A propósito del Bicentenario: El tigre no es como lo pintan

Foto Colección Banco de la República

UN DICHO popular que hace referencia a la falsa apariencia de las cosas es “El tigre no es como lo pintan” y se dio este título a la exposición que sobre las reinterpretaciones de la nación se presentará, desde el 1 de agosto en la Casa Republicana de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

La exposición que tiene la curaduría conjunta de Sigrid Castañeda, Julien Petit y Luis Frnando Ramírez, propone, en este sentido, una reflexión a partir de diversas visiones que artistas modernos y contemporáneos han planteado de la nación y de sus símbolos para señalar, criticar o evidenciar la situación del país. Las obras seleccionadas para esta muestra hacen parte de la Colección de Arte del Banco de la República y se presentan en el contexto de los doscientos años de la independencia y del nacimiento de una nueva nación en el mundo. 

La exposición está dividida en tres ejes principales y recopila obras que hacen parte de la Colección de Arte del Banco de la República que rememoran aspectos esenciales del proceso de la Independencia de Colombia y de cómo en este periodo se configuró una nueva nación en el mundo, suceso histórico que llega a su Bicentenario y que el Banco de la República ha venido celebrando durante todo 2019.

El primer eje temático de la muestra, denominado “Nuestra América”, esboza las utopías e ideales políticos y sociales que las naciones americanas empezaron a idear a partir del siglo XIX  y que buscaron la edificación de un estado ideal con un amplio sentido social.

Su segundo eje se titula “Héroes”, en él se aborda la imagen de Simón Bolívar y cómo a partir de distintas representaciones se configuró como héroe de la patria y se difundió su imagen en todo el territorio.

Así se anca en la construcción de la imagen de un individuo en torno al cual se construyó la nación; en el caso colombiano, la de Simón Bolívar. Denominado Padre de la Patria, su retrato, piedra fundacional de la iconografía republicana, fue reproducido serialmente por la artista Beatriz González, recargándolo de intención con los colores del tricolor nacional. Esta imagen invasiva del prócer ha eclipsado a los otros héroes, esos héroes anónimos y desconocidos que evocan las obras de Elías Heim y Miguel Ángel Rojas, a través de íconos que, como en el video de Carlos Castro, se van desgastando poco a poco en el tiempo.

“Emblemas” es el tercer eje de la exposición, se concentra en la interpretación crítica de los símbolos laicos y religiosos del país. El escudo aparece aquí como la forma privilegiada por la crítica artística, ya sea a través de la reinterpretación temprana de Alfredo Greñas, las caricaturas de Pepe Gómez, Alejandro Gómez Leal y Juan Cárdenas, los aguafuertes de Carlos Correa, o la famosa Primera lección de Bernardo Salcedo. A estos escudos distópicos, responden la naturaleza usufructuada, de Edwin Monsalve, la conversión de Panamá en mercancía, de Fernando Bryce, y la bandera colombiana con denominación comercial de Antonio Caro. Al enfocarse en elementos constitutivos del emblema, estas obras dan cuenta de la posición del arte frente a la perduración de las inequidades del pasado y de su uso en el discurso histórico.

La exposición reúne obras de artistas clásicos y contemporáneos de Colombia y otros países de Latinoamérica.

Mientras dure la exhibición, se realizarán distintas actividades que apoyen las ideas y las imágenes que se abordan en la muestra, una de ellas un ejercicio de pintura mural coordinado por la artista Gabriela Pinilla, visitas temáticas y varios talleres para todos los públicos.

“La exposición y las actividades que se realizarán en torno a ella, son una invitación para que el público  imagine y cree otras representaciones y, con esto, otros posibles símbolos, otra posible nación…  Es también una invitación a repensar, en la potencia del arte y en la construcción colectiva, una nueva identidad nacional”, explica Sigrid Castañeda.