Educación: agenda prioritaria (IV) | El Nuevo Siglo
Viernes, 15 de Febrero de 2019

Culminando esta serie de entregas dedicadas a tema tan importante para impulsar decida campaña educativa en el país como aporte urgente para salir adelante, debo destacar lo expresado en el documento que surgió de la Conferencia Episcopal de Aparecida (13 al 31-05-07), algo referente, también, a documentos de la Iglesia en Colombia y últimos llamados del Papa Francisco.

Se dedicó el Documento aludido a presentar enseñanzas razonadas desde la iluminadora luz del Evangelio que no destruye sino que edifica sobre las “semillas del Verbo” que hay en toda religiosidad y mentes humanas, algo expresado en el lanzamiento del Documento (29-06-07).  Se hizo referencia a la sabiduría de los pueblos originarios de América, que los llevó, a “formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana, que ha dado origen a la rica y profunda religiosidad popular en la que aparece el alma de los pueblos latinoamericanos” (pág. 255). 

El tono de las dos Primeras Partes, al hablar de “discípulos y misioneros” que han de ser los evangelizadores, es el de docencia propia de la Iglesia Madre y Maestra”. En su parte Tercera se señala el servicio evangelizador como toda una entrega a la docencia que lleva a encauzar la vida al servicio del mismo precioso don que es ella, que  pone de presente la dignidad humana. Entre los valores para estudiar y poner de relieve está el querer servir de verdad a la sociedad y destacar lo relativo a la persona misma y la familia, que debe ser cuna de efectiva cultura.

En la parte final trata el diciente tema de nuestros pueblos y la cultura (págs. 217-244). Da, también, magnífica y profunda presentación de lo que es una “verdadera cultura”, como “modo particular con el cual cultivan los humanos su relación con la naturaleza, con sus hermanos, con ellos mismo y con Dios” (n 276).

En Colombia lo relacionado con la educación ha sido la labor diaria de la Iglesia, a toda escala no solo de jerarcas, sino padres de familia y “maestros” con ese merecido título, y son múltiples los documentos del Episcopado. Entre estos está el que se tituló La Iglesia ante el cambio” (1969),  que en todos los aspectos de la Pastoral concluye invitando a efectivo “cambio, de mentalidad,  actitud nuevas e instrumentos de dialogo” (n. 443). Es de repasar, de él, y darle aplicación, lo expuesto la Parte Primera sobre Promoción humana” y el Cap. II de esa misma Parte que dedica  a “Juventud y Educación (nn. 121 a 142), que inicia hablando con voz vibrante de “Educación y destino de Colombia”, en donde  reclama  abrir paso a tan positivos aportes de la Iglesia (n. 135).

Infinito el arsenal de escritos valiosos de la Iglesia sobre la importancia y el contenido de la educación que queda por citar, pero imposible no mencionar los admirables párrafos que trae la Instrucción “La Alegría del Amor”, del Papa Francisco, así como sus alusiones al tema en su viaje a Colombia (10-17). Son muchísimos más, en el mundo y en Colombia, desde diversos sembradores de bien para seguir profundizando en esta urgente y fundamental tarea, que debe convertirse en decida cruzada para impulsar la educación en busca de un mundo y una Colombia mejores.

*Obispo Emérito de Garzón

Email: monlibardoramirez@hotmail.com