Alerta temprana en Ecuador | El Nuevo Siglo
Viernes, 22 de Octubre de 2021

* Correa maniobra contra el gobierno Lasso

* Presidente, listo a defender institucionalidad

 

Pese a los desafíos y perturbaciones sociales y políticas que agitan al Ecuador, los llamados ‘golpes de cuartel’ habían dejado de gravitar en su inestable acontecer político. Es un país que ha sido tierra estéril para la violencia guerrillera izquierdista, dado que las fuerzas del orden controlan el territorio. Los problemas políticos locales se centran, sobre todo, en el reparto de los dividendos petroleros, el atraso industrial, el desempleo, la pobreza y la marginalidad, así como en las consecuencias de las variables en los precios de los productos agrícolas, el manejo de las exportaciones y la inversión extranjera. Todo ello teniendo en cuenta que es una nación cuya economía está dolarizada, ya que hace muchos años renunció a su moneda nacional, circunstancia que indudablemente  le resta capacidad de maniobra cambiaria, financiera y comercial. 

De hecho, al decir de no pocos analistas locales, el principal factor desestabilizador en Ecuador continúa siendo el condenado expresidente Rafael Correa, quien desde su exilio en Bélgica sigue dirigiendo parte de la oposición con el propósito fomentar la ingobernabilidad de la administración del mandatario Guillermo Lasso. Incluso se afirma que el expresidente, por medio de emisarios y negociaciones con otras fuerzas políticas y sindicales, no oculta su afán golpista. Al parecer, coincide en ese objetivo con otros opositores y algunos dirigentes indígenas.

Como Lasso no tiene mayoría en el Congreso debe negociar con las diversas fuerzas políticas atomizadas en el Legislativo para sacar adelante sus iniciativas políticas, sociales y económicas. Hasta el momento ha demostrado ser un audaz político en este campo. Esa cualidad, precisamente, cuando estaba como candidato en minoría entre las fuerzas de Correa y los indígenas, consiguió atraer a los indecisos y ganar en las urnas. Asentado en un panorama económico realista y una hoja de ruta para regresar al otrora Ecuador pujante, su gobierno apuesta por impulsar un desarrollo sólido, que atraiga inversión, rebaje algunos impuestos y eleve la condición de vida de los trabajadores.

Esa política de claro corte conservador y focalizada en un componente de equilibrio social y económico para enfrentar el coletazo de la pandemia, le ha permitido avanzar en sus escasos cinco meses en el poder con seguridad frente a la demagogia de izquierda. No ha sido fácil. De hecho, tras la reciente revelación global sobre personajes y dirigentes con cuentas en el exterior, al mandatario ecuatoriano le ha tocado salir a aclarar por todos los medios posibles que se trata de dineros legales.

La oposición no le ha dado tregua al respecto. No solo se niega a reconocer la legitimidad del patrimonio económico del otrora banquero y hoy gobernante, sino las fuerzas políticas adversas en el Legislativo se mueven con instintiva ferocidad lanzando consejas y calumnias, buscando defenestrar a la administración. Lasso no se ha amilanado y denunció incluso que existe una gran conspiración para tumbarlo, señalando con nombre propio a los responsables: "Esta conspiración comienza con Correa, continúa con Nebot y le sigue Iza, que son los tres interesados en dar un golpe institucional en Ecuador".

Sin duda es un hecho de extrema gravedad para un gobierno elegido por las mayorías democráticas hace escasos meses. Pareciera, incluso, que esa mayoría opositora no pretende un ‘golpe de Estado’ a la antigua, como los del siglo pasado, sino que se inclina por fraguar una progresiva desestabilización gubernamental, acudiendo a triquiñuelas legales e incluso constitucionales.

Lasso, a su turno, sostiene que el reconocido éxito en la vacunación frente a la pandemia, que elevó su popularidad, influyó negativamente en el ánimo de los opositores, que le temen a un buen gobierno suyo, pues ello demostraría que la demagogia y el populismo son el ‘cáncer’ que se debe extirpar en Ecuador.

Como se ve, a un Presidente que lleva pocos meses de esperanzadora gestión ya lo quieren tumbar. La denuncia formal contra los conspiradores de diversa tendencia política y variados intereses pone de presente que el mandatario no llegó al poder para ser un subordinado ni títere de los opositores, sino un gestor del interés nacional. En consecuencia, indicó ya que no se quedará cruzado de brazos y está dispuesto a convocar al pueblo para defender la institucionalidad.

Hay una grave tensión social en la vecina nación por la muerte en prisión de decenas de reclusos, los escándalos de corrupción de los guardianes y el poderío creciente de la delincuencia, que incluso llevó al Gobierno a adoptar un plan de choque, con medidas de excepción, para hacerle frente. En medio de ello, el Presidente maniobra para que su hoja de ruta, que apenas comienza a despuntar, no sea sacada de cauce por sus contradictores y los ‘viudos’ del poder.