75 años de la ONU: una conmemoración agridulce | El Nuevo Siglo
Este aniversario de Naciones Unidas agridulce deja múltiples interrogantes, pero solo una certeza: el multilateralismo es la respuesta.
Foto archivo AFP
Domingo, 27 de Septiembre de 2020
Natalia Mariño*

Todos los años, en la tercera semana de septiembre, las calles de Nueva York se tiñen de diplomacia. Los más altos representantes de los Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), así como otras delegaciones que discuten asuntos de gran importancia, se reúnen para el encuentro diplomático más importante del año. En esta ocasión, precisamente en el aniversario número 75 de la organización, las reuniones se realizaron por primera vez desde su creación, de forma virtual.

Hace 75 años, 50 Estados firmaron la Carta de la ONU que dio lugar a la creación de esta organización, poniendo fin a dos guerras mundiales. En aquel momento, su principal objetivo era preservar la paz y seguridad internacional. Hoy, con 193 miembros, el cese de guerras interestatales, el mantenimiento de la paz y seguridad, el reconocimiento de los derechos humanos, avances en materia de desarrollo humano, han sido solo algunos de los logros de esta organización multilateral.

Críticas abundan acerca de una reforma necesaria en la estructura de la organización. Hay quienes consideran que 75 años después de su creación, la ONU debería ampliar el número de miembros en el Consejo de Seguridad, considerada una figura de la postguerra en un contexto con economías crecientes y mayor peso en el sistema internacional.

Aunque su estructura sea la misma, la ONU ha logrado adaptarse a nuevos asuntos y retos, mediante la creación de las diferentes agencias especializadas, como ONU Mujeres, así como lograr consenso a amplios compromisos como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). También ha incluido a múltiples actores y organizaciones quienes han tenido voz para exponer y hacer parte de alianzas formadas en el marco de esta organización.  

Reflejo de esto son los resultados de la encuesta Gallup de 2019 sobre las Naciones Unidas, donde el 66% de los encuestados respondió afirmativamente a si dicha Organización juega un rol necesario en el mundo hoy. A pesar de sus críticas y de la alta burocracia interna, juega un rol predominante en cuestiones que apremian, principalmente, a los países en vía de desarrollo.

Gran parte de los logros han sido gracias a una activa diplomacia e interacción entre las partes. La virtualidad fue un obstáculo para cumplir con la celebración de la 75° Asamblea General, como se preveía. En una entrevista al Secretario General, António Guterres, el analista internacional Ian Bremmer le pregunta qué representa una sesión virtual donde habrá ausencia de una interacción directa entre las partes. El alto funcionario comentó que sin duda es más fácil resolver ciertas cuestiones o abordar temas cuando toda la gente está reunida en un mismo sitio de forma presencial.

Crisis del multilateralismo

En los últimos años ha sido evidente la crisis que sufren la gobernanza global o la cooperación global, y las instituciones compuestas por varios actores. El historiador israelí, Noah Yuval Harari, describe este fenómeno como una supremacía de ideologías como el nacionalismo y una lucha entre lo local y global. Para Harari, la globalización y el nacionalismo son incompatibles por el simple hecho que, en un mundo interconectado, al primar sentimientos de proteccionismo y aislacionismo, disminuyen las capacidades de tener una respuesta global y cooperativa a asuntos que perjudican a todas las partes. El ejemplo más claro, es el cambio climático.

Este fenómeno es considerado como un “multiplicador de amenaza” ya que, según predicciones, será el mayor causante de conflictos, inseguridad, pobreza y migraciones del siglo XXI. De ahí que, para enfrentar la mayoría de los grandes retos globales de hoy en día, dice Harari, se requiere más que “mirar hacia adentro” y más bien adoptar un tipo de cooperación global. En medio de la actual pandemia, un momento en el que se necesita de una alianza global, Donald Trump solo ha reafirmado su unilateralismo y lucha contra China, por ejemplo, en quién emitirá la primera vacuna contra el Covid-19.

Francia y Alemania, por su parte, han buscado tener un mayor liderazgo en temas como el cambio climático y presencia en organizaciones internacionales. Pero, nuevamente, para hacerle frente a amenazas como el calentamiento global, se requiere un compromiso de los países que generan más emisiones de C02, es decir, Estados Unidos y China.

Hoy estamos en “nuestro momento 1945”, dijo el Secretario Guterres, el cual obliga a tomar acciones hacia el futuro, mantener los propósitos iniciales de la ONU y añadir nuevas prioridades a la organización. El lunes, primer día de la Asamblea virtual, los países miembros debatieron y aprobaron la declaración “El futuro que queremos, la ONU que necesitamos: reafirmando nuestro compromiso al multilateralismo” que busca reconstruir un mundo post-pandemia más equitativo, sostenible y cooperativo.

Los 75 años de la ONU se vivieron esta semana con discursos de los jefes de Estado previamente grabados y con sesiones virtuales. Las reuniones bilaterales no tuvieron presencia, como suele suceder. Se conmemoraron tres cuartos de siglo de existencia de la ONU en medio de una coyuntura inesperada, con grandes logros por resaltar, pero innumerables retos a futuro. Este aniversario agridulce deja múltiples interrogantes, pero solo una certeza: el multilateralismo es la respuesta.

 

 

 

(*) Candidata a máster en Asuntos Internacionales con Especialización en Comunicación Internacional de la Universidad de Boston.