Uribe, Fajardo y Gutiérrez: se prende pulso por Antioquia

Foto Montaje El Nuevo Siglo
El cruce de expresiones entre los tres dirigentes paisas tiene como fondo una disputa por la preponderancia política en su propia tierra
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Pocas veces puede verse que en algo estén de acuerdo petristas y uribistas como ha ocurrido con su opinión sobre el exgobernador Sergio Fajardo.

Sin embargo, el contexto de este cortocircuito entre Fajardo y el expresidente Álvaro Uribe no solo es la precampaña presidencial de 2022, aunque por supuesto algo hay de eso. Se trata de un debate de posiciones políticas en Antioquia que involucra además, para citar controversias recientes, al exalcalde Federico Gutiérrez.

 

Primer acto

 

Hace ocho días, en entrevista con Noticias RCN, Gutiérrez dijo sobre Fajardo que “me da la sensación de que es una persona que le da la espalda fácil a sus amigos. Es una persona que estaba ubicada en el centro y de un momento a otro se tiró para la izquierda”.

“Me da la sensación de que es una persona que le da la espalda fácil a sus amigos y en ese sentido creo que la lealtad es muy importante en la vida, pero también en la política y lo otro es que es muy importante tener claro para dónde va”, insistió.

El reclamo de Gutiérrez, que aunque como se verá tiene vigencia en el ámbito de la política nacional, se remonta a 2015 cuando Fajardo era gobernador de Antioquia y todo parecía indicar que el candidato del movimiento Compromiso Ciudadano (es decir, del mandatario seccional) a la Alcaldía de Medellín era quien al final salió escogido, pero en el camino ese respaldo fue para la fallida reelección de Alonso Salazar, a quien el Consejo de Estado acababa de devolverle sus derechos políticos reversando una decisión de la Procuraduría que lo inhabilitó por 12 años para ejercer cargos públicos.

En ese momento se dijo que Salazar se le atravesó a Gutiérrez por su perfil uribista y sus críticas al proceso de paz, pero además a los cuestionamientos de este cuando fue concejal y aquel alcalde sobre seguridad y movilidad, entre otros temas.

Por esos días, Gutiérrez expresó que “no estoy metido en esa pelea. Yo siempre he sido autónomo. Esto no debe ser de debates personales. Por eso vamos por firmas”. Sus declaraciones de este tiempo parecen contradecir eso. La herida quedó abierta.

 

Segundo acto

 

Este fin de semana, Fajardo respondió una entrevista al diario El Tiempo en la que aseguró, entre otras cosas que “Uribe jugó un papel importante en los últimos 20 años de la política nacional, pero es momento de pasar la página. Colombia necesita otro tipo de liderazgo y otro tipo de política”.

A esto Uribe respondió que Fajardo fue “candidato de Santos, ungido como su sucesor”.

Como se sabe, no han tenido éxito los candidatos de Uribe a la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, por lo que ha debido contentarse con el apoyo decidido, como ocurrió con el gobernador Luis Pérez, o pragmático, como el dado a Gutiérrez, o bien declararse en independencia (que en este caso sería como una oposición constructiva).

Así que no es de poca monta el pulso político que sostienen Gutiérrez, Fajardo y Uribe.

Aunque en varios de esos comicios el fajardismo estuvo aliado con la fuerza electoral liberal y los sufragios de opinión verdes, no pocas de esas derrotas al uribismo estuvieron a cargo de Compromiso Ciudadano. De manera que el marcar distancias con Fajardo es una forma en que Gutiérrez se forja un camino propio. Lo mismo podría decirse de Fajardo y Uribe, porque su competencia por los sufragios antioqueños no impidió algunas coincidencias pasadas, asunto que han sacado a relucir sus contradictores de todas las vertientes.

 

Distancias

 

En una orilla, le enrostraron a relucir a Fajardo una columna suya publicada por El Colombiano en diciembre de 1997, luego que Uribe dejara la Gobernación de Antioquia. Allí escribió lo siguiente, nada menos que sobre la nuez del pensamiento uribista: “La concepción de Estado comunitario que impulsó el gobernador es un avance significativo, que supera las disquisiciones teóricas, tan fáciles de escribir en un papel, y plasma sus propuestas en acciones concretas de gobierno”.

A propósito de estas palabras, la representante antioqueña Margarita Restrepo, del Centro Democrático, tuiteó: “El que se hace llamar ‘coherente’ habló maravillas de Álvaro Uribe cuando le convenía, pero ahora lo ataca. Está siguiendo el ejemplo de su coequipero Juan Manuel Santos. Son igual de acomodados e hipócritas”.

En la rivera del frente, han desempolvado la filtración de Wikileaks de abril del año pasado, una oleada divulgada por los seguidores de Julián Assange, tras su captura en la embajada de Ecuador en Londres.

Entre los cables diplomáticos filtrados aparece uno que se refiere a Fajardo, quien en 2010 era candidato presidencial, aspiración que declinó para ser fórmula de Antanas Mockus. Era la culminación del proceso de los que en su momento se denominó los quíntuples (Fajardo, Mockus, Marta Lucía Ramírez, Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa), que como se sabe llevó a la ampliación del Partido Opción Verde para pasar a ser Partido Verde y hoy Alianza Verde.

Según los diplomáticos norteamericanos, Fajardo les expresó en 2009 que no estaba dispuesto a hacer alianzas con ningún candidato que estuviera en contra del entonces presidente Uribe, aunque “señaló que un acercamiento Fajardo-Uribe es poco probable ya que Uribe lo considera demasiado independiente”.

Fajardo ha explicado que “ese cable dice lo que yo he dicho todas las veces de mi vida desde hace muchos años. Yo no soy uribista ni antiuribista. Nosotros tenemos que romper con esa idea en donde la vida solo puede ser, estar con Uribe o en contra de Uribe. Respetamos a las personas, discutimos sobre las ideas”.

Pero para el senador Gustavo Petro, de Colombia Humana, “es indudable que la invitación de Fajardo a votar en blanco, que impactó en un millón de sus electores que votaron Duque y medio millón en blanco, le entregó la Presidencia al uribismo. Esa era su misión. Impedir la derrota de Uribe y el cambio del país”.