logrado instalarse y hasta ayudar a otros venezolanos que, como él, llegan buscando oportunidades. No obstante, conseguir un empleo estable sigue siendo un enorme reto.

Hace poco encontró un trabajo atendiendo un parqueadero y un vivero al mismo tiempo. Inicia su jornada a las 6 de la mañana y entrega el turno a las 10:30 de la noche, por un exiguo salario de 30 mil pesos al día. “No me parece correcto, pero ¿qué más hago? Tengo que pagar un arriendo, darle comida a mi bebé y mandarle plata a mi familia en Venezuela”.

Su esposa es socióloga, entró de manera regular a Colombia y consiguió un Permiso Especial de Permanencia, el cual entrega el Estado colombiano a los migrantes venezolanos que cumplan con ciertos requisitos, pero no ha podido encontrar un trabajo estable. 
Ella trabaja en una pañalera por menos del salario mínimo y sin ninguna prestación social.

Aun con todas esas dificultades, Héctor reconoce que hay otras personas que están pasando por situaciones más complicadas.

“Somos muchísimos acá en Colombia y todos los días tenemos que salir a la calle a buscar trabajo”, explica. 

La Alcaldía de Soacha ha registrado 3.500 familias venezolanas en este municipio, cada una en promedio con tres integrantes. Es decir, hay más de 11.000 venezolanos viviendo allí, de los cuales 630 son niños menores de cinco años. 

Pero ese censo tiene un margen de error. “Hemos encontrado bastantes personas venezolanas que no se censaron, por lo que tenemos un margen de error del 15% a los datos que reportamos”, explicó el secretario de Salud de Soacha, Reyes Murillo.

La Secretaría de Salud lleva casi año y medio haciendo caracterizaciones de la población venezolana y brigadas de salud. “Hemos identificado que la mayoría de las personas que están llegando han entrado de forma ilegal al país. Tienen problemas de salud variados: problemas crónicos, enfermedades infectocontagiosas y necesidades de vacunación. También hay muchas mujeres que necesitan asistencia porque están embarazadas”, añade el secretario.

Esta entidad ha logrado asegurarles atención a las madres embarazadas y a los niños menores de cinco años en los hospitales públicos, a través de los recursos del Fondo Financiero de Salud, los cuales destina la nación para las personas más vulnerables. No obstante, no ha logrado cobertura para los adultos.

“En este momento tenemos un problema para atender a los adultos que padecen enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes o simplemente una cita para una gripa. No tenemos un pagador para esos tratamientos”, explica el secretario.

El gobierno municipal de Soacha ha emitido alertas al gobierno nacional y departamental para buscar recursos para la cobertura en salud y otras necesidades que enfrentan los migrantes.

Para Héctor, una de las formas más eficientes de apoyar a la población venezolana es con oportunidades laborales dignas.

“Uno pasa por las agencias de empleo y ve filas larguísimas. También se ven letreros que dicen “se solicita trabajador”, pero ahora le agregaron algo más: que no sea venezolano.

La xenofobia es un problema que empieza a encender alarmas en diferentes sectores de Soacha y Bogotá. “Yo tuve que soltar mi acento y ya casi hablo como colombiano porque la gente lo mira a uno mal. Nos tratan como si fuéramos poca cosa”, afirma Héctor.

Soacha enfrenta un gran reto. Por ser un municipio fronterizo con la capital, ha sido por años receptor de migrantes internos. Ahora, además del desafío de integrar a los migrantes venezolanos, debe resolver los problemas de miles de colombianos que también necesitan ayuda.

En la zona conviven víctimas del conflicto, reinsertados de grupos armados y migrantes internos y externos en búsqueda de mejores oportunidades laborales. “Del millón 200 mil habitantes que tiene el municipio solo el 12% son oriundos de aquí. El resto son personas que han migrado. Todos aquí están en ese rebusque de trabajo”, afirma el secretario Murillo.

Iniciativas de salud, educación y oportunidades laborales son vitales tanto para los migrantes venezolanos como para los colombianos. 

“Nosotros vinimos a surgir, no a quedarnos cruzados de brazos. Solo les pedimos que nos den una oportunidad”, afirma Héctor.​