Hay que ponerle fin a la pena de muerte: Amnistía Internacional

Anadolu
La ONG busca hacer una campaña de presión en los países donde aún existe esta condena. 

 

Amnistía Internacional (AI) exhortó a los gobiernos del mundo para que pongan fin a las condiciones inhumanas que deben vivir las personas condenadas a la pena de muerte y solicitó que dicha medida sea abolida de forma definitiva.

Al respecto, la ONG lanzó una campaña para presionar a cinco países (Bielorrusia, Ghana, Irán, Japón y Malasia) con el objetivo de poner fin a la pena capital.

“No importa el delito que hayan cometido: nadie debe ser obligado a soportar condiciones inhumanas de reclusión. Sin embargo, en muchos casos, los presos y presas condenados a muerte permanecen en aislamiento estricto, sin acceso a medicación que necesitan y viviendo en un estado de constante ansiedad por la amenaza de la ejecución”, manifestó Stephen Cockburn, director adjunto del Programa de Asuntos Globales de Amnistía Internacional.

“El hecho de que algunos gobiernos notifiquen a los presos y sus familiares la ejecución con tan solo unos días o, en algunos casos, unos momentos de antelación es una práctica cruel”, agregó Cockburn.

A pesar de que Amnistía Internacional ha documentado abusos terribles en todo el mundo, su nueva campaña destaca casos de Bielorrusia, Ghana, Irán, Japón y Malasia, donde la pena de muerte es de gran alcance.

AI aseveró que en Ghana las personas condenadas a muerte han relatado que, a menudo, no tienen acceso a medicación para tratar enfermedades y problemas de salud a largo plazo.

La organización internacional habló con Mohammad Reza Haddadi, condenado a muerte en Irán desde que tenía 15 años, quien ha tenido que soportar la tortura mental de que su ejecución se programara y pospusiera al menos seis veces en los últimos 14 años.

Otro caso documentado por AI fue el de Matsumoto Kenji, en Japón, quien ha desarrollado un trastorno delirante causado por su prolongada reclusión en régimen de aislamiento mientras espera la ejecución.

Finalmente, Hoo Yew Wah, en Malasia, presentó una petición de clemencia en 2014 pero aún no ha recibido respuesta.

Amnistía Internacional registró 993 ejecuciones en 23 países en el 2017, con un descenso del 4% con respecto a 2016 y del 39% en referencia al 2015.

La mayoría de las ejecuciones tuvo lugar en Irán, Arabia Saudita, Irak y Pakistán. Estos totales no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte son clasificados como secreto de Estado.