BM y FMI ponen lupa al rumbo de la economía colombiana

Foto archivo AFP
Ambos organismos multilaterales mostraron sus inquietudes sobre Colombia respecto al rumbo de varias actividades del PIB

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Dirigentes financieros de los dos organismos multilaterales analizaron la situación del país en el marco de las reuniones anuales que se realizaron esta semana en Washington y donde colocaron su interés sobre el rumbo que están tomando los mercados emergentes como el del país y el impacto que están teniendo frente a los conflictos comerciales.

De acuerdo a los analistas que estuvieron presentes en las reuniones, hay inquietud con respecto a una posible afectación de la inversión por cuenta de la declaratoria de inexequibilidad de la ley de financiamiento. Sin embargo, se recibió en buena forma el fallo de la Corte Constitucional, ya que al disponer la aplicación de la ley hasta final del año se limita el impacto de corto plazo y permite al Gobierno volver al Congreso y lograr la aprobación antes de 2020.

Señalan que en cualquier caso, se reconoce que hacia adelante este nuevo régimen tributario puede afectar el recaudo neto por cuenta de los beneficios a las empresas. De este modo, permanecen las dudas con respecto a la capacidad de cumplimiento de las metas fiscales en los años siguientes.

 

La cuenta corriente

Indican entre bambalinas que el alto déficit en cuenta corriente del país sigue siendo una de las principales inquietudes frente a Colombia, y pese a que una buena parte del mismo se origina en el pago de dividendos al exterior preocupa la ampliación reciente del déficit en el rubro de bienes y servicios. Se destaca que su financiamiento está respaldado en buena medida en inversión extranjera directa, y que en la medida en que este siga siendo el caso el fondeo externo del país no será preocupante.

Llama la atención que las autoridades económicas no tengan una posición más articulada y clara con respecto al impacto de la migración venezolana y el incremento del desempleo. En comparación, en Chile el banco central actualizó su estimación de crecimiento potencial al alza por los flujos de migrantes, y esta fue una de las razones del recorte de tasas en dicho país en los últimos meses.

ENS

Dado el contexto retador de la región, el desempeño económico de Colombia sigue siendo favorable. El país se destaca por la fortaleza de su demanda interna y por el dinamismo reciente que ha exhibido la inversión.

En los dos organismos sostienen que Colombia es un caso excepcional en la región por cuenta de las presiones inflacionarias recientes. Mientras que en otros países los precios se han mantenido controladas y los bancos centrales han podido recortar las tasas siguiendo las tendencias de sus pares desarrollados, en Colombia el hecho de estar cerca del techo del rango meta impide tal actuación. El Banco de la República atribuye en parte este repunte al alza de la tasa de cambio, lo que llevaría a prever que las alzas de precios continuarán en los próximos meses.

Perspectivas

De otro lado, las perspectivas de crecimiento para la región no son esperanzadoras. Para el próximo año se prevé un crecimiento de apenas 0,2%, y de 0,9% excluyendo a Venezuela. Este resultado será la combinación de la desaceleración global, los problemas domésticos de Venezuela y Argentina, y el hecho de que en países como Brasil el impacto de la agenda de reformas en la inversión y el crecimiento no ha sido el esperado.

Además de que el escenario central contempla un crecimiento modesto, los riesgos a las proyecciones están sesgados a la baja.

En materia de espacio de maniobra en la política económica, desde el frente fiscal no hay margen disponible. La capacidad de respuesta se circunscribe a la política monetaria, ya que el impacto de menores tasas de interés en el mundo desarrollado tiene mucho más espacio de despliegue adicional en la región. La excepción para ello es Colombia, en donde los riesgos inflacionarios impiden un recorte de las tasas de interés.

La debilidad en el desempeño de América Latina se refleja en que va a completar 6 años creciendo por debajo de su tasa potencial. A esto se suma que la región exhibe un crecimiento potencial muy bajo, debido a que el nivel de la inversión es muy inferior al de otras zonas como el sudeste asiático.

Por su parte, los países emergentes -y entre ellos Colombia- siguen siendo un destino de inversión atractivo, aunque la razón para ello no son sus méritos propios sino la debilidad secular y las bajas tasas de interés en el mundo desarrollado. Ante la búsqueda de rentabilidades adicionales, los inversionistas internacionales parecen ser cada vez más tolerantes a las debilidades idiosincráticas.

De otro lado, los organismos señalan que otro gran interrogante es qué harán las autoridades monetarias cuando lleguen al límite sus medidas extraordinarias, sobre todo porque las tasas de interés negativas se perciben como una alternativa con repercusiones indeseables para la economía y el mercado financiero en el mediano plazo.

Al respecto, se anticipa que los bancos centrales empezarán paulatinamente a entrar cada vez más en el terreno de las medidas fiscales, aunque no es claro la manera en la que esto procedería. Sobre el particular, los expertos tienen una visión muy negativa sobre la teoría monetaria moderna, la cual se descarta como alternativa conceptual y práctica factible para resolver los desafíos actuales de la economía global.

En el frente de la política, el anuncio reciente del avance de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China se recibió con un marcado escepticismo por parte de los analistas. En efecto, hay pocas esperanzas en que la disputa entre estos dos países pueda resolverse pronto. Estas dudas radican, de una parte, en que los temas que Washington pretende revisar son de carácter estratégico (telecomunicaciones, desarrollo sectorial, asuntos de seguridad nacional) y Beijing no está dispuesto a ceder terreno en ellos.