Nuestros impuestos

Colombia es un país de bajos ingresos donde solo el 15% de los trabajadores gana más de dos salarios mínimos. Este problema de ingresos también afecta al Estado en su recaudo. El Gobierno Nacional Central no tiene los recursos necesarios para atender toda la inversión social. Incluso, el país tiene que acudir a la deuda (hoy del 2,7% del PIB) la cual se ha financiado de manera efectiva con políticas macroeconómicas estables.

La izquierda colombiana ha creado un imaginario en la población, donde los más pobres pagan altos impuestos, las personas de más ingresos pagan muy poco, y el empresariado no aporta a la sociedad. Analicemos estos supuestos.

El impuesto más efectivo en los países desarrollados es el de Renta. Un impuesto que grava los ingresos anuales de cada individuo. Solo el 2% de la población colombiana paga impuesto de renta (900 mil personas); y para ello deben tener ingresos mínimos mensuales de 3,3 millones de pesos. No se grava a la población pobre del país. Al año se pueden recibir por este rubro no más de 15 billones de pesos.

Este impuesto directo es progresivo porque crece cuando los ingresos de una persona aumentan. Así, una persona que gane 3,3 millones de pesos paga un 19% de impuesto y una que gane 81,8 millones o más paga un 39%. De igual manera, las personas que tengan un patrimonio mayor a los 5 mil millones de pesos tienen que pagar el 1% del total de su patrimonio. En conclusión, las personas más ricas del país pueden llegar a pagar el 40% de sus ingresos al Estado; mientras que las personas con menos de 3,3 millones de ingresos mensuales no pagan un solo peso.

Los empresarios pagan un impuesto de renta por los ingresos de sus empresas. El 33% de los ingresos de una compañía se van para el Estado. Sumando el impuesto que pagan las personas más las empresas, al año se recaudan 64 billones de pesos. Lo interesante es que son las empresas más grandes las que más pesan en el recaudo. El 67% de esos recursos lo aportan las empresas más grandes del país, el 18% las pequeñas y medianas empresas, y el 15% lo pagan las personas naturales. No es cierto que las grandes compañías no aporten al Estado o aporten poco. Los datos son infalibles.

La comisión de expertos concluyó que en Colombia las empresas pagan unos impuestos altos mientras las personas pagan poco. Así para 2017, el 82% de los impuestos directos provenían de las empresas, y el 17% de las personas, mientras en los países más desarrollados el 28% lo ponen las empresas y el 72% las personas.

Países como Suecia, Noruega o Finlandia tienen una tasa de renta para las empresas no superior del 24% (En Finlandia es del 20%). Ellos tienen claro que son los empresarios los que generan la inversión y el empleo en una sociedad. Sin embargo, el discurso de los “progresistas” en Colombia es que para llegar al desarrollo como esos países debemos gravar más fuerte a los empresarios.

El presupuesto para el año 2020 es de 271 billones de pesos. De esto el 24% lo aportan de manera directa las empresas y las personas, un 35% lo aportan impuestos indirectos, otro 25% viene de créditos que hace el Estado.

Pretender que el Estado de gratuitamente educación, salud, vivienda, servicios públicos, renta mínima, requiere primero saber de dónde salen esos recursos. Fidel Castro, en Cuba, consideró que el modelo requería unas rentas como el petróleo, y eso lo realizó Chávez. El fracaso lo conocemos. Para ser un país rico, con ingresos suficientes para todos, debemos tener crecimiento económico, que requiere coordinación entre el Estado, las empresas, la investigación, la academia y la formación.