Jugada nacionalista: no más pacto de migración

Foto archivo AFP
Hungría, Austria, Polonia, República Checa, Eslovaquia y Bulgaria no harán parte de este acuerdo; Italia espera decisión de su Parlamento

__________

LOS NACIONALISTAS europeos se están movilizando contra un pacto mundial auspiciado por la ONU para regular las migraciones, una cuestión muy sensible en varios países y que podría incluso hacer caer al gobierno en Bélgica.

Este acuerdo ha reavivado las disputas políticas a través de todo el continente sobre este asunto, que paraliza la cooperación entre los estados.

El documento amenaza con desintegrar la coalición gubernamental belga del liberal Charles Michel, bajo presión de los nacionalistas flamencos de la formación N-VA, que se oponen a este texto.

En Eslovaquia el ministro de Relaciones Exteriores, Miroslav Lajcak, también exdiplomático de Naciones Unidas, acaba de abandonar el gobierno, en rechazo a la decisión de su país de oponerse al pacto. Al mismo tiempo que el canciller conservador austriaco Sebastian Kurz no deja de recibir críticas desde que se alineara con su socio de extrema derecha FPÖ para boicotear el texto.

A solo unos días de la cumbre internacional que se celebra el 10 y el 11 de diciembre en Marrakech para aprobar el pacto para una migración "segura, legal y ordenada", seis países de la Unión Europea (Hungría, Austria, Polonia, República Checa, Eslovaquia y Bulgaria) anunciaron que no enviarán representantes a Marruecos para validar este documento, que sin embargo habían aprobado en julio, como todos los países de la ONU, a excepción de Estados Unidos.

Italia, donde gobierna la extrema derecha, decidió paralizar su firma, sometiéndola a una votación posterior del Parlamento.

Asunto "inflamable"

Más allá de estos países que defienden una línea dura en materia de migración, el debate sobre el pacto de la ONU se ha acelerado en cuestión de semanas en muchas naciones europeas.

"Hemos llegado hasta aquí porque la migración es un asunto político totalmente inflamable", señaló Yves Pascouau, investigador y director de la ONG European Migration Law.

Los estados europeos, ya sea sobre la cuestión del rescate de migrantes en el mar o sobre la repartición de los solicitantes de asilo en Europa, se muestran divididos desde la gran afluencia migratoria de 2015.

"El pacto saca a la luz las divisiones existentes entre europeos, entre los que están a favor de una gestión coordinada y los que se oponen", agregó Pascouau.

En cambio, todos apoyaron este proyecto de la ONU lanzado hace dos años. "El clima era en general de consenso, fue la propia Europa la que había pedido este proceso de Naciones Unidas", recordó François Gemenne, investigador especialista en migraciones en la Universidad Libre de Bruselas. 

Pero entre la adopción del pacto este verano (boreal) en Nueva York y la próxima reunión en Marruecos, "ha habido una especie de estrategia concertada de los partidos nacionalistas en Europa, que han dicho 'vamos a utilizar esto como una especie de cortina de humo'", afirmó el investigador belga.

Último llamado

Stefan Lehne, del centro de reflexión Fondation Carnegie Europe, ve "un esfuerzo organizado de los partidos populistas" para generar polémica, pues el rechazo a la inmigración "está en el centro de su 'business model'".

Este pacto de la ONU no vinculante, de unas 25 páginas y el primero de este tipo sobre la materia, recoge principios generales -derechos humanos, derechos de los niños, soberanía nacional- y una veintena de propuestas para ayudar a los países a hacer frente a la migración facilitando información, la integración de los migrantes, el intercambio de evaluaciones, etc.

En Viena, el gobierno ve un reconocimiento de un "derecho a la migración" y una distinción difusa entre migración legal e ilegal. El cambio de opinión austriaco, en un momento en el que el país ocupa la presidencia de la UE hasta final de año, ha revelado las críticas más allá del bando nacionalista.

Si bien la mayoría de los miembros de la derecha alemana en el poder (CDU) se pronunció a favor del documento, algunos de sus representantes empezaron a mostrar reservas. En Francia, el partido de derecha Los Republicanos (LR) criticó el texto y pidió un debate en el Parlamento.

"Se trata simplemente de generar una dinámica, una plataforma de cooperación internacional sobre las migraciones", defendió este miércoles Dimitris Avramopoulos, comisario europeo para Migraciones, en un "último llamado" a los críticos.

Aumentan trabajadores migrantes

En 2017, 164 millones de personas en el mundo eran trabajadores migrantes, un aumento del 9% desde 2013, según las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, órgano de la ONU).

En el informe, la OIT revela que los trabajadores migrantes representan 4,7% de la fuerza de trabajo mundial, y que la inmensa mayoría encontraron un trabajo en los países donde los ingresos son altos o medios.

El informe, basado en cifras de 2017, define a un trabajador migrante como a una personas de más de 15 años que viajó a un país extranjero para buscar trabajo, o bien una persona que ya está en el extranjero y que busca o encontró trabajo en el país de destino.

Los 164 millones de trabajadores migrantes registrados en 2017 representan un importante aumento con respecto a los 150 millones de 2013.

Las cifras incluyen a los refugiados que encontraron trabajo en el país de acogida, según la OIT. El número total de migrantes creció por su parte de 232 millones en 2013 a 277 millones en 2017.

Manuela Tomei, directora del departamento de la OIT, encargado de las condiciones de trabajo, indicó que las migraciones no se detendrán y pidió a los países de la ONU que adopten el pacto mundial de esta última sobre la cuestión, que debería firmarse en una cumbre en Marruecos el 10 y 11 de diciembre.

Según el informe de la OIT, el 58% de los trabajadores migrantes, unos 96 millones de personas, son hombres, lo que supone un aumento del 2% en relación a 2013.

"Cada vez más mujeres buscando trabajo migraron de manera autónoma en las últimas dos décadas, pero las discriminaciones que sufren, muchas veces a causa de su sexo o de su nacionalidad, reducen sus posibilidades de empleo en los países de destino en comparación a los hombres", explicó Tomei. / ENS con AFP