Las dudas que aún rondan el Calendario Electoral de 2021

Foto archivo ENS

Apenas el próximo primero de febrero el Consejo Nacional Electoral definirá y publicará el calendario que regirá las elecciones parlamentarias y presidenciales del año entrante.

Aunque no se esperan mayores cambios con relación a comicios anteriores habrá que tener en cuenta la interpretación que le dé la organización al nuevo Código Electoral que, justamente, se estrenará con la elección del nuevo Parlamento colombiano.  

De cualquier modo, es claro que por norma constitucional (artículo 197 de la Constitución Política) ya están definidas las fechas de los comicios. Las elecciones para Congreso tendrán lugar el segundo domingo de marzo, que el año entrante cae el 13 de ese mes; y la primera vuelta presidencial será el último domingo de mayo, quiere decir el 29 de ese mes de 2022.

De ser necesaria, la segunda vuelta presidencial se dará tres semanas después, esto es el 19 de junio de 2022.

Con esas fechas preestablecidas constitucionalmente, los actuales funcionarios del Gobierno que aspiren a formar parte, tanto del Legislativo como a participar en las elecciones presidenciales, tendrán que renunciar a sus cargos actuales a más tardar un año y un día antes de la fecha de los comicios correspondientes para no inhabilitarse.

Hasta aquí, significa que quienes ocupen cargos en el Estado y deseen participar en las elecciones de Congreso tendrán que renunciar, a más tardar, el día 12 de marzo entrante. Y quienes aspiren a participar en las elecciones presidenciales tendrán que hacerlo en últimas el día 28 de mayo próximo.

No obstante, hay otro elemento a tener en cuenta que podría alterar sustancialmente la situación tanto jurídica como política del año venidero cuando se renueva la democracia colombiana.

Se trata del proyecto de acto legislativo que radicará en las sesiones de marzo entrante el representante liberal a la Cámara Alejandro Carlos Chacón, que busca unificar, por una sola vez, ambas elecciones, bajo dos argumentos: el ahorro de por lo menos $450 mil millones, y para paliar la emergencia sanitaria producto de la pandemia de coronavirus.

No obstante, son varios los obstáculos que enfrentaría este proyecto. Primero, por ser una reforma constitucional no es tan fácil que logre ser aprobado este año en sus ocho debates en sesiones ordinarias. Además, porque ya se escuchan voces que consideran que no es posible cambiar las reglas de juego a pocos meses de las elecciones teniendo en cuenta que, de aceptarse, la iniciativa estaría siendo aprobada a finales de este año, faltando la revisión de la Corte Constitucional en sus aspectos de forma.

Esto implicaría, necesariamente, tener que revisar el Calendario Electoral en todos sus aspectos, incluida la supervisión de los gastos de campaña.

Doble militancia

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que los actuales congresistas que deseen buscar su reelección pero a nombre de otras colectividades distintas a aquellas en que militan actualmente, también tienen unos plazos para hacerlo.

Esto bajo la Ley 1475 de 2011, “por medio de la cual se adoptan reglas de organización y funcionamiento de los partidos y  movimientos políticos”.

En ese sentido, el Consejo Nacional Electoral recordó que la norma establece que la inscripción de candidatos a Congreso comenzará 60 días antes de los comicios, quiere decir el 29 de enero de 2022, y los congresistas actuales que deseen cambiar de partido o movimiento político tendrán que renunciar a su curul un año antes del inicio de inscripción. Esa fecha vence el próximo 28 de enero, pues de lo contrario podrían incurrir en doble militancia.

A finales del año pasado se presentaron varios casos ilustrativos de esta situación que generaron serias divisiones en algunas colectividades. Por ejemplo, los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, elegidos en 2018 por el Partido de La U, fueron expulsados de esa casa política, aunque en principio ellos dijeron que se trató de una renuncia voluntaria. También se dio el caso del senador de Cambio Radical Rodrigo Lara, quien renunció a esa colectividad pues aspira a dirigir su propio proyecto político.

O los casos del senador Jonathan Tamayo, más conocido como ‘Manguito’, que fue elegido por la Alianza Social Independiente (ASI), de la que fue expulsado.

Los renunciables

Bajo ese panorama,  no es descartable que en los próximos días o semanas pudiera presentarse una cascada de renuncias de funcionarios del Gobierno que tienen aspiraciones presidenciales.

Aunque no está confirmado, se da como un hecho que la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez podría dejar su cargo para no inhabilitarse, pues tiene seria aspiraciones de reemplazar a su actual jefe, Iván Duque.

Aunque la funcionaria no ha salido muy bien librada en las más recientes encuestas de opinión, es claro que también tiene su caudal electoral. Así, por ejemplo, en 2014 fue la candidata presidencial del Partido Conservador obteniendo dos millones de sufragios, la tercera votación de esa jornada. Y en 2017 participó en la consulta que dio como ganador a Iván Duque, aunque en esa ocasión logró sacar más de 1.5 millones de respaldos.

Ahora, la Vicepresidenta estaría pensando seriamente en dejar su cargo para aspirar nuevamente a la Presidencia de Colombia.

También se da como un hecho la dimisión del actual ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo García, de quien se dice hace varios meses que abandonará la cartera para aspirar a ser el candidato único del Centro Democrático.

El funcionario, no obstante, permanece en delicado estado de salud producto del covid-19, y solo hasta cuando se recupere totalmente retomará su agenda y decidirá su futuro político.

En caso de aspirar por la candidatura presidencial, Trujillo García tendría que competir con otros posibles precandidatos como las senadoras Paloma Valencia, Paola Holguín, el exviceministro Rafael Nieto Loaiza y el representante a la Cámara Edward Rodríguez, que han expresado su voluntad.

No se descarta tampoco una posible aspiración presidencial del hoy embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos Calderón, quien entraría a esa puja dentro del uribismo.  

Aunque en la baraja presidencial, como de aspiraciones congresionales, hay muchos más nombres, por ahora son estos los que tendrían que decir en los próximos días o semanas qué camino van a tomar para no inhabilitarse.