A favor y en contra de la semana de receso

El Nuevo Siglo

Estamos en plena semana de receso escolar, los alumnos de instituciones educativas y los jóvenes universitarios cuentan con unos días de descanso gracias a un decreto que se firmó en 2007, durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez.

Después de estos años, aún se escuchan voces a favor y en contra de la medida, como sucede con Irma Molina, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Sergio Arboleda, quien le dijo a EL NUEVO SIGLO que “la semana de receso es buena porque le permite al estudiante, al docente y a los padres de familia, sobre todo a los docentes, hacer una pausa activa; reorganizarse en todo lo que acarrea trabajar ocho horas diarias. Los estudiantes les mandan muchos trabajos para las casas. Entonces ellos adquieren en este segundo semestre un cansancio mental fuerte y considero que esta iniciativa fue muy buena. Yo manejo el tema de legislación y esta ha sido una de las declaraciones que me ha parecido muy acertada”.

“El otro tema es el que tiene el estudiante para poder tomar un impulso y poder cerrar su año académico de la mejor manera, teniendo en cuenta que lo que dice la Ley General de Educación son 20 semanas cada semestre”, culminó Molina.


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En contra, sobre todo en su aplicación en las universidades, está Juan Sebastián Perilla, gerente de Proyectos de la Universidad de Los Andes, quien señaló que “hay que tener en cuenta que los estudiantes tienen 16 semanas de clases, que son muy pocas, por lo que cada semestre deja de ser de seis meses y se convierte en cuatro meses; así que en las universidades tener una semana de receso es algo problemático porque evidentemente resta mucho tiempo para alcanzar todos los objetivos de las asignaturas”.

“Como las universidades tienen el sistema de créditos, los créditos deben ser por cada hora presencial, más o menos dos horas de trabajo independiente, y a veces las semanas de receso en las universidades hacen que no se pueda cumplir a cabalidad todo el tema de las horas presenciales, pero la mayoría de universidades lo que hace es denominarlas como semanas de trabajo individual y no de receso, justificando que en esa semana se trabaja en el sistema de créditos para la relación de una hora presencial por dos de trabajo independiente y así se justifica bastante bien ante el Ministerio”, agregó.

Perilla también encontró un leve problema en los colegios: “Evidentemente las semanas de receso funcionan muy bien para los colegios que tienen una organización académica bimestral, porque permite romper entre bimestre y bimestre, aunque en los que trabajan trimestre a veces hay colegios que no logran hacer una buena planeación y queda la semana haciendo ruido y es problemático”.