Más que una reforma judicial se requiere es recuperar la ética: Pinilla

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EL NUEVO SIGLO: Nuevamente se frustró la intención de reformar la justicia, ¿cuál es su opinión sobre lo sucedido?

NILSON PINILLA: Pues, que era una reforma insuficiente. Pero de todas maneras no es asunto de cambiar las leyes. La verdad es que mientras el ser humano siga tan degradado éticamente en Colombia siempre vamos a tener problemas, no solamente en la administración de justicia sino todo lo que está pasando con el Congreso, donde son muy pocos los que actúan para el interés nacional y cada quien mirando cómo saca alguna tajada del presupuesto.

Verdaderamente creo que tenemos es que mirar desde nosotros mismos, cuestionarnos qué es lo que está pasando. Como lo dijo alguna vez Juan Gossaín, mirarnos al espejo y decir ‘usted el del espejo es el culpable, tiene que cambiar’. Y la verdad que si todos ajustamos nuestra manera de actuar de nuevo en lo ético, puede haber un cambio y así como la corrupción es tan contagiosa, también puede generar que otras personas actúen correctamente.

ENS: ¿Entonces no es un problema de normas?

NP: No es tema de normas, creo que normas suficientes tenemos. Miren lo que ocurrió cuando se le entregó a la justicia la iniciativa para la designación de los altos cargos en los organismos de control: la Procuraduría, la Contraloría, que ya lo de la Contraloría se desmontó porque las Cortes traicionaron la voluntad de la Asamblea Nacional Constituyente y no elegían a la persona más capacitada sino buscaban incluir al amigo que correspondiera con favores burocráticos.

Eso llevó, por ejemplo, desde 1992 cuando la Corte Suprema de Justicia cumplió el interés de buscar la persona proba, facultada para Contralor General de la Nación, e incluyó en la terna a Hugo Palacios Mejía, que tenía todas las calidades, y la Corte Constitucional incluyó a David Turbay y fíjense lo que pasó: que Turbay fue procesado y condenado porque la Corte Constitucional no incluyó en la terna a alguien que estuviera capacitado en el control fiscal sino simplemente alguien que devolviera favores, un político amañado en esas trapisondas y pues el Congreso elige a quien se parezca más a los integrantes del Congreso. Y así tenemos muchos más ejemplos.

ENS: De todas formas hay problemas diagnosticados en la justicia como la congestión, la falta de suficiente presupuesto y la existencia del polémico Consejo Superior de la Judicatura, entre otros, ¿cómo se resuelve eso?

NP: Eso perfectamente puede tratarse en leyes puntuales sin necesidad de estar cambiando textos constitucionales a cada momento. Miren lo que sucedió con la participación de las Cortes en la elección de las cabezas de los órganos de control, en lugar de despolitizar a la Procuraduría, a la Contraloría, se politizaron las Cortes.

Lo que ocurre con el Consejo Superior de la Judicatura, ahora hay una rama administrativa que está trabajando, y eso que la rama administrativa fue un fiasco por responsabilidad de las mismas Cortes que no elegían allí una persona capacitada en administración, en gerencia, sino el amigo que, por ejemplo, no había logrado llegar a ser magistrado de otra Corte.

Por supuesto que se debe pensar en algo mejor que el Consejo Superior de la Judicatura, simplemente una junta directiva que tenga una gerencia apropiada para la administración de justicia.

Pero ya desapareció el Consejo Superior de la Judicatura en la sala jurisdiccional disciplinaria, que fue siempre un organismo corrompido, desnaturalizado y todavía subsisten, ahí está la señora Garzón y el señor Sarabia con más de ocho años, que fue el tiempo para el cual fueron elegidos, y ahí siguen pelechando de un ente que ya debió haber desaparecido.