“Obstrucción”, cada vez mayor, entre Trump y Demócratas

Foto archivo AFP

Están, por estos días, en muy malos términos, tras la insistencia del partido de Pelosi de continuar el camino que lleve al impeachment

 

PUBLICADO hace un mes, el informe Mueller no ha logrado parar las intenciones de los Demócratas que insisten en la tesis de que el presidente Donald Trump coludió con Rusia u obstruyó la justicia, para evitar ser investigado.

Los choques entre miembros del partido opositor y el Mandatario Republicano siguen, y ya están llegando a otro nivel. Ayer, Trump se levantó “abruptamente” de una reunión que estaba teniendo con algunos líderes Demócratas, tras conocer que Nancy Pelosi, líder y presidenta opositora en la Cámara de Representantes, había dicho que él ha sido la cabeza de la “obstrucción” a la justicia, que investigó Mueller.

De inmediato, el Presidente -notoriamente enfurecido- se dirigió a los norteamericanos y espetó: “No hago encubrimientos”. Y agregó: “Así que terminen con estas investigaciones falsas”, en referencia a la investigaciones que sus contradictores insisten deben seguir.

En lo que ha llamado “caza de brujas”, Trump insiste que el informe Mueller ha certificado, en un colosal documento de más de 400 páginas, que no tuvo ninguna relación para coludir en las elecciones norteamericanos de 2016 con Rusia y tampoco ha obstruido la justicia.

Lo dicho por Trump para los Demócratas es parcialmente cierto, ya que una serie de personas cercanas al círculo del Presidente no atestiguaron, pese al llamado de Mueller. Para lograr su testimonio, la bancada opositora ha buscado mediante la Comisión Judicial del Congreso, donde eventualmente se construirán los elementos base del juicio político (impeachment), que Will McGahn y Annie Donaldson hablen sobre el posible entorpecimiento de Mueller durante la construcción del informe.

Según la revista Newsweek, estos dos testigos serían clave para determinar que Trump ha obstruido en la justicia bloqueando su acción para que no se conozcan sus vínculos con los rusos.

Para Trump, esto demuestra la obstinación Demócrata por sacarlo del poder. A pesar del esperado informe Mueller, sus opositores reiteran que aún quedan muchos cabos por atar, obstruidos por la coacción que Trump ha impuesto sobre testigos clave.

Pelosi y cinco senadores Demócratas en las últimas semanas han insinuado que estaría cerca el inicio del juicio político contra Trump. Acompañado de Chuck Schumer, principal líder de la bancada opositora en el Senado, el parlamentario Hill ha dicho que “entre más Trump los desafíe”, “más” será “inevitable” (el impeachment).

En parte, los contradictores del Presidente asumen que el fiscal general, William Barr, podría ser la clave para conocer la posible obstrucción a la justicia. Este denegó cualquier indicio que indicara que Trump efectivamente se había comportado de tal manera. Pero los Demócratas, ahora, buscan que Barr comparezca ante el Comité de Justicia, encabezado por ellos.

 

Más allá de la justicia

El juicio político contra Trump esta semana parece, como ha ocurrido varias veces, relativamente cerca. Pero, dependiendo desde donde se mire, puede ser positivo para los Demócratas o se les puede convertir en una herramienta contraproducente que los lleve a una derrota en las elecciones del próximo año.

Como se sabe, ambos partidos ya empezaron la campaña presidencial. Sin oficializar su candidatura, se da por contado que Trump va por la relección, tanto por sus decisiones políticas, como por sus apariciones públicas en las que suele hablar de los comicios de 2020.

A la delantera de las encuestas, el Presidente -si las elecciones fueran hoy- sería un candidato duro de vencer. De ahí que en las filas Demócratas se estén inclinando por un perfil conocido y experto en este tipo de escenarios, John Biden, ex vicepresidente y excandidato presidencial.

Ese sector, especialmente, se opone a la candidatura del aspirante socialista, Bernie Sanders, quien enfoca su campaña en el “Green New Deal”, una especie de acuerdo fundamental que busca rememorar el firmado por Franklyn Delano Roosevelt tras la Segunda Guerra Mundial, pero con un enfoque ambiental.

Lejos de las elecciones (falta más de un año), el Partido Demócrata, o una parte de este, entiende que para que el juicio político se haga efectivo hay que enfrentar varias etapas, que, de cierta manera, le sirven a Trump. Mientras, su agenda giraría en torno a este tema, perdiendo oportunidad política para abordar temas tan cruciales como el sistema de salud o el cambio climático, dos de sus banderas electorales.

Es cierto que Trump hace política en escenarios de confrontación. Si lo atacan, él responde, y muchas veces sale fortalecido. Con un juicio político, que difícilmente culminaría antes de las elecciones, el Presidente reforzaría su imagen en la bases Republicanas que, en avalancha, votaron por él en 2016.

Es determinante este punto para definir los siguientes pasos de los Demócratas en la Comisión de Justicia. Nancy Pelosi, la encargada de decidir si se abre el juicio político, ha sido muy cautelosa en referirse al tema, a pesar de sus últimas declaraciones contra Trump sobre su papel en la obstrucción a la justicia.

En la Cámara de Representantes, la cual lidera, Pelosi tiene mayorías, con 235 Demócratas, frente a 197 Republicanos. Pero en el Senado pasa lo opuesto. Aunque el partido de Gobierno tiene mayoría absoluta, esta pende de un hilo, ya que un par de senadores de la colectividad han insinuado apoyar un eventual juicio contra Trump, rompiendo el equilibrio.

Si eso llegase a pasar, Trump estaría frente a un escenario parecido al que enfrentó Richard Nixon durante el juicio por “Watergate”. En este, un sector de los Republicanos apoyó el impeachment y, antes de que se hiciera efectivo, el entonces Mandatario decidió renunciar.

Esta vez, sin embargo, no existen pruebas -según Mueller y otros funcionarios- que certifiquen una conducta ilícita perpetrada por Trump, a diferencia del caso de Nixon, cuando se revelaron los conocidos videos en un hotel en Washington.

Pese a ello, los Demócratas creen que, sea como lo sea, el juicio político contra el Jefe de Estado norteamericano tiene que hacerse realidad.