Sonidos de la fauna para monitorear biodiversidad

/Foto: Instituto Humboldt-Santiago Rosado Hidalgo

El canto de las aves, el rugido de los felinos, los gruñidos de los primates, los zumbidos de los insectos y los sonidos de las ranas bajo la luz de la Luna, conforman un pentagrama musical en las regiones de Colombia donde la biodiversidad da sus mayores muestras de belleza y resiliencia.

A ciertas horas del día y la noche, los densos bosques de la Amazonia, las selvas húmedas del Pacífico, las montañas agrestes andinas, las sabanas de la Orinoquia y la vegetación seca del Caribe, rompen su silencio inmarcesible para dar paso a una sinfonía que a ratos pareciera sonar sincronizada por parte de la fauna.



Las señales acústicas no sólo son una de las formas de comunicación más importante de los animales, sonidos que incluso utilizan para ubicar a sus posibles presas, defender el territorio, alertar sobre la presencia de depredadores y atraer la atención de una posible pareja.

Esas vocalizaciones también permiten que los expertos estudien el comportamiento, taxonomía, uso de hábitat y el efecto de las actividades humanas sobre la fauna, es decir que son una herramienta poderosa para la cuantificación y monitoreo de la biodiversidad del país.

Así lo indica un artículo científico publicado en la más reciente edición de Biota Colombia, revista científica del Instituto Humboldt, en donde 11 expertos analizaron el estado, desarrollo y tendencias de los estudios en acústica de la fauna en el territorio nacional.

“La bioacústica estudia la emisión de sonido por parte de los organismos y su difusión, recepción y eventuales cambios en el comportamiento. Las señales acústicas de los animales dan información sobre su presencia en un lugar y tiempo determinado, lo que permite que los monitoreos acústicos puedan ser una herramienta útil para estudiar la biodiversidad”, cita el artículo.

Según los 11 autores de la investigación, los monitoreos acústicos permiten entender las respuestas de las especies ante la degradación de los hábitats, lo que da pie al desarrollo de medidas de manejo o conservación por parte de los expertos.

Avance colombiano

Estos expertos realizaron una profunda revisión de los estudios basados en bioacústica desarrollados en Colombia, como publicaciones de tipo científico, trabajos de grado y presentaciones en conferencias; esto con el fin de establecer una línea base e identificar vacíos, fortalezas y debilidades.

Dicha búsqueda arrojó un total de 321 trabajos sobre bioacústica de seis grupos taxonómicos de fauna: insectos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. “Este campo ha tenido un crecimiento constante en el país debido al avance en las tecnologías de grabación de audio y la capacidad de análisis de las señales acústicas”, afirman los autores.

A pesar de que estas evidencias demuestran que en Colombia hay un creciente interés por el uso de la acústica para fortalecer el estudio de la taxonomía, sistemática, ecología, evolución y conservación de la fauna, los expertos advierten que el conocimiento sobre las interacciones acústicas de las especies está en una etapa temprana de desarrollo.

En las 321 publicaciones encontradas, los grupos taxonómicos con mayor número de estudios en Colombia fueron aves (36,6%) y anfibios (35%), seguidos de mamíferos (17%), insectos (10%), reptiles (1%) y peces (0,6%).

“Antes del año 2000 las publicaciones eran relativamente escasas. A partir del 2010 se evidencia un notable incremento en el número de publicaciones en casi todos los grupos. La región Andina, con el 63 por ciento, presentó un mayor número de publicaciones”, revela el artículo científico de la revista Biota Colombia.

El incremento en el número de publicaciones sobre bioacústica en Colombia en los últimos 10 años indica su uso potencial como una herramienta que permitirá cuantificar, identificar, monitorear y entender mejor dicha diversidad.

“Es una herramienta poderosa para estudiar los patrones de diversidad con métodos no invasivos, que además puede aplicarse para estimar el grado de intervención de un ecosistema mediante el uso de índices de diversidad acústica. El incremento en los estudios puede estar relacionado con la mayor asequibilidad y avance en el desarrollo de los equipos y softwares”, concluyeron los científicos.

Por otra parte, los investigadores consideran necesario realizar un trabajo colaborativo y multidisciplinario para construir un consenso en las metodologías y desarrollar herramientas de procesamiento de audio de código abierto.

En Colombia, el segundo país más biodiverso del planeta, el potencial de la acústica como campo de investigación es inmenso. Según los expertos, su estudio amplía las posibilidades de responder preguntas en otras áreas como la conservación, comportamiento, evolución y ecología.

“El monitoreo acústico es una herramienta que puede ayudar a resolver respuestas ecológicas ante la degradación de los hábitats y ecosistemas naturales que cada día experimentan cambios por el incremento acelerado de las actividades antrópicas. Pero nuestros resultados muestran que los estudios en bioacústica en el país aún son muy escasos y con baja representatividad taxonómica y regional”.