¿Qué se sabe de elecciones del 6 de noviembre en EU?

Foto AFP.
El 6 de noviembre los norteamericanos votarán para elegir dos terceras partes del Congreso y 36 gobernadores.

 

No lo dicen los demócratas. Es la historia. Desde la Guerra Civil (1861), el Presidente de turno en promedio ha perdido 32 escaños en la Cámara de Representantes y dos en el Senado durante las elecciones de Medio Término en Estados Unidos, según Alex Seitz-Wald, un analista político de la cadena NBC.

Estas elecciones, lejos de ser un simple trámite electoral, definen la gobernabilidad del Presidente de turno, que en este caso pasa por un momento complejo, a pesar de tener mayorías en ambas cámaras. Empero de contar con el respaldo de la bancada del Partido Republicano, Donald Trump, en dos oportunidades ha tenido que enfrentarse a los demócratas poco amigos de negociar con él temas como el presupuesto anual y la construcción del muro en la frontera con México.

En esos dos casos le han dicho que no, pese a tener mayorías. Así no ha sido en otras oportunidades, como la reciente elección del juez Brett Kavanaugh, que, si bien no tuvo un solo voto demócrata, prosperó en el Senado gracias a las mayorías republicanas.

Limitada, la gobernabilidad de Trump no ha sido fácil, como ha quedado demostrado, y puede tener más problemas si su bancada pierde escaños en el Congreso norteamericano. Atento casi exclusivamente al tema, el Presidente lleva haciendo campaña a favor de su partido para que, como pronostican casi todos los sondeos, no pierda las mayorías.

El 6 de noviembre, dos años después de las presidenciales, 35 de 100 escaños están en juego en el Senado y todos los 435 de la Cámara de Representantes. O, en otras palabras, dos terceras partes del Congreso serán elegidas.

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Un escaño, un partido

Estados Unidos tiene un sistema bipartidista que genera estabilidad institucional, pero también se convierte en un reto para los apostadores. Un congresista que pierde su escaño puede cambiar radicalmente la conformación del Senado, afectando a uno u otro partido.

Los demócrata, hoy minoritarios en ambas cámara, le apuestan a recuperar las mayorías. Necesitan 23 sillas que hoy están en manos de los republicanos para quedar como la principal fuerza política.

El Senado tiene una composición distinta. Está tan apretado, que cualquier silla vacía puede varias la agenda legislativa. Allí, los republicanos tienen 51 de 100 escaños, por lo que sus competidores solo deben apostarle a recuperar dos de estos, una situación factible si se tienen en cuenta los sondeos.

Ahora bien, ¿qué dicen las encuestas? FiveThirtyEight, una página que le hace un seguimiento minucioso a la política norteamericana, ha tomado los resultados de las principales encuestadoras del país. De acuerdo a este, los demócratas lograrían el 49,6% de los votos, mientras que los republicanos se quedarían con el 41,3%.

Esto, de confirmarse, sería un duro golpe para el Partido Republicano y para su presidente, Donald Trump, quien enfrentaría un posible juicio político ya anunciado por algunos congresistas demócratas. Los sondeos, sin embargo, hay que leerlos con pinzas. En Estados Unidos, como en numerosas partes del mundo, han fallado, como quedó demostrado en las elecciones presidenciales 2016.

 

Algo más

La importancia de las elecciones de Medio Término no solo radica en el Congreso. Siendo el cuarto país más grande del mundo, Estados Unidos tiene 36 estados que elegirán a su Gobernador, quienes, aparte de sus funciones habituales, jugarán un rol determinante en las elecciones presidenciales previstas para 2020, en las que ya se rumora que Donald Trump, siguiendo la línea de sus antecesores, se va presentar.

Los gobernadores también se riñen por la tradición. No es que se elijan a todos, solo irán a las urnas, como en el Congreso, dos terceras partes. Estados Unidos, para algunos, es la democracia más consolidada del planeta. En ese escenario, 26 de los 36 gobernadores actuales son republicanos, lo que explica en parte el triunfo de Trump en las presidenciales de 2016.

Después de un mes movido con numerosas salidas internacionales y una intervención importante en la ONU, Trump se ha dedicado a esta llamada a las urnas. Dicen que, antes de hacerles campaña a los aspirantes, ha insistido en que su gobierno “depende de estas elecciones”. Para ello, ha apelado a algunos números que le favorecen: crecimiento económico histórico, bajo desempleo y posible acuerdo nuclear con Corea del Norte. “Quieren borrar las ganancias y hundir a nuestro país en una pesadilla de estancamiento, pobreza, caos y, francamente, crimen”, señaló la semana pasada durante su visita a Minnesota.

 

En perspectiva

Tener más votos no significa ganar las elecciones. Suena raro, sí, pero en Estados Unidos el sistema tiene algunos detalles que ponen en juego el total de los votos, como pasó en las presidenciales de 2016, en las que Hillary Clinton obtuvo más papeletas, pero no quedó como presidenta.

El caso de las elecciones de Medio Término no funciona así, aunque también ha tenido episodios que muestran que muchas veces muchos votos no son suficientes. En 2012, los demócratas les sacaron casi 1 millón de votos a los republicanos en la Cámara de Representantes, pero no fueron suficientes para recuperar la mayoría.

No es claro cuántos votos necesita cada partido para seguir al mando de ambas cámaras o recuperar el dominio de las mismas. Según NBC, los demócratas necesitarían entre el 53% y el 58% de los votos, pero parece poco el primer porcentaje, si se tiene en cuenta lo que pasó en 2012.

Los republicanos confían en la disciplina de sus electores, que, como explica la ciencia política, suelen ser más juiciosos a la hora de votar que los demócratas. Los estados más disputados son aquellos en los que ganó Trump, los cuales se han caracterizado por ser demócratas.

Menos de un mes queda para unas elecciones tan definitivas como las presidenciales. Confiado en su narcicismo, Trump quiere darle la vuelta a la historia y lograr que su partido mantenga el dominio en ambas cámaras.