Aprenda a gerenciar sus emociones

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DADO que Colombia es uno de los países que se caracteriza por ser uno de los más emprendedores en Latinoamérica, según un informe de Global Entrepeneurship Monitor (GEM), del año 2018, es clave que también los colombianos conozcan herramientas que les sirva para tramitar con inteligencia emocional los conflictos y desafíos que se les presentan a la hora de emprender.

Los estudios revelan que un 26% de emprendimientos no llegan a buen logro, por el miedo al fracaso, la falta de conocimiento para gestionar los conflictos con socios, el temor a arriesgarse y paradigmas como la búsqueda de aprobación social, el desconocimiento de estilos de liderazgo, el uso de una comunicación asertiva, entre otros factores

El psicólogo, Enric Corbera, explica que las principales competencias emocionales asociadas al rol del emprendedor están relacionadas con la conciencia de uno mismo y la autogestión, es decir, con el propio individuo. “El desarrollo de estas competencias favorecerá una mejora en las relaciones interpersonales y la conciencia social (empatía), habilidades que le permitirá transformarse en líder y no solo en jefes”.

Un factor importante en el avance humano, tanto en el ámbito personal como en el profesional, es la responsabilidad emocional, la cual tiene igual o más importancia que la responsabilidad operativa. En este contexto, la Bioneuroemoción se encarga del autoconocimiento y la auto-responsabilidad emocional. Este método ofrece a las personas recursos para gestionar sus dificultades por sí mismas para que puedan realizar cambios positivos en su vida de una manera más adecuada, resolutiva y saludable.

Corbera, es Ingeniero Técnico Industrial, Naturópata y Licenciado en Psicología a los 44 años, lleva más de 20 años estudiando diferentes obras y autores como Carl Gustav Jung, Dr. David R. Hawking, Dr. Bruce H. Lipton, Dr. Robert Lanza, entre muchos otros, con el objetivo de unificar el conocimiento disperso y complejo y hacerlo accesible a todo el mundo, para que los seres humanos aprendan a gestionar sus emociones, transformen sus paradigmas y mejoren su calidad de vida.

Para ello trabaja sobre cuatro aspectos fundamentales: gestión del estrés y estrategias de regulación emocional; desarrollo del potencial personal; prevención y resolución de conflictos y comprender para poder elegir.

¿Cómo equilibrar sus emociones en un conflicto?   

 Cuando se presente un conflicto o dificultad, respira y antes de cualquier acción o palabra, párate un momento y observa tu cuerpo, tus pensamientos.  Observa, es posible que el malestar que te genera esta situación no sea por la situación en sí misma, sino por lo que tú infieres e interpretas de ella. En vez de ignorarla y apartarte, o bien vivirla desde el victimismo, el método propone  una tercera opción: vivirla como una oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos. Para ello, guiamos a la persona en conflicto a través de los siguientes pasos:

1. Cuestionarse: ¿Hasta qué punto lo que veo es cómo es? ¿En qué grado lo estoy interpretando? ¿Qué hago yo para mantener este conflicto? Mediante este tipo de reflexiones, podemos empezar a ser capaces de actuar de una manera más responsable.

2. Describir: Habitualmente, ante una situación de dificultad no podamos ver con claridad la información que está ahí, precisamente porque pone en jaque nuestras creenciasEsto se consigue mediante un ejercicio descriptivo, libre de adjetivos, interpretaciones y justificaciones. La descripción nos obliga a despojar la situación de aquello que nosotros personalmente le estamos añadiendo, pues nos invita al desapego; la incomodidad que podamos sentir durante el proceso es la que nos dará la primera pista sobre lo que realmente nos afecta.

3. Aprender y comprender: Aprender es detectar que lo que nos molesta de los demás resulta ser un conflicto entre nuestras propias creencias. Implica aceptar la posibilidad de que lo que nos sucede es necesario para que podamos conocernos y comprender, por tanto, que no es el mundo el que debería comportarse de otra manera, pues no somos víctimas sino responsables directos de lo que nos sucede y por ello poseedores de la posibilidad de cambiarlo.