El triunfo fue de la juventud

Foto cortesía Daniel Duque.

En tarde apacible y con una entrada superior a los tres cuartos, se dio este miércoles en la Monumental de Manizales la tradicional corrida de la juventud: Un festejo que desde hace varios años se da dentro de la Feria, para promover y estimular la afición taurina entre la muchachada de la ciudad cafetera, que se congrega en organizaciones como Taurojoven y la Escuela Taurina de Manizales.

Los chicos asisten a todas las corridas y se ubican en la parte central del tendido 1 de sombra. Enhorabuena por ellos y por quienes respaldan su participación activa en la más bella de las fiestas.

 

La corrida

El contraste estuvo por cuenta de los ejemplares de Santa Bárbara, cuyo juego no dio el resultado anhelado.

El fino torero bogotano Ramsés abrió el festejo lidiando al toro de nombre Trotador, un hermoso jabonero sucio, listón y calcetero que tuvo fondo suficiente para poner a trabajar al diestro y a la banda de música. La faena no fue mala, pero careció de emoción. Ramsés no encontró el punto ideal para ejecutar una faena superior a la que vimos, a un toro que ofreció muchas posibilidades. Tres pinchazos y estocada. Silencio al rolo, aplausos fuertes al toro.

En segundo lugar saltó Jinete, número 895 de 468 kilos, que nos animó a pensar que la faena sería importante. Se paró en los medios y se dejó lidiar. Incluso en las primeras tandas de Román Collado, torero valenciano, el astado se empleó de largo. Pero se volvió mirón. Tres pases en redondo y en el cuarto prendió al español. Ahí terminó la faena, porque de inmediato vino el festival del molinete hasta que Román hundió la espada. El toro dobló con el segundo aviso y fue aplaudido en el arrastre. Silencio al torero.

El tercero de la tarde, de nombre Afanoso, correspondió al torero toledano, debutante en esta plaza, Álvaro Lorenzo, quien tuvo dificultades para lidiarlo por su corta embestida y lo poco que ayudó, aunque el joven espada también acusó no estar a punto para resolver los líos que impuso el toro. Faena fría. Espadazo entero, pero trasero y tendido. Un aviso. Silencio.

Rabioso, cuarto de la corrida y segundo para Ramsés, tuvo muy poca fuerza. Nunca salió de los medios ni perdió de vista la muleta, pero sin recorrido impuso lo imposible a Ramsés, quien intentó por los dos pitones sin conseguir nada importante. Dos pinchazos, media estocada y descabello. Pitos al toro. Silencio al bogotano.

Vino el segundo toro del lote de Román, quinto del festejo, durante cuya lidia disfrutamos de un excelente tercio de banderillas que brindaron Wilson Chaparro y Ricardo Santana. Luego, caras largas se vieron porque el mansote no tenía nada que proponer y, a cambio, sí se rajó muy pronto. En las tablas Román logró arrancarle muletazos, pero no hubo faena; más bien un combate. Tres cuartos de espada y descabello nos liberaron del bicho, que había reemplazado a Corredor, un toro que salió con problemas de movilidad en su cuarto trasero izquierdo.

Transcurría con normalidad la lidia del toro Acogido, último de la tarde, entre la expectativa por lo que pudiera suceder. Al citar Álvaro Lorenzo para un muletazo, el toro se le ha colado y, en alarde de su nombre, lo ha cogido. Lorenzo cayó sobre la base de su columna y tuvo dificultad para moverse. Recogió la espada y, de estocada y descabello, puso punto final a la corrida.

Este jueves, toros de Juan Bernardo Caicedo para Antonio Ferrera, Sebastián Castella y Luis Bolívar.