Proteccionismo de EU vs. una China multilateral

Foto archivo Xinhua
El 22 de marzo Washington le impuso aranceles  a las importaciones de acero (255) y aluminio (10%). Ayer, como respuesta, Pekín anunció nuevas tarifas aduaneras sobre 128 productos norteamericanos por un valor de 3.000 millones de dólares. OMC dice que hay una violación de sus reglas

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CHINA cumplió con su amenaza e impuso nuevos aranceles a 128 productos estadounidenses por un valor de 3.000 millones de dólares, en respuesta al anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de tasar las importaciones de acero y aluminio.

La decisión china, tomada por la comisión gubernamental encargada de los aranceles aduaneros, afecta a productos diversos como frutas, carne de cerdo y  residuos de aluminio.

Estas medidas se producen tras varias semanas de tensiones bilaterales, que alimentan los temores de un conflicto comercial abierto entre los dos gigantes mundiales.

Donald Trump anunció el 22 de marzo que Estados Unidos impondría nuevos aranceles a una serie de productos chinos por valor de 60.000 millones de dólares.

Los derechos de aduana impuestos a las importaciones de acero (25%) y aluminio (10%) fueron hechos en nombre de la "seguridad nacional", argumentó el ministerio chino de Comercio quien calificó de "abuso" de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Ante las críticas internacionales a la medida de Trump, varios países -de la Unión Europea, México y Brasil entre otros- quedaron exentos de esta nueva medida, pero no China.

Pekín replicó de inmediato a esa medida al anunciar su intención de aplicar aranceles del 15 y el 25% sobre una lista de 128 productos estadounidenses si no alcanzaba un acuerdo con Washington.

Intimidación económica

"Esperamos que Estados Unidos abandonará lo más rápido posible sus medidas que violan las normas de la OMC para la reanudación normal del comercio sino-estadounidense", indicó el ministerio chino de Comercio.

"La cooperación entre China y Estados Unidos, las dos mayores economías mundiales, es la única opción posible", agregó.

Trump siempre alude al colosal déficit comercial de Estados Unidos ante China, de unos 375.200 millones de dólares en 2017, para justificar sus medidas proteccionistas.

La senadora demócrata estadounidense Elizabeth Warren, muy crítica con Trump, se reunió el viernes y el sábado con altos responsables chinos. Entre ellos estaba el viceprimer ministro Liu He, responsable de la política económica.

"Tuve [con él] un diálogo en profundidad sobre cómo las medidas chinas que falsean los intercambios comerciales acaban perjudicando a los trabajadores estadounidenses", escribió Warren en Twitter.

Trump acusa a Pekín de beneficiarse del sistema de coempresas impuesto a las compañías extranjeras que se instalan en China para robar las innovaciones tecnológicas estadounidenses. 

China, en respuesta, había instado a Estados Unidos a poner fin a su "intimidación económica", pero hasta el momento había procurado no atacar productos agrícolas importantes como la soja, ni compañías industriales de peso como el gigante Boeing, sectores que podrían verse afectados ahora por nuevos aranceles, considera el diario oficial Global Times. 

La semana pasada, este periódico nacionalista escribió en un editorial que China "casi había concluido su lista de tasas de represalia sobre productos estadounidenses".  "La lista afectará a importantes importaciones chinas procedentes de Estados Unidos", anunciaba el rotativo. 

Esta decisión "será un duro golpe para Washington que agita de manera agresiva el palo de la guerra comercial, y Estados Unidos va a pagar un alto precio por su política comercial radical hacia China", aseguró el Global Times. 

A pesar de esa retórica, el secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, dijo el jueves que las nuevas sanciones estadounidenses eran ante todo el "preludio a una serie de negociaciones". 

Aranceles, amenaza

"El sistema multilateral existente proporciona medidas de compensación y mecanismos para solucionar las controversias efectivos. Los miembros de la OMC (Organización Mundial del Comercio) deben resolver sus problemas y disputas comerciales dentro del marco multilateral", dijo a Xinhua Liang Guoyong, funcionario de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El director general de la OMC, Roberto Azevedo, apuntó que declaraciones "unilaterales" como estas tienden a provocar contramedidas. "Las acciones emprendidas fuera de estos procesos colectivos incrementan gravemente el riesgo de una escalada de la confrontación en la que nadie ganará y que podría disminuir rápidamente la estabilidad del sistema comercial".

Azevedo animó a los miembros de la OMC a continuar trabajando dentro de la organización para buscar soluciones.

En una reciente reunión en Ginebra, sus integrantes expresaron su preocupación por la decisión de EEUU de imponer estos altos aranceles. Representantes comerciales de más de 40 de ellos, incluidos los 28 países de la Unión Europea, advirtieron de sus efectos durante sus intervenciones.

Según un estudio del Instituto Peterson para la Economía Internacional, con sede en Washington, la decisión de la Administración Obama de imponer un arancel sobre las llantas chinas en 2009 salvó tan solo unos pocos trabajos y a un alto costo.

En concreto, precisó, se conservaron temporalmente menos de 1.200 puestos de trabajo, pero los compradores estadounidenses tuvieron que pagar un precio elevado por este ejercicio de proteccionismo comercial: 900.000 dólares por trabajo.

Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional (ITC), fue por su parte testigo de los efectos que tuvo la imposición de aranceles al acero durante la Administración de George W. Bush en 2002.

"La medida causó la pérdida neta de 200.000 empleos en Estados Unidos", dijo.

El Gobierno de Bush tuvo que retirarlos tras ser desafiado en la OMC por muchos países. Según consideran ahora muchos analistas, las tarifas de Trump suponen un desafío similar y es posible que Washington pierda el caso.