EU-Colombia: urgente relanzamiento

  • Trump, Duque y la eficiencia antidroga
  • En noviembre ya habrá nueva estrategia

 

Para nadie es un secreto que las relaciones entre Colombia y Estados Unidos requieren un relanzamiento. Sería ingenuo negar que la interacción entre el gobierno Santos y la administración Trump tuvo muchos altibajos. La disparada de la extensión de los cultivos ilícitos en nuestro país, que en cuatro años se quintuplicaron, pasando de 40 mil hectáreas en 2013 a 209 mil a comienzos de 2018, llevó incluso a la Casa Blanca a considerar seriamente la posibilidad de descertificar a Colombia por la evidente ineficacia en la lucha antidroga.

Sin embargo, en altos círculos de poder en Washington trascendió que el gobierno estadounidense determinó en los últimos meses que lo mejor para crear un nuevo marco de relaciones con la Casa de Nariño era esperar a que se produjera el cambio presidencial en nuestro país, ante la evidencia de que el margen de acción política del saliente Juan Manuel Santos era ya muy limitado.

Es más, desde el mismo momento en que Iván Duque resultó triunfador, el pasado 17 de junio, no deja de llamar la atención que en tan solo diez semanas ya se haya reunido en Washington -como mandatario electo- con el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo. Luego, al acto de posesión, la Casa Blanca envió a una de sus más importantes diplomáticas, Nikki Haley, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas. Y, como si lo anterior fuera poco, una semana después arribó a Bogotá, en el marco de una gira por Latinoamérica, el secretario de Defensa, James Mattis. Y ahora, según lo confirmó oficialmente el gobierno estadounidense el viernes pasado, el presidente Donald Trump visitará a Colombia en noviembre próximo, en un periplo por la parte sur del continente que solo tendrá dos paradas: Bogotá y Buenos Aires. Paradójicamente se venía especulando que el primer cara a cara, apenas formal y sin agenda bilateral, entre Duque y el titular de la Casa Blanca se daría en el marco de la asamblea anual de Naciones Unidas, que comenzará el 18 de septiembre en Nueva York.

Tras este recuento de contactos y reuniones de alto nivel queda claro que hay urgencia de ambas partes por sentar las bases de ese relanzamiento de las relaciones. Es obvio que tanto con Pence y Pompeo así como con Haley y Mattis se habló de los correctivos a la lucha contra el narcotráfico y la crisis de Venezuela, cuya oleada migratoria tiene al continente en emergencia humanitaria y analizando alternativas para frenar la desbordada dictadura chavista. La Casa Blanca, en la confirmación de la visita de Trump, insistió en que le interesa discutir con el gobierno Duque “oportunidades para mejorar la colaboración” en seguridad, lucha antinarcóticos y asuntos regionales, lo que recalca la columna vertebral de la agenda de los encuentros de las últimas semanas.

La ventaja de la cumbre en noviembre es que ya para entonces el gobierno Duque tendrá andando su nueva estrategia antinarcóticos, que está en estructuración en estos momentos, sobre todo en temas tan cruciales como la retoma de la fumigación aérea de narcocultivos, los ajustes a la política de sustitución voluntaria y forzada de sembradíos ilegales,  la modificación de los lineamientos estratégicos sobre operatividad militar y policial, así como las directrices en materia de extinción de dominio, combate al microtráfico, reformas penales y hasta un panorama más claro sobre el sometimiento a la justicia de las bandas criminales, lucha contra disidencias de las Farc y claridad sobre la negociación de paz con el Eln. Todos esos son elementos determinantes para volver a poner al país en el sendero, que a mala hora el gobierno anterior extravió, del avance sostenido en la derrota del flagelo de los narcóticos.

No hay que llamarse a engaños. Más allá de las formalidades diplomáticas y el reiterado discurso de la alianza estratégica y y geopolítica entre Bogotá y Washington, Trump ha dado suficientes muestras de que está dispuesto a redoblar esfuerzos locales y externos para combatir el narcotráfico, pero ese apoyo internacional está supeditado a los resultados positivos y tangibles en la materia. Ese será el mensaje central del presidente estadounidense en noviembre, claro si la cumbre se da, pues ya en el primer semestre canceló una visita a Bogotá. En cuanto al tema venezolano, por ahora no se sabe qué pasará en los próximos meses con la crisis de ese país y no es procedente aventurar posibles posturas al respecto.