Las mosqueteras | El Nuevo Siglo
Lunes, 20 de Septiembre de 2021

Casi imperceptible fue la memorable final en el Sudamericano de Voleibol femenino del equipo de Colombia ante la potencia de Brasil, subcampeón olímpico de Tokio, que nos significó la medalla de plata, el triunfo ante el número uno del ranking mundial y la primera clasificación en la historia a un mundial.

No se comprende, en principio, cómo un equipo alcanza tamaño logro casi a espaldas del conocimiento del país, incluidos los medios, como si detrás de bambalinas unos mosqueteros dieran la lucha de manera silenciosa más allá del apoyo nacional.

Esta es una evidencia de constancia, implosión y demostración con hechos. Tocó escudriñar en los rincones de búsqueda no sólo para poder elogiar el resultado si no especialmente para observar su trayectoria y entender cómo puede proyectarse esto mismo en el deporte en general.

Pareciera que, a la luz del patinaje, el bmx, el tenis, el ciclismo, el levantamiento de pesas, los paralímpicos -en el riesgo de nombrar algunos y excluir a otros -, hay unas campañas, por no decir batallas, de unos inspirados en solitario que creen en la causa más allá de la sincronía con una política pública.

Entonces la pregunta es cómo se llegó a obtener ese cupo al mundial de voleibol Polonia y Países Bajos para el 2022. Una clasificación sobrada, conocida antes del mismo partido con Brasil, luego de ganar a Argentina, también potencia, al sumar los puntos que lo situaron en puesto 19 del ranking mundial entre más de 167 naciones, luciéndose esta vez, en casa, en la ciudad de Barrancabermeja.

¿Cómo pisó firme el voleibol femenino? La respuesta, es difícil de encontrar por la precaria divulgación, pero parece estar, según crónica de Polideportes de la Universidad Piloto de Colombia y de la página de la Federación, en la consolidación de las Ligas regionales como también en no vacilar contar con la experiencia de los mejores, como lo puede ser la de un entrenador brasilero como Antonio Rizola y en la integración de las Ligas con la juventud, universidades y clubes especiales que las fortalecen.

Ahora, en vísperas de las elecciones presidenciales, como se vio también en la anterior columna cuando se hablaba del dinamismo de la economía naranja, es la hora de tener una visión de país que rompa con la tradición centralista, capaz de sentar las fortalezas regionales en un cauce de oportunidades y de dejar de pensar en pequeño y pasar a la grandeza, sin temor y con disciplina, como lo han podido demostrar estas mosqueteras del voleibol.

Es en estas experiencias maratónicas que el recién nacido Ministerio del Deporte podría abordar sus planes como réplica. A propósito, hablando de mosqueteros, bien viene al caso la frase de Alejandro Dumas: “fíjate donde pones los pies y pisarás firme”.

 *Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

atisbosmariaelisa@gmail.com