Alexander Lukashenko fue reelegido para un sexto periodo en Bielorrusia

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El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, fue reelegido en los comicios de ayer con casi el 80% de los votos. Tras conocerse los resultados, varias personas han sido detenidas, la mayoría en la capital del país donde se han producido enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según informa la agencia estatal Belta, la candidata de la oposición unificada, Svetlana Tijanóvskaya, lograría un 6,8% de los votos, un resultado muy lejano a lo pronosticado por los analistas quienes la ubicaban como su más difícil rival.

Tras votar en las elecciones, el mandatario se mostró dispuesto a dialogar con la oposición, pero al mismo tiempo advirtió que no tolerará ningún intento de "desestabilizar" Bielorrusia. "Estoy dispuesto a implicarme en un diálogo... si son capaces de hacer algo por el país, crearé las condiciones para que puedan hacerlo" dijo Lukashenko, quien agregó que "si quieren empujar al país hacia el caos..., mi respuesta será inmediata" y recalcó que tiene "poderes constitucionales" para actuar en alusión a la oposición.

Lukashenko aseveró que, si la oposición "respeta la ley", "no habrá problemas". "Pero si intentan derrocar al Gobierno, romper algo o atacar a alguien y esteran que yo o cualquier otro se arrodille y les bese los pies, eso no va a pasar", indicó.

El actual mandatario, en el poder desde 1994 y que iniciará su sexto periodo de Gobierno, confesó que la cita con las urnas supuso uno de los mayores desafíos a su autoridad. "No diría que son las elecciones más difíciles pero sí unas de las más difíciles", admitió.

Lukashenko se midió con Svetlana Tijanóvskaya y otros tres candidatos opositores, Ana Kanopatskaya, Andrei Dimitriev y Sergei Cherechen. Tijanovskaya sustituía a su marido, el popular bloguero opositor Sergei Tijanovski, que fue condenado en mayo por incitación a la violencia.

Algo más de 6,8 millones de bielorrusos estaban llamados a las urnas en una jornada electoral que contó, por primera vez, con unos 250 observadores internacionales.

Protestas

Un número todavía indeterminado de personas han resultado heridas en la capital de Bielorrusia, Minsk, durante la intervención policial para despejar una protesta organizada contra la victoria del presidente Lukashenko.

La policía empleó granadas de conmoción para dispersar a los manifestantes, algunos de los cuales resultaron heridos. Además se tiene constancia de múltiples protestas delante de las embajadas de Bielorrusia en Rusia, Ucrania y Polonia.

Lukashenko, de momento, obtiene un 79,7% de los votos de las elecciones, tras unos comicios denunciados como fraudulentos por la oposición, que llamó a los habitantes de la capital a volver a los colegios electorales para "controlar el recuento de los votos".

El mandatario comparecía como máximo favorito a revalidar mandato en unos comicios sin la presencia de rivales de envergadura, tras la descalificación o detención de algunos de sus principales oponentes.

Dos de los rivales más fuertes de Lukashenko han sido encarcelados en el período previo a las elecciones y tercer candidato potencial huyó a Rusia después de recibir un aviso de que él también sería arrestado en breve.

Svetlana Tijanovskaya, la principal rival del presidente, se ha negado a reconocer su derrota en los comicios, al considerar que los resultados preliminares no se corresponden con lo ocurrido realmente, en opinión de su campaña. "No vamos a reconocer semejante resultado", declaró su portavoz, Anna Krasulina. "Dista de toda realidad", añadió.

En los últimos días, la jefa de campaña de Tijanóvskaya fue detenida por su participación en un complot de opositores y mercenarios rusos para desestabilizar al país.

Las medidas de seguridad se reforzaron en Minsk, donde había controles de la policía, presencia de militares y se limitó la circulación.

Según Lukashenko, de 65 años, los "titiriteros" del Kremlin tienen la intención de convertir Bielorrusia en un país vasallo.

A finales de julio, las autoridades bielorrusas detuvieron a 33 rusos, presuntos mercenarios del opaco grupo militar privado Wagner, conocido por ser cercano al poder ruso, acusados de preparar una "masacre" en Minsk.

Moscú rechazó estas afirmaciones, que calificó de "espectáculo" electoral.