Brasil: nuevo presidente afrontará conflictos

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En diálogo con EL NUEVO SIGLO Daniel Aarão Reis, historiador y profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Federal Fluminense (UFF), analiza el panorama electoral a menos de un mes de los comicios presidenciales en Brasil 

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LUEGO de presentar varios recursos en instancias nacionales e internacionales, Lula Da Silva y su partido, escogieron el candidato que los representará en las próximas elecciones y que competirá, principalmente, con Jair Bolsonaro.

 

Con el fin de entender la situación interna que se vive en Brasil, EL NUEVO SIGLO habló con Daniel Aarão Reis.

 

EL NUEVO SIGLO (ENS): Después de la decisión conocida el martes que Fernando Haddad es el candidato en sustitución de Lula, ¿cómo esta afecta la posibilidad del PT de alcanzar la presidencia?

 

DANIEL REIS (DR): Se trata de una cuestión controvertida. Los petistas estiman, basados en investigaciones anteriores, que la transferencia de votos será rápida y casi total. Pero hay especialistas que son más prudentes y piden un mayor plazo para llegar a conclusiones claras. De hecho, a esta altura, Ciro Gomes, que también es nordestino (Ceará), tiene casi el 18% de intenciones de voto en el Nordeste, que continúa siendo la región que ofrece más base al PT y a Lula. En una semana, tal vez la situación sea más clara. Sea como sea, Haddad ya despega como fuerte candidato en segunda vuelta.

 

ENS: ¿Cuál será el rol de Lula durante la etapa final de campaña presidencial desde prisión?  

 

DR: A pesar de estar en prisión, Lula va a grabar vídeos y escribir cartas y notas de modo que, con los medios de comunicación disponibles, pocos ignorarán, a pesar del corto plazo hasta la primera vuelta (7 de octubre). Queda por saber si el mismo Haddad convencerá al electorado. Él cuenta con una ventaja: investigaciones anteriores mostraron que la mayoría del electorado de Lula está dispuesta a votar por el candidato que él escogió.

 

ENS: ¿Haddad tiene buena reputación? Parece que él liderará las encuestas con Bolsonaro

 

DR: Haddad obtuvo buena reputación como ministro de Educación. Un hombre de diálogo, propositivo, honesto. En la Alcaldía de Sao Paulo no tuvo un desempeño tan bueno, aunque se puede decir que, cuando intentó la reelección en 2016, el PT estaba “en el fondo del pozo” con los índices más bajos de popularidad que el partido nunca había tenido. Por otro lado, es cierto que el 48% del electorado paulista lo consideraba un alcalde "malo" o "pésimo". A su favor, aun así, es preciso enfatizar que las izquierdas estaban muy divididas (tres candidatos eran representantes de las izquierdas: el mismo Haddad por el PT, Luísa Erundina por el PSB) y Marta Suplicy (PMDB).

 

Las encuestas que indican empate técnico entre Bolsonaro y Haddad en segunda vuelta, fueron hechas antes de la oficialización de Haddad como candidato. Falta ver cómo reacciona, ahora, después de ser designado como candidato oficial de Lula y del PT.

 

ENS: ¿En su opinión, que implicación ha tenido el atentado contra Bolsonaro? ¿Brasil ahora es más violento que en el pasado?

 

DR: Brasil, en especial las grandes ciudades, se ha vuelto muy violento. Más de 60 mil homicidios por año, la mayoría sin aclaraciones, hicieron que la seguridad se volviera la cuestión más importante en estas elecciones. En gran medida, Bolsonaro se volvió popular por sus propuestas truculentas (bandido bueno es bandido muerto) en relación al asunto, ya que la población (todas las clases sociales) se encuentran exasperadas frente a la creciente violencia.

 

Sorprendentemente, sin embargo, el atentado no hizo crecer a Bolsonaro, lo que muchos de sus adeptos esperaban era que él disparara en las encuestas. Esto no sucedió y parece que no va a suceder más, he aquí que el candidato, incluso herido y en el hospital, reafirmó sus propósitos truculentos. También por eso continuará siendo atacado por todos los adversarios. Vale la pena señalar que surgieron conflictos entre sus hijos y el general Mourão, candidato a vicepresidente de Bolsonaro. Mourão pertenece a otro partido, el PRTB, que desea adquirir mayor protagonismo ahora.

 

ENS: ¿Qué opinión tiene sobre la interferencia del Jefe de las Fuerzas Armadas en la campaña?           

 

DR: Los militares brasileros, desde la proclamación de la República, se consideran tutores de la República, una especia de “ángeles de la guarda” del sistema político brasileño. Se trata de una cuestión que los presidentes civiles post-dictadura (Collor, Cardozo, Lula y Dilma) no tuvieron el coraje de enfrentar. Las fuerzas armadas continúan como una especie de "estado dentro del estado", corporaciones cerradas, polarizadas políticamente, casi monolíticas y, en gran medida, insensibles al proceso de democratización de la sociedad brasileña.

 

Yo considero lamentable esta intervención, pero las fuerzas conservadoras la aprecian positivamente y es muy interesante el hecho de que ningún candidato haya sido capaz de formular críticas claras a esta indebida intervención.

 

ENS: ¿En la coyuntura política, cómo Brasil puede lograr algún consenso?

 

DR: ¿Consenso? No hay consenso a la vista. El próximo presidente, sea quien sea, va a enfrentar tiempos de turbulencias y de conflictos. El futuro de Brasil sigue lleno de sombras, algunas, siniestras. Tendremos dificultades al frente y será muy difícil lidiar con ellas.

 

ENS: ¿Cómo está afectando la situación política en Brasil en términos sociales y económicos? ¿A nivel internacional cuáles son las consecuencias?

 

DR: Las alianzas preferenciales formuladas en los tiempos de Lula, centradas en América Latina, y en particular en América del Sur, han disminuido hasta convertirse en irrelevantes. La asociación económica con China sigue siendo fuerte, pero también sufrió la incidencia de la disminución del crecimiento chino. Mientras tanto, el ambicioso proyecto de los BRICS también declinó bastante, aunque no fue abandonado del todo. / @nataliamarinop