Sigue “guerra de las papas fritas” entre Colombia y la UE

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El incremento de los aranceles al producto congelado de Europa debe ser resuelto por la Organización Mundial de Comercio. Sin embargo se espera que se presente una solución amistosa entre las partes

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La Unión Europea (UE) cumplió ayer sus advertencias y llevó a Colombia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por sus aranceles a las papas fritas congeladas europeas, una disputa que ambas partes esperan resolver de manera "amistosa".

"A pesar de las numerosas intervenciones con Colombia para levantar las medidas injustificadas, no hemos recibido una respuesta satisfactoria", explicó la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, al anunciar el procedimiento de diferencia comercial.

El gobierno colombiano, al término de una investigación en agosto de 2017 sobre las importaciones de papas congeladas procedentes de Bélgica, Alemania y Países Bajos, decidió en noviembre de 2018 imponer derechos antidumping contra varias empresas por dos años.

Bogotá impuso aranceles adicionales de entre un 3% y un 8% a las papas fritas congeladas procedentes de estos tres países, al detectar una práctica de "dumping", es decir la venta de estos productos entre 2016 y 2017 por debajo del precio que debería ser el adecuado.

El ministerio de Comercio de Colombia defendió ayer su decisión, “producto de una rigurosa investigación”, que busca “corregir una distorsión de mercado” que perjudica al sector en Colombia y “restablecer las condiciones de competencia de mercado”.

Bruselas estima que estos aranceles adicionales, a su juicio incompatibles con el derecho de la OMC, afectan a “casi el 85%” de las exportaciones de la UE de papas fritas congeladas a Colombia, “por un valor superior a los 19 millones de euros al año”.

Solución amistosa

El procedimiento de diferencia comercial, adelantado por Malmström a mediados de octubre, se centra en un primer momento en lograr una solución negociada en 60 días. De no lograrse, la UE podría pedir a la OMC la creación de un grupo especial que examine el caso.

"Esperamos que Colombia vuelva a la situación original y dé marcha atrás a su decisión", explicó en rueda de prensa el portavoz del ejecutivo comunitario, Daniel Rosario. Bogotá dijo también esperar una "solución amistosa" en esa primera etapa.

La imposición de derechos antidumping cayó como un jarro de agua fría para la industria de Bélgica, donde sus 'frites' son uno de los símbolos más internacionales de este país junto al chocolate y la cerveza.

Bélgica produjo el año pasado unos 2 millones de toneladas de patatas fritas congeladas, según datos de la asociación de profesionales del sector Belgapom. El 90% de la producción se exporta y un tercio va fuera de la UE.

“Efecto dominó”

Belgapom había llamado así a "detener el efecto dominó", al asegurar que Colombia era el tercer país en tomar medidas similares contra sus papas, después de Sudáfrica y Brasil. El impacto de la decisión es, sin embargo, limitado.

Los intercambios de bienes entre Colombia y la UE, cuya relación comercial está regida desde 2013 por un acuerdo junto a otros países de la región andina, alcanzaron unos 11.000 millones de euros en 2018.

La UE exportó a Colombia productos por 6.000 millones de euros, sobre todo maquinaria y equipos de transportes, mientras que importó del país latinoamericano bienes por unos 5.100 millones, especialmente productos vegetales y minerales.

A mediados de octubre el gobierno colombiano dijo que estaba esperando el llamado de la OMC ante los reclamos de la Unión Europea por imponer aranceles a la papa congelada.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo informó que “Colombia espera el llamado a consultas que hará la Unión Europea, proceso que se encuentra regulado por la OMC en el Acuerdo de Solución de Diferencias. El primer paso es recurrir a una solución amistosa, etapa en la que Colombia espera llegar a una solución con la Unión Europea”. 

Señala el comunicado del MinCit que “desde agosto de 2017 Colombia abrió una investigación a la importación de papas congeladas procedentes de Bélgica, Holanda y Alemania, para determinar la existencia, el grado y los efectos en la industria nacional, de una presunta práctica de dumping en las importaciones de papas congeladas”. 

“Luego de surtir todas las etapas de la investigación, en noviembre del 2018 se determinó la existencia del dumping, el perjuicio causado al sector productivo nacional y la relación causal entre ambas cosas”, se lee.

Y sostiene que “el Comité de Prácticas Comerciales, órgano competente para tomar estas decisiones, recomendó imponer derechos antidumping a las importaciones de papa congelada que ingresaran al país procedentes de algunas empresas de Bélgica, Holanda y Alemania, sobre las cuales se constataron los requisitos para imponer la medida”. 

Investigación

Manifiesta el Ejecutivo que “la decisión adoptada fue producto de una rigurosa investigación que se adelantó en estricto apego a la legislación nacional, así como a los compromisos internacionales contraídos por Colombia en el marco de la Organización Mundial del Comercio”.

“Con este tipo de medidas de defensa comercial, lo que se busca es corregir una distorsión de mercado que causa un perjuicio a un sector productivo y restablecer las condiciones de competencia de mercado. La reclamación de la Unión Europea a Colombia ante la OMC no afecta la relación comercial que el país tiene con ese bloque, la cual se rige por el Acuerdo Comercial vigente desde agosto de 2013”, argumenta.

Por su parte el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, hizo un llamado al Gobierno nacional “a que se mantenga firme y utilice todos los argumentos legales para proteger a nuestros productores de papa y a toda la cadena de transformación, ante el anuncio de la Unión Europea, que pretende que se elimine el arancel existente para la importación de este producto congelado”.

Amaya enfatizó en que el sector agrícola colombiano no puede recibir más golpes y no puede ser objeto de una disparidad tal en el mercado. “Para nadie es un secreto que este tipo de importaciones menoscaban al productor nacional, y en este caso en particular al productor de papa boyacense. No es justo que mientras en Colombia los campesinos pequeños tienen que sacar sus cultivos con muy poca ayuda del Estado, en los países desarrollados los productores reciben subsidios y además pretenden que les abramos las puertas sin impuestos. Eso es un completo despropósito y además profundamente inequitativo”.

En Boyacá la papa se cultiva en 86 de los 123 municipios, con 49.800 hectáreas sembradas durante 2018 y 942.094 toneladas producida el mismo año, siendo el segundo departamento en producción, con 50 mil familias cultivadoras en pequeños predios de entre 0.5 y 3 hectáreas.