Aborto: los bebés no se fabrican | El Nuevo Siglo
Lunes, 10 de Febrero de 2020

La controversia sobre la legalización del aborto está nuevamente en la agenda pública a raíz de las reacciones suscitadas por la demanda de la abogada Bernal y el proyecto de fallo del magistrado Linares proponiendo despenalizar totalmente el aborto hasta la semana 12. Por esta razón, una de las cuestiones esenciales de la controversia está en la respuesta a la pregunta de ¿cuándo comienza la vida humana? Derecho superior que el Estado está obligado a proteger.

Al respecto, es pertinente tomar prestados algunos argumentos del profesor investigador Richard Stih (“Construction, Development and Revelopment”), quien defiende la idea del desarrollo -no la fabricación- del ser humano, comenzando por afirmar que el hombre, con su misma forma y naturaleza, es ya un ser humano desde el momento de su concepción. Un ser vivo que se desarrolla con el tiempo sin que sean necesarios elementos externos para darle forma. Por esto, no es comparable el proceso de desarrollo del ser humano al de la construcción o fabricación, por ejemplo, de un carro.

¿En qué momento de la cadena de montaje podemos decir que hay carro? Algunos, desde lo funcional, sostendrán que solamente hay carro cuando se instalan el motor y las ruedas. Otros pensarán que sólo existe el vehículo cuando circula por las calles. Pero nadie va a decir que el carro existe al inicio de la cadena de montaje, cuando el primer tornillo se une a la primera tuerca.

Pues bien, la anterior es la manera en que los amigos del “construccionismo” y del aborto legal se imaginan el comienzo de la vida humana. Al comienzo del proceso no hay ni vehículo ni ser humano. Algunos piensan que el bebé debe tener toda la protección posible, pero sólo desde el momento en que está fabricado: 12 semanas después de la concepción pensará el magistrado Linares. Y hay algo de verdad en ese argumento pues nada puede ser una cosa bien definida hasta que no adopta su forma completa. Lo que olvida es que, en el desarrollo de un bebé, que no es una cosa, la forma está ahí desde el momento de la concepción.

Así pues, comparar el nacimiento de un bebé con la fabricación de un carro es una imagen equívoca pues a diferencia de las cosas, a los seres humanos nadie nos fabrica. No existe un constructor externo porque la vida humana no se hace, se desarrolla. En la construcción, la forma que define a la cosa va apareciendo en la medida en que se le van añadiendo detalles desde fuera. En cambio, en el desarrollo el principio vital (el “alma”) está desde el comienzo.

Los organismos vivos se definen y se forman a sí mismos. La naturaleza o forma de un ser vivo está en sus genes desde el principio, y esa forma empieza a manifestarse desde el primer momento de la existencia. Los embriones no necesitan ser modelados según un tipo de ser. Ya son un tipo de ser.

@CarlosAlfonsoVR