¿Sobreviviremos al cambio climático? (III)

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Para finalizar con estas columnas sobre el cambio climático, quisiera tocar algunos temas adicionales, por ejemplo referirme al asunto de los océanos; los principales enemigos de océanos y costas son: la contaminación marina por plásticos, el calentamiento global, la acidificación del agua (por la captación de CO2, y su uso creciente para la producción de alimentos, junto con el transporte, los asentamientos y la extracción de recursos. La mayoría de los ecosistemas marinos están siendo afectados e incluso destruidos por el hombre, se asegura en estudios serios que el 70% de la superficie marina tiene diversos grados de afectación, que más del 30% de los corales están en peligro y que los manglares han aumentado su tasa de destrucción en un 30% con relación a la década anterior.

Aseguran los científicos dedicados al tema que, de no tomarse medidas urgentes y drásticas, existe un riesgo alto y evidente de que se combinen todos los factores causantes del deterioro de los ecosistemas marinos para producir un efecto dominó que desemboque en que los océanos dejen de prestar servicios vitales como medios de vida, ingresos, pero sobre todo en nuestra seguridad alimentaria.

De otra parte, el informe de la ONU sobre el tema en 2015 asegura qué, la menor disponibilidad de agua dulce aunada al deterioro de la calidad de la misma y a los conflictos existentes sobre ella, hacen cada día más probable que personas fallezcan o tengan graves enfermedades como consecuencia de esto; el fenómeno se agrava con la existencia del cambio climático. Tengamos en cuenta que, a pesar de tener disponibles tecnologías que podrían llegar a manejar la agricultura con la 28% o 32% del agua utilizada, se continúan manejando porcentajes de entre el 70% y el 90% del líquido en dicha producción, incluso algunos conservacionistas radicales defienden sistemas que podrían llegar al 95%.

La combinación de factores en asocio con las primeras manifestaciones de consecuencias del cambio climático, llevan a que a hoy se haya desaparecido el 40% de los humedales del planeta con relación a los existentes a principios de la década de los setentas; claro está que también ha colaborado en esto, una suerte de estupidez colectiva de los humanos.

Es aterrador el informe que asegura que para el año 2.050, más de 4.000 millones de personas vivirán en tierras totalmente desertizadas; de otra parte, la agricultura y la ganadería como fuente de alimentos ocupan cerca del 50% de la superficie habitable de la tierra. De seguir por este camino será imposible alimentar a la humanidad para el año 2.030, y peor aún, tendremos guerras por el control de los alimentos.

A partir de 1880, la temperatura de la tierra ha aumentado 0, 97 grados en promedio, en los últimos 12 años se han registrado 10 de los años más cálidos de los que se tiene registro en la historia de la humanidad; para revertir esta tendencia se deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 70% para el año 2050. Con las cifras anteriores y con el agravante de que cada día disminuyen, en lugar de aumentar, las zonas protegidas, están en peligro grave de extinción el 42% de los invertebrados terrestres, el 34% de los de agua dulce y el 25% de los marinos.

Para finalizar, valga destacar que en el planeta, el 35% de comida se tira a la basura, cifra que aumenta considerablemente en países en desarrollo; valdría la pena que el planeta comenzara a preocuparse en serio por el problema y que el gobierno nacional tomara medidas para impulsar programas que realmente combatan el cambio climático. Nuestros hijos y nietos tienen el derecho a vivir en este planeta.

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@alvaro080255