Boom petrolero ¿para reducir hueco fiscal?

Foto El Nuevo Siglo.

La ‘minibonanza’ petrolera que actualmente está viviendo Colombia gracias a los incrementos en los precios del crudo, tiene los ojos puestos de todo el país encima, sobre todo, por lo que se hará con esos recursos, que para final de año podrían llegar a $16 billones de mantenerse altas las cotizaciones.

Principalmente cuando del proyecto del Presupuesto General que actualmente se discute en el Congreso, se estableció que existe un déficit de $25 billones, como lo explicó con anticipación el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Pero la gran pregunta es, ¿qué hacer con esos excedentes que dejará el petróleo? en un país que tiene tantas necesidades, como el alto déficit fiscal que actualmente está en 3,6% (US$5.446 millones), falta de recursos para el posconflicto y poco dinero para seguir implementando programas sociales como ‘Ser Pilo paga’ o ‘Familias en Acción’.

Otro elemento sobre el que se especula en los pasillos del Congreso de la República, es que ante las perspectivas de que le lleguen al país enormes recursos petroleros, el Gobierno ya no tiene prisa en presentar una reforma tributaria que puede significar apenas $6 billones. Esos recursos tardarían en entrar al fisco toda vez que de no incluirse la iniciativa este año, el 2019 sería complicado para las finanzas.

 

Los hechos

Sin embargo, aunque las cifras petroleras, o la renta como se le conoce, deben surtir legalmente el proceso de lo que se genera por los precios, hay tres hechos fundamentales que se deben tener en cuenta: de un lado lo que se percibe por la explotación petrolera, es decir las regalías, los impuestos y los dividendos.

Ante estas expectativas de ingresos provenientes de los altos precios del crudo, Colombia no debe hacer fiesta con esos recursos como sí lo hizo cuando los precios llegaron a US$125 en 2014 y se pudo aprovechar esa ‘bonanza’.

Por ejemplo, el presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo, Francisco José Lloreda, considera que “con la mejora de los precios internacionales y los recursos que reciba el país hay una ventana de oportunidades para utilizar parte de esos recursos para impulsar la actividad exploratoria, sobre todo, por parte de Ecopetrol”.

Lloreda va más allá y sostiene, que “si no aprovechamos este rango de buenos precios para explorar veremos las consecuencias de ello a la vuelta de cuatro o cinco años. De ahí la importancia no solo de exploración convencional sino de avanzar en la exploración de los no convencionales, donde están cifradas buena parte de las expectativas del país para incrementar su producción”.

 

Alternativas

Incluso el mismo exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, señaló que una alternativa para cubrir el faltante presupuestal que no se alcanza a cubrir con una reforma tributaria es con los recursos del crudo. “La providencial alza en los precios internacionales del crudo, que ya bordea los 80 dólares el barril, empieza a brindar una respuesta a esta última parte de la ecuación presupuestal para el año entrante”, dice Restrepo. Sostiene además en una posición editorial, que “para efectos fiscales el presupuesto de 2019 se había calculado sobre la base de un barril equivalente al crudo colombiano de 67 dólares. Si los nuevos precios que estamos presenciando se mantienen a lo largo del año, ello podría significar rentas petroleras nuevas para el fisco con las cuales no se contaba de entre 5 y 6 billones de pesos. Que es justamente el faltante que estaba por encontrarse para resolver satisfactoriamente la ecuación presupuestal del año entrante”, apuntó.

 

Beneficios

El decano de la facultad de Economía de la Universidad Central, Erick Behar Villegas, dice en algunas de sus exposiciones que “lo cierto es que estos niveles de precios han traído beneficios para el país en materia fiscal, ya que el marco de mediano plazo fue calculado con el barril a US$67, por lo que el excedente generaría recursos adicionales para el país, que permitirían aliviar el déficit presupuestal del país, así como aumentar las regalías”.

“Si el precio se mantiene más alto quiere decir que tendremos mayores ingresos, y más cuando se ha hablado de un déficit para financiar varios gastos del Estado. Esto evidentemente es un gran beneficio, pero el problema está en que estos recursos se utilicen bien y se gasten de forma inteligente y no en cosas innecesarias como ha venido haciendo Colombia últimamente”, explicó Behar.

El decano de Economía de la Universidad Externado, Julián Arévalo, señaló a algunos medios que esta situación tiene un efecto positivo en las finanzas del país, ya que podría suavizar el déficit fiscal, sin embargo, también generaría una presión inflacionaria a la que hay que ponerle atención.

Sergio Cabrales, de la Universidad de los Andes, dijo que “antes de montarnos en ser muy optimistas y tener un marco fiscal a US$80, porque el cambio del precio no es algo estructural, deberíamos seguir teniendo buenas prácticas y tratar de minimizar el riesgo, ya que el precio del crudo es muy volátil”.

El analista también resaltó que lo que debe hacer el país es garantizar que los compromisos se cumplan, “por eso el mensaje que debe quedar con esta situación es aprovechar esta bonanza para disminuir los riesgos a futuro, por ejemplo, con el tema de coberturas y las opciones de venta”.

Según Samar Maziad, vicepresidente de la agencia calificadora de riesgos Moody’s, aunque el alza en el precio del petróleo permitirá al país cumplir con su meta de déficit fiscal de 3,1% del PIB para 2018 y acercará el 2,4% proyectado para 2019; la alta polarización política y la etapa de crecimiento económico moderado, entre otros, pueden significar barreras difíciles de sortear para el Gobierno al entorpecer el recorte del gasto público.

Además, si se tiene en cuenta que el excedente recaudado por el aumento del precio del petróleo podría compensar las medidas de reducción de impuestos a las industrias, la reducción del gasto gubernamental inflexible y la diversificación de fuentes de ingreso no minero energéticas (petróleo) se presentan como prioridad.