Brexit en la cuerda floja

  • Una intrincada negociación
  • May está muy debilitada

Durante dos años y medio se han mantenido las negociaciones con la Unión Europea con el objetivo de que el Reino Unido abandone dicho bloque multinacional, como lo dispuso la ciudadanía británica en el referendo de junio de 2016.

El “divorcio” ha sido un proceso traumático que, incluso, ha puesto en vilo la estabilidad política de la primera ministra Theresa May, que en un par de ocasiones ha estado a punto de salir del gobierno y perder el control de su partido. Inicialmente parecía encabezar el sector conservador radical más partidario de salir de la UE pero luego se mostró más cautelosa. Es más, sus críticos advierten que en medio de las difíciles tratativas con los líderes europeos varió su discurso y terminó rompiendo con la facción conservadora más jugada por concretar la separación, lo que provocó la renuncia de varios de sus principales ministros.

Incluso May, en medio de la crisis, convocó de forma intempestiva a unas elecciones anticipadas, las mismas que estuvo a punto de perder y debilitaron la solidez de su colectividad en el Parlamento. En los meses siguientes abandonaron el barco gubernamental los principales negociadores ingleses del Brexit, por lo que la premier casi que terminó negociando personal y directamente con las distintas instancias de la UE.

Como resultado de esas gestiones semanas atrás llegó a un principio de acuerdo sobre una salida gradual y condicionada del Reino Unido. Un pacto cuyos términos han disgustado a gran parte de los conservadores así como a dirigentes y militantes de otros partidos y la sociedad in inglesa en general, según las últimas encuestas. Es más, mientras que las 27 naciones de la UE notificaban que el acuerdo era irreversible, paralelamente May lograba esta semana sobrevivir cerradamente a un debate de moción de censura en el Parlamento inglés, que de perder habría significado su salida del poder y la convocatoria a elecciones.

Pero aunque salvó su permanencia en el gobierno, May todavía debe hacer aprobar el acuerdo de “divorcio” en el Parlamento, lo que se ve muy complicado, a tal punto que ahora propone volver a la mesa con la UE para aclarar y precisar algunos temas espinosos para las fuerzas políticas en Londres.

Sin embargo, la negativa de los dirigentes europeos a reabrir las conversaciones deja en la cuerda floja al gobierno británico. May, además, también fue advertida ya por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a que si el acuerdo con la UE no se rectifica, entonces será difícil suscribir un pacto de integración comercial entre Reino Unido y Washington.

Como se sabe, May ya adelantó un desesperado intento de pedir a Bruselas que renegociaran, lo que generó un encontronazo con el poderoso presidente de la Comisión Económica del bloque multinacional, Jean Claude Juncker, quien descartó reabrir las tratativas.

La semana cierra, entonces, con un panorama incierto para la líder del gobierno británico. Según algunos analistas, entre los jefes del conservatismo contrarios a May, lo que prevaleció esta semana fue la tesis de debilitarla sin ir a elecciones, ya que allí el partido corría el riesgo de perder el poder. En otras palabras, salvaron a la Primera Ministra pero no por ello le van a aprobar un acuerdo que la misma y poderosa prensa sensacionalista de Londres califica de humillante.

Aun así algunos sectores del Reino Unido consideran que es mejor un mal arreglo que un buen pleito. Esto para decir que el 90 por ciento de las grandes empresas inglesas mantienen un comercio activo con países distintos a la UE. Igual afirman que la banca internacional superará el impacto del “divorcio” y no habrá la estampida de capitales que los más radicales pronostican. Agregan que la libra esterlina resistirá al euro y se quejan de que con el cuantioso aporte inglés a la Unión Europea se han financiado varias de las grandes inversiones en el continente, como los trenes en España.

Por el contrario, los partidarios de no divorciarse de la UE siguen pronosticando la catástrofe. Temen que la inversión y el turismo se resientan. Pronostican que las tensiones mundiales aumenten con la nueva ‘guerra fría’ que se perfila con China, Rusia y sus aliados, sin que se tenga el poderoso respaldo de los Estados Unidos.

Como se ve, las próximas semanas serán determinantes para el gobierno de May, Su margen de maniobra se  reduce cada vez más y quedó en una posición incómoda al  depender de si los líderes de la UE aceptan renegociar. El Brexit, en consecuencia, se convirtió en un “divorcio” traumático de nunca acabar.