Piden mensaje político claro en sustitución de narcocultivos

Xinhua

La sustitución de cultivos ilícitos requiere de un mensaje político claro y un consenso social respaldado por actores clave, que eviten cometer los errores del pasado, consideró la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

Al hacer un balance de dos años de la implementación del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) y analizar los desafíos que enfrenta, la FIP le recordó al Gobierno nacional que está en juego la suerte de cientos de familias que asumieron el compromiso de erradicar los cultivos ilícitos y transitar a la economía legal.

Alternativas

Según el informe, el PNIS ha avanzado en la erradicación voluntaria, pero tiene como tarea pendiente la sustitución y el tránsito a la economía legal.

Para la FIP, el PNIS se encuentra en una encrucijada: continuar exige un esfuerzo fiscal grande, e interrumpirlo podría interpretarse como incumplimiento del Estado.

Bajo estas condiciones, la FIP identificó tres opciones:

La primera es ajustarlo, suponiendo que si la hoja de ruta se implementa de manera ordenada y eficiente, se conseguiría la sustitución de los cultivos. Para lograrlo los desafíos son: la desconexión entre la hoja de ruta y las condiciones reales de las poblaciones que hacen parte del Programa; la interlocución con las comunidades y las tensiones de los últimos meses; y la seguridad y protección de las comunidades.

La segunda es conectarlo y potenciarlo, incorporando nuevos elementos que respondan a las deficiencias. Esto tiene dos riesgos: que los ajustes tengan un fuerte sesgo agropecuario o que las iniciativas sobre comercialización y conexión con los mercados terminen siendo esfuerzos aislados, sin impacto. Esta opción requiere transformar territorios que dependen de los cultivos ilícitos, una tarea que supera al PNIS y requiere reformas de fondo en lo rural.

La tercera es replantear la manera como se ha venido implementando la sustitución de cultivos ilícitos, a través de un consenso que respalden actores claves. La idea es que se diseñe una política de Estado sostenible dirigida a transformar los territorios; que no se concentre en reducir los cultivos en el corto plazo, sino que le apunte a mejorar el desarrollo humano y las condiciones macro en estas zonas.

Desafíos

En medio de la incertidumbre generada por el comienzo de una nueva administración y las dudas sobre el manejo que le daría a la implementación del Acuerdo de Paz, el presidente Iván Duque dio continuidad al PNIS. La nueva administración asumió la tarea de implementar un programa que no diseñó y del cual heredó problemas presupuestales, de planeación y coordinación.

A medida que ha avanzado el PNIS, las brechas entre la hoja de ruta para cumplir los compromisos que el Estado adquirió con las familias, y el desempeño real del Programa se han hecho evidentes. Se encuentran rezagos sistemáticos en el desarrollo de sus componentes, lo cual pone en juego su sostenibilidad.

En este contexto surge una pregunta sobre cuáles son las opciones para reencaminar el Programa. El gobierno de Duque ha dicho que cumplirá los compromisos con las más de 130.000 familias que firmaron acuerdos colectivos y que han expresado su intención de sustituir los cultivos de coca.