Réquiem por un río

Foto archivo El Nuevo Siglo

No es extraño que el proyecto de Hidroituango concentre la atención del país luego de que el pasado 5 de febrero se procedió al cierre anticipado de la segunda compuerta del sistema de captación, debido a los problemas que se siguen presentando en la estructura de la casa de máquinas por la presión que ejerce el agua sobre el sistema tras el cierre de la primera compuerta el pasado 16 de enero; el problema radica en que en esta ocasión los efectos del problema se trasladan en forma alarmante a las poblaciones ribereñas del otrora grandioso rio Cauca. 

Aparte de los aspectos técnicos que aparentemente y según los expertos fueron “controlados y sin inconvenientes técnicos”, se presentó una disminución en el caudal del rio Cauca, de forma paulatina y previsible; EPM informó que los indicadores de estabilidad son normales.

En declaraciones públicas EPM manifiesta que la empresa tuvo la necesidad de escoger entre la protección de las comunidades y los daños ambientales que se pudieran producir, manifiestan que hace nueve meses se hizo algo semejante cuando se inundó la casa de máquinas para preservar la vida por encima de la preservación del proyecto; error de errores, no se puede comparar el sacrificio de un proyecto por importante que sea, con un daño ambiental de la magnitud del actual.

No pretendo con lo dicho anteriormente significar que se debió preservar el medio ambiente sobre las vidas humanas, pretendo significar que el daño ambiental causado dejó secuelas de hambre y de desamparo para miles de habitantes ribereños y que el daño causado, contrario a lo que afirma el gerente de EPM, es irreversible. La realidad es que EPM nunca ha sido clara con la población y con el país frente a lo que viene sucediendo con el proyecto, y la decisión de cerrar las compuertas anticipadamente reflejan un interés en salvar el proyecto sin tener en cuenta la vida de las comunidades ni de los ecosistemas del río y por eso esto que acaban de hacer es en el fondo una lápida para el rio Cauca. 

Surge también la pregunta de ¿En dónde está la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales? Tal y como lo dije en meses anteriores en este mismo espacio, esto es la crónica de una muerte anunciada, una comisión técnica de la ANLA anunció el problema y recomendó el cierre, pero nada ocurrió; con el tiempo dicha Autoridad inició el proceso sancionatorio por lo del caudal y lo que vemos hoy es que EPM es el que toma las decisiones y es la autoridad en todo porque no hay ninguna entidad ni organismo que controle lo que esté haciendo esta empresa.

Se puede aseverar que disminuir el caudal de forma drástica con el cierre de la compuerta no tiene antecedentes en el país y biológicamente el daño al ecosistema es de una magnitud y tendrá graves consecuencias en materia ambiental, y por ende en el hábitat de las comunidades afectadas; se calcula que cuando menos 300.000 personas se verán afectadas severamente.

No cabe duda de que la confianza extrema de los encargados del proyecto impidió que se tuvieran en cuenta las contingencias de esta magnitud y de que el daño es irreversible; cabría preguntarse qué acciones tomarán los entes de control y la Fiscalía General de la Nación para impedir que estos daños queden impunes, Colombia no puede permitirse destruir sus ecosistemas sin que haya consecuencias.

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@alvaro080255