No cesan las labores para descontaminar el río Bogotá

Alcaldía de Bogotá

Con 800 toneladas de aguas residuales diarias cayendo al río Bogotá, la Alcaldía Mayor se la ha visto cuesta arriba para cumplir su promesa de sanearlo durante el cuatrienio de la gestión de Enrique Peñalosa, no obstante los trabajos no se han detenido y algunos logros se han obtenido por los titánicos esfuerzos que se han hecho para lograr el cometido final.

Y es que para hacerse una idea de la enorme tarea que significa descontaminar el río Bogotá, hay que saber que la capital de la República y el municipio de Soacha vierten diariamente al sistema de alcantarillado de la ciudad 800 toneladas de residuos biosólidos. Sin contar con las toneladas adicionales de basura que se le arrojan.

Por esta razón para su descontaminación se necesitarán dos poderosas plantas de tratamiento de aguas residuales: una que ya está en funcionamiento, que es la Planta Salitre, y otra que está en construcción, la Planta Canoas.

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) trabaja en la implementación de una infraestructura de túneles, tuberías e interceptores que conducirá el afluente a las planta de tratamiento, donde el agua será tratada por medio de procesos químicos, físicos y biológicos que suprimirán los contaminantes para así lograr su potabilidad.

Su función será entregar un agua cristalina al afluente que luego desemboca en el río Magdalena. Se espera que al pasar por las dos plantas el agua salga en condiciones para tener usos de riego adecuado y de recreación, ya que el proceso permitirá dejar el río en condiciones de navegabilidad.

El 70% del agua correspondiente a las cuencas de los ríos Fucha, Tintal, Tunjuelo y las aguas residuales del municipio de Soacha, que terminan todas en el río Bogotá, también llegarán a la planta elevadora, misma que la bombeará a la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Canoas.

Labor y beneficios

Más de 7.2 millones de personas se beneficiarán con el proyecto ambiental más grande del país y al que la alcaldía de Enrique Peñalosa le ha metido todo el impulso.

Y es que el mismo día de su posesión, el alcalde Peñalosa anunció su empeño por recuperar el río Bogotá. Lo primero era desenterrar dos tuneladoras que llevaban siete años bajo tierra y que se usaron para construir los dos túneles interceptores que conducirían las aguas negras del centro y del sur de Bogotá a la PTAR.

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado inició, en marzo de 2017, la extracción de las tuneladoras para destrabar las obras y dar comienzo a la conexión del sistema de túneles.

Durante un año se trabajó las 24 horas del día y los siete días de la semana para construir un pozo a más de 70 metros de profundidad y lograr sacar las dos máquinas de más de 100 metros de longitud.

Al mismo tiempo se buscó un acuerdo entre las distintas instituciones para lograr el cierre financiero por $4,5 billones para construir la planta que permitirá el tratamiento del 100% de las aguas residuales del río. En octubre de 2017 se selló ese histórico acuerdo entre la CAR, el Distrito (a través del Acueducto de Bogotá) y la Gobernación de Cundinamarca.

En junio de ese mismo año se abrió la licitación de la estación elevadora, la cual fue adjudicada en diciembre de 2017.

Este año se dio inicio al proceso de precalificación para la contratación de la ejecución de la PTAR Canoas que se adjudicará en 2020, y se espera que las obras se inicien en 2021.

La meta propuesta es que en 2026 la planta ya esté operando al 100% para que empiece la tan anhelada descontaminación del río Bogotá.