Moody’s: regularización de venezolanos elevará PIB de Colombia

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La ley de protección temporal que permitirá la formación de los migrantes venezolanos en Colombia, aumentará el potencial de crecimiento de Colombia mediante la eliminación de barreras a la formalización de los trabajadores venezolanos y la expansión de la población en edad de trabajar.

Así lo estima la calificadora Moody’s, al analizar esta medida, y señala que aunque el gobierno colombiano enfrentará costos fiscales adicionales desde el principio, es probable que los beneficios superen los costos en el mediano plazo.



El Banco de la República estima que la formalización de los migrantes venezolanos aumentaría permanentemente la productividad agregada en el país en un 0,9%, y que la afluencia global de migrantes aumentaría el crecimiento potencial del PIB entre 0,14 y 0,17 puntos porcentuales anuales entre 2015 y 2030.

Indica Moody’s que las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) son aún más optimistas, y se prevé que el crecimiento potencial anual aumente entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales entre 2017 y 2030 como consecuencia de la afluencia de migrantes venezolanos. Para 2019, el FMI atribuyó 0,25 puntos porcentuales de crecimiento a los efectos de la migración.

Como se estableció, el 8 de febrero, Colombia  anunció la creación del Estatuto de Protección Temporal para Migrantes Venezolanos (ETPV). La ley establece un camino de regularización migratoria para los más de 966.000 migrantes venezolanos indocumentados en el país, lo que les permite acceder a servicios sociales, salud y educación, al tiempo que permite un empleo formalizado.

Edad

De los 1,7 millones de migrantes venezolanos que hay en Colombia, el 58% tienen entre 18 y 39 años, mientras que el 28% son menores de 18 años.  Según el informe, los migrantes elevan la población colombiana en edad de trabajar en un 3%. Y debido a que son en promedio casi cinco años más jóvenes que los colombianos nativos (26 años contra 31), la regularización ayudará a mitigar los efectos económicos y fiscales del envejecimiento de la población.

Sostiene la calificadora que encuestas del DANE indican que la proporción de migrantes venezolanos en Colombia con alto nivel educativo ha ido aumentando rápidamente desde 2018 a medida que las condiciones económicas en Venezuela se han ido deteriorando aún más. “Como resultado, el logro educativo promedio de los migrantes es moderadamente mayor que el de los residentes nativos (8,0 años de educación frente a 7,6)”, indica el informe.

Señala la firma que a corto plazo, “los gastos fiscales del gobierno aumentarán a medida que pone los servicios sociales a disposición de la población migrante entrante. En 2019, el Ministerio de Hacienda aflojó su regla fiscal para permitir un déficit del 2,7% del PIB en 2019 (desde el 2,2% anterior) y un déficit del 2,3% en 2020 (desde el 1,9% anterior), citando las entradas de migrantes venezolanos como el principal motor de la revisión”.

Entre 2017 y 2019, los gastos asociados a los migrantes venezolanos ascendieron a 0,13% del PIB, mientras que los ingresos fiscales generados por los migrantes ascendieron a 0,08% del PIB, un costo fiscal adicional de 500.000 millones de euros (0,05% del PIB).

Costos

Según las estimaciones del banco central, el costo fiscal asociado a los migrantes fluctuará entre el 0,2% y el 0,4% del PIB entre 2020 y 2022. El FMI, por su parte, estimó el costo fiscal neto de la migración en 2019 en el 0,5% del PIB y espera que la migración dé lugar a un aumento del PIB del 0,6% del PIB para 2023.

Destaca el informe que “hay preocupaciones importantes con respecto a la capacidad del mercado laboral colombiano para absorber la afluencia de migrantes dado que casi la mitad de todos los trabajadores (49% a noviembre de 2020) están empleados informalmente. Y la formalización de los migrantes venezolanos podría conducir a una mayor tasa de desempleo para los trabajadores nativos. Aunque estos efectos adversos pueden materializarse en el contexto de la pandemia de coronavirus, que condujo a un aumento de la tasa de desempleo, así como a un ligero aumento de la informalidad en 2020, los datos previos a la pandemia no muestran efectos negativos para la población nacida en el país autóctono por el aumento de la migración”.

Entre 2014 y 2018, el aumento del 3% de la población en edad de trabajar causado por la afluencia de migrantes, estuvo relacionado con un aumento del desempleo urbano del 10% al 11,3%, pero este aumento se atribuye a la expansión de la fuerza laboral en lugar de un aumento de los trabajadores nativos desempleados.