Partidos, rajados en registro de sus afiliados

Foto archivo El Nuevo Siglo
El CNE anunció que las colectividades deben saber quiénes son sus militantes para las elecciones de 2022

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Los partidos políticos de Colombia aún no tienen claro cuántos militantes tienen y quiénes son sus afiliados.

Sus estimaciones están hechas sobre la base de la cantidad de votos que obtienen en cada una de las elecciones.

Sin embargo, esto trae algunos problemas, por ejemplo, que en las consultas internas para elección de candidatos otros partidos políticos o ciudadanos en general intervengan en una elección que está exclusivamente planteada para los miembros de una colectividad.

Esta no es la única razón para que el Consejo Nacional Electoral (CNE) esté buscando que los partidos tengan claro el registro de militantes. La Ley 1475 de 2011 obliga a la autoridad electoral a llevar un registro de partidos, movimientos y agrupaciones políticas.

“Los respectivos representantes legales registrarán ante dicho órgano las actas de fundación, los estatutos y sus reformas, los documentos relacionados con la plataforma ideológica o programática, la designación y remoción de sus directivos, así como el registro de sus afiliados”, sostiene la ley.

Este mandato aún no se ha podido cumplir a cabalidad y la última vez que se buscó colocar en cintura a los partidos para que rindieran cuentas sobre sus militantes, el Congreso no apoyó la iniciativa.

En ese momento se pensaba instaurar en la Constitución lo que en otros países se ha hecho efectivo: que según el número de militantes los partidos políticos pudieran conservar o perder su personería jurídica. Esta intención terminó hundida luego de un amplio debate.

Hoy en día, el CNE, en equipo con la Usaid, Transparencia por Colombia y la Universidad del Rosario buscan implementar las herramientas efectivas para que los partidos den cuenta de quiénes hacen parte de cada una de las organizaciones.

Tener registro en 2022

Según el presidente del CNE, Heriberto Sanabria, “es necesario que los partidos cuenten con un registro único de afiliados, en Colombia debemos acelerar este proceso. En unos 90 días las organizaciones que hacen parte de este equipo entregarán varias recomendaciones para tener definida la hoja de ruta que nos permita establecer el registro único de militantes antes de las elecciones de 2022”.

Así mismo, hizo un llamado a los partidos políticos para que colaboren con la implementación de este registro: “Debemos contar con el apoyo de las organizaciones partidistas en Colombia para emprender la afiliación de sus militantes. Sin esa voluntad esta sería una iniciativa frustrante, necesitamos que ellos entiendan la importancia de estas herramientas”.

Un registro de militantes no es un asunto menor. El próximo 26 de mayo la organización electoral realizará unas consultas abiertas para la elección de candidatos que, tal como lo advierte Sanabria, pueden verse afectadas en su legitimidad, pues “los partidos se exponen a una consulta popular abierta donde otros partidos pueden incidir en sus decisiones afectándolos de alguna manera”.

Para Yann Basset, director del Observatorio de Representación Electoral de la Universidad del Rosario, “con un registro de militantes el tema de democracia interna de los partidos se ampliaría. Queremos que en el futuro las colectividades puedan desarrollar procedimientos de consulta interna reservados exclusivamente para sus militantes, no solo para seleccionar candidatos sino para cualquier tipo de decisión colectiva. Un registro que se convierte en una herramienta fundamental para realizar procesos electrónicos sin generar dudas mayores sobre quién puede participar y quién no”.

El experto sostiene que la organización colombiana ha tenido problemas en la implementación de este registro por dos razones, “la primera, un problema con el software que no facilitaba a los partidos registrar a la información y, la segunda, porque los partidos tenían cierta renuencia a entregar esa información”.

Implementar un registro de afiliados no es una cosa fácil más en un país en el que las instituciones partidistas están en descrédito. Según el último Barómetro de las Américas (2017) “realizado por la Cepal junto a otras entidades, solo uno de cada 10 colombianos confía en estas organizaciones, siendo la institución con más bajo nivel de confianza en el país”.

“Tal desconfianza se ha acentuado más en los últimos años, lo cual concuerda con la cada vez mayor desaprobación hacia el funcionamiento de la democracia colombiana y hacia sus instituciones más representativas, como se mostró en las secciones anteriores”, asegura el informe.

Sin embargo, Basset sostiene que si las organizaciones políticas colombianas se apuntan a realizar el registro de militantes “esto generará incentivos en la población, hoy las personas no tienen razones para afiliarse a un partido, pues no se les consultan las decisiones que se toman. Un instrumento de estos revertiría esta tendencia de desafección que se presenta en Colombia”.

Y agregó que con un registro partidista casos como el de Ángela María Robledo, quien perdió su curul por doble militancia ante el Consejo de Estado, “no tendría lugar pues se sabría desde mucho tiempo antes de las elecciones quiénes son los militantes y cuáles son las reglas de juego para ellos”.

Experiencias internacionales

Lorenzo Córdoba, presidente del Instituto Nacional Electoral de México, aseguró que luego de que en su país se realizara la apertura democrática, el Estado exigió al menos 230.000 militantes a los partidos para obtener personería jurídica, dándoles derechos y deberes a los miembros de las colectividades. Esto solo fue posible gracias al registro de militantes.

Sin embargo, no todo es color de rosa, “encontramos que muchos partidos habían inflado sus registros de militantes exponiéndose a multas de hasta 200 dólares por cada registro erróneo y, en caso de que su número de militantes no fuera el reportado, se exponen a perder la personería jurídica”.

A su turno, Patricio Santamaría, presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral de Chile, aseguró que cuando los partidos tuvieron que reinscribir a sus militantes la participación bajó al interior de las colectividades, pero se han creado nuevas organizaciones políticas, “lo que ha nutrido la democracia del país”.

“Controlar las listas de afiliados es una responsabilidad de los partidos, pero, además, tenemos controles que se hacen a través de notarios y ministros de fe que dan garantías de la existencia de las personas. Además, se puede adelantar el proceso de inscripción a través de la firma electrónica que entrega el Registro Civil a cada ciudadano chileno”, dijo.