Errores y aciertos en las rutinas para el cuidado de la piel

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La desinformación sobre los tratamientos faciales, de limpieza y estéticos puede provocar el envejecimiento

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Las ocupaciones del día a día están restando tiempo de calidad a las personas, haciendo que descuiden hábitos tan esenciales como el cuidado de la piel. Y es que el cutis requiere de una limpieza diaria minuciosa, suave e hidratante.

Según Laura Chacón-Garbato, directora global de entrenamiento y educación sobre productos Herbalife Nutrition, “Una limpieza adecuada debe realizarse con productos creados específicamente para cuidar la piel, pues estos ayudarán a mejorar su apariencia. Además, contribuirán a eliminar la suciedad, las bacterias, el sudor y el exceso de grasa”

Precisamente por eso, una de las primeras cosas que las personas deben identificar es el tipo de piel que tiene:

Piel grasa: contiene un brillo especial que se va acentuando con el paso de las horas, su textura es gruesa.

Piel normal: se caracteriza por ser equilibrada y tener una superficie lisa y suave.

Piel seca: no regula del todo la cantidad de agua, por lo que se ve arrugada o agrietada en ciertas zonas.

Piel mixta: reúne todos los tipos de cutis mencionados anteriormente y se compone por áreas grasosas y secas, ubicadas principalmente en la zona central del rostro.

Ahora bien, conociendo el tipo de piel es importante tener presente las diferentes rutinas que se pueden implementar y los beneficios o las consecuencias, muchas veces negativas, que estas pueden llegar a ocasionar:

  • El desespero que genera el acné: cuando se tiene un grano o un brote en la cara se busca eliminarlo de alguna manera y sin importar las consecuencias. Sin embargo, los especialistas recomiendan que lo mejor es dejarlo quieto y aplicar, por ejemplo, compresas de avellana que ayuden a eliminarlo poco a poco.

 

  • No dormir lo suficiente: la piel suele renovarse durante la noche y por esto cuando una persona duerme, al otro día es más posible que su cutis luzca radiante, saludable y bello. Descansar cerca de ocho horas diarias se convierte en una de las claves para que la cara se vea descansada y nutrida.

 

  • No comer de forma saludable: la alimentación es un elemento fundamental para el cuidado de la piel. Si se consume comida “chatarra” en exceso, se le está negando a la piel los nutrientes y antioxidantes que la mantienen saludable. Es cierto que se necesita tener un hábito alimenticio saludable para el organismo, pero también para la piel y por eso consumir frutas, verduras y agua en abundancia es clave.

 

  • Dormir con maquillaje: este es uno de los mayores errores que cometen las personas a diario.  Dormir sin desmaquillarse hace que al otro día remover los rastros de base, polvos y pestañina sea más complicado, pues la piel no ha logrado su proceso de renovación y nutrición al tapar los poros. Esto, además, contribuye a la aparición de acné y puntos negros.

 

  • No usar protector solar: olvidar el bloqueador solar, incluso en días nublados, es un grave error. Es fundamental proteger y cuidar la piel con un buen factor solar, pues el sol y el daño de los rayos UV genera arrugas y mancha la piel.

 

  • Exfoliar la piel en exceso: exfoliar nuestra piel es uno de los cuidados que más se recomienda, pero, como todo en altas cantidades, puede llegar a ser malo. Este hábito es dañino si se realiza con demasiada frecuencia, pues al exfoliar muy seguido se pueden eliminar las células que se están tratando de recuperar y que quieren crecer. La recomendación de los dermatólogos entonces consiste en hacer este proceso cada 15 días, para darle la posibilidad a las nuevas células de prosperar e hidratar la piel.