Indonesia realiza la mayor elección de su historia

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Unos 190 millones de indonesios participaban el miércoles en las mayores elecciones ya realizadas en el país, en una disputa que enfrenta al actual presidente Joko Widodo y al exgeneral Prabowo Subianto para conducir los destinos del país con la mayor población musulmana del mundo.

Más de 800.000 puestos de votación fueron organizados para esta elección, en que sondeos muestran a Widodo con una ventaja de dos dígitos sobre Subianto.

En la capital, Yakarta, era posible ver a numerosos electores que decidieron ir a la mezquita antes de presentarse a los puestos de votación, que abrieron poco después de los primeros llamados a la oración.

Además de la elección presidencial, nada menos que 245.000 candidatos disputan cargos públicos en esta elección, que van desde concejales locales hasta el parlamento.

Los sondeos de opinión muestran que Widodo, de 57 años, es el claro favorito, aunque encontró en Subianto un adversario inusualmente difícil.

Widodo ya había derrotado a Subianto por estrecho margen en 2014, y el candidato vencido cuestionó entonces los resultados ante la justicia. Ahora, Subianto ya advirtió que caso pierda esta elección volverá a cuestionar los resultados antes los tribunales.

Es la primera vez que Indonesia organizada una elección de esta magnitud.

Este inmenso archipiélago de 17.000 islas, situado entre el océano Índico y el Pacífico, tiene 4.800 kilómetros de superficie y el material electoral se transporta en camión, avión, barco pero también en moto y con animales, sobre todo en las zonas más inaccesibles.

En la provincia de Aceh, incluso se usan elefantes, sobre todo para atraer la atención de los electores.

En la isla de Java, la más densamente poblada el país, se utilizan caballos o búfalos que transportan las urnas y las papeletas a las zonas más recónditas.

Esto representó una verdadera pesadilla logística para las autoridades electorales, quienes en vísperas de la elección coordinaron la entrega de urnas de votación por motos, botes y animales de carga para alcanzar aldeas en las montañas o en la jungla.

 

Campaña difícil

La campaña electoral fue marcada por una incesante utilización de recursos cuestionables, con acusaciones personales de todo tipo y uso indiscriminado de noticias falsas.

Más allá de las noticias falsas, Widodo centró su campaña electoral en el desarrollo de la infraestructura, como construcción de puentes, autopistas y aeropuertos.

Pero los ataques a minorías, religiosas y otras, incluyendo a la pequeña comunidad LGTB, coincidiendo con la emergencia desacomplejada de la línea dura islámica, mancillaron su gestión en derechos humanos.

Widodo, un musulmán practicante, quiso salir al paso de las acusaciones de ser anti-Islam nombrando al influyente clérigo Ma'ruf Amin como compañero electoral. 

Por su parte, Subianto, acompañado por su compañera de campaña Sandiaga Uno, una empresaria rica de 49 años, hizo una campaña fervientemente nacionalista. 

Cortejó a los miembros de la línea dura islámica, prometió un impulso del gasto militar y, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió poner a "Indonesia primero", y revisar miles de millones de dólares en inversiones chinas.

Las ambiciones presidenciales de Subianto se han visto afectadas por sus lazos con la familia Suharto y un pasado con claroscuros. 

Así, ordenó el secuestro de activistas democráticos cuando se hundía el régimen autoritario en 1998, y se le acusó de cometer atrocidades en Timor Oriental.