“Una política de arrasar lo que hay para construir de cero es imposible"

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El Cardenal, Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá, se refirió a los grandes retos de la Iglesia en la capital

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Es bien sabido que la Iglesia es una institución que no se mide ni en años, ni en décadas: se mide en siglos y precisamente esa perdurabilidad en el tiempo, es lo que le ha conferido, de una u otra forma, la responsabilidad de pronunciarse ante las circunstancias del mundo moderno y de adaptarse al mismo.

El Cardenal, Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá, señaló recientemente que la Iglesia ha tratado siempre de responder a la realidad, y de hacerlo de la mejor manera posible. Con la nueva campaña de la Arquidiócesis de Bogotá llamada Camino, Verdad y Vida, la Iglesia está buscando llegar a todos los rincones de la ciudad a través de las parroquias, pero se han planteado enormes retos.

“Mirando los proyectos que tiene la Alcaldía de Bogotá hacia el futuro, en un plazo no mayor de cinco a 10 años, deberíamos haber creado otras 11 parroquias en una zona. El año pasado creamos 14 nuevas parroquias en Ciudad Bolívar, porque todos los días estamos tratando de responder a los grandes retos que plantea ese crecimiento de la población con parroquias. Pero necesitamos, sobre todo, sacerdotes y todo lo que atañe a su formación, es una urgencia vital”, puntualizó.

Pensando entonces a la realidad de la capital del país, el Cardenal, Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá, le dijo a EL NUEVO SIGLO cuáles son los retos más apremiantes que tiene la Iglesia frente a la ciudad, y cómo está buscando responder a los desafíos actuales, a través de la creación de nuevas parroquias.

EL NUEVO SIGLO: Usted comentaba que la Iglesia Católica debe responder a la realidad imperante. Si usted tuviera que definir la realidad de Bogotá en este 2019, ¿Cómo la definiría y cómo definiría el rol que tiene la Iglesia dentro de la misma?

CARDENAL RÚBEN SALAZAR GÓMEZ: La nuestra es una realidad en construcción y por eso es tan sumamente difícil definirla. Bogotá no es una ciudad terminada, que esté concluida, que está hecha del todo. Por el contrario, es una ciudad que todos los días tiene que hacerse de nuevo, primero corrigiendo errores del pasado, que han sido garrafales, y segundo creando posibilidades de un futuro mejor. Todos los días ofrece nuevas oportunidades, pero también plantea nuevos retos.

Hoy nosotros la conocemos mejor. Su realidad compleja, no siempre tan amable de la ciudad y con terribles retos para todos. Pero también indudables retos para la Iglesia, porque esta existe fundamentalmente para evangelizar, para ser testigos del evangelio, de que Dios es un padre misericordioso que nos ha mostrado su rostro por medio de su hijo Jesús. Por eso, para nosotros todas las situaciones de los seres humanos son propias.

Problemas

ENS: En este momento, ¿usted cuál creería que es el problema más apremiante que tiene Bogotá y qué recomendaría atender como prioridad al próximo alcalde?

RBG: Yo pienso que Bogotá está tratando de enfrentar retos muy grandes, sobre todo en el tema de la movilidad, en el campo de la vivienda, de la educación y de la salud, que si usted se fija son algo así como los campos vitales para el desarrollo de las personas. Yo creo que el alcalde que llegue, tiene que hacer un esfuerzo muy grande por continuar lo que vale la pena continuar, y por innovar también, buscando responder mejor a los retos actuales.

ENS: ¿Y si tuviera que resumirlo en una frase contundente?

RBG: Yo creo que una política de arrasar lo que hay para construir desde cero es imposible.

Las iglesias

ENS: Usted mencionaba que Bogotá tiene cuatro diócesis y tres diócesis urbanas (Soacha, Bosa, Fontibón y Engativá). ¿Eso es suficiente para la demografía de la ciudad?

RBG: Nosotros trabajamos en la creación de nuevas parroquias, y no solo como realidades territoriales, sino como parroquias en un sentido más dinámico y más personal del término. Eso quiere decir que como Iglesia estamos buscando crear posibilidades cada vez mejores, para poder ayudar en el campo de la educación, de la salud e incluso desde el campo de la vivienda. Es decir que la iglesia pueda meterse mucho más de fondo a colaborar con la sociedad civil, para lograr una mejor ciudad.

Estas cuatro diócesis son la presencia clara de la Iglesia universal en la ciudad y estas cuatro diócesis tratan, trabajando hombro a hombro, de responder a los grandes desafíos que plantea la ciudad. Desafíos enormes en todos los campos, pero que nosotros vamos a ser capaces de enfrentar.

ENS: ¿Cuántas parroquias tiene la arquidiócesis de Bogotá?

RBG: La Arquidiócesis de Bogotá tiene 300.

ENS: ¿Qué está haciendo la Arquidiócesis de Bogotá frente a los migrantes venezolanos?

RBG: En este momento, sobre todo tenemos el grandísimo reto de los migrantes venezolanos. Según las estadísticas, en la ciudad de Bogotá hay alrededor de 300.000 y en condiciones de pobreza tremenda. Estamos buscando crear casas de alojamiento transitorio.

Estamos viendo cómo lograr que estos migrantes reciban una capacitación mínima que les permita vincularse al mercado laboral y que los niños puedan acceder a la educación, por eso les estamos abriendo cupos en los colegios parroquiales.