Belisario | El Nuevo Siglo
Martes, 11 de Diciembre de 2018

El ex presidente más antiguo del Partido Conservador acaba de morir. Luchador por la Presidencia de la República hasta cuando la logró, después de tres intentos anteriores, para el periodo constitucional 1982-1986.

Le ganó las elecciones al ex presidente Alfonso López Michelsen con un lema publicitario extremadamente sencillo, el “Sí se puede” que acuñó para decirle al país que su promesa central de “Casas sin Cuota Inicial” sí era posible. Y lo fue.

Fue el primer presidente conservador que ganó unas elecciones después del final del Frente Nacional, lo que alcanzó a despertar los viejos temores de la violencia en muchos municipios de la Colombia rural que había padecido la violencia liberal-conservadora de los años cincuenta. Sin embargo, contra todo pronóstico, Belisario fue el primer presidente que se tomó el tema de la paz en serio.

Como presidente en ejercicio se reunió con dirigentes del M-19 en Madrid (España) y adelantó un proceso de paz, no solo con ellos, sino con las Farc y el Epl. Algunos culminaron con relativo éxito durante su gobierno y otros, como el del M-19 se convirtieron en su gran tragedia, mientras que el de las Farc fue el inicio del que culminó con el acuerdo en el gobierno de Juan Manuel Santos.

Desde su gobierno y a raíz de esos procesos de paz y de las sucesivas comisiones de paz que designó, el país pudo darse cuenta que había mucha gente que derivaba privilegios sociales y económicos de la guerra. “Enemigos agazapados de la paz” fue el nombre que usó Otto Morales Benítez para referirse a esos que nunca identificó, pero que todavía hoy existen y siguen ejerciendo de enemigos de la paz, porque la guerra es su gran negocio.

El expresidente Betancur tuvo una especie de sino trágico en su gobierno. Le tocó el terremoto de Popayán de 1983 y las tragedias del Palacio de Justicia y de Armero en 1985, dos de los peores desastres político-jurídico, el uno y geológico, el otro, en la historia del país.

De los dos salió indemne, porque en Colombia entonces, como ahora, pasan muchas cosas graves, pero ninguna seria, como dijo acertadamente un prestigioso periodista extranjero. Y como ningún asunto es serio, por grave que sea, pues nadie responde políticamente. Y Belisario no fue la excepción.

Fue un presidente bien intencionado, un conservador decente que era más de centro que de derecha e incluso en muchas posiciones más liberal que muchos de los que entonces militaban en el otrora gran partido. Nos dejó sin mundial, porque renunció a la realización del de 1986 con la excusa que se necesitaban más hospitales que estadios. Y tampoco hizo los hospitales.

Se fue y se llevó a la tumba los secretos del vacío de poder que ocurrió el 6 de noviembre de 1985 durante la toma del Palacio de Justicia y las verdaderas razones por las que dejó asesinar al Presidente de la Corte Suprema de Justicia que le rogó por un alto al fuego que nunca le concedió. Vivió para la paz y terminó consumido por la guerra.

@Quinternatte