GUILLERMO LEÓN ESCOBAR | El Nuevo Siglo
Martes, 9 de Julio de 2013

¡A Francisco le creen…!

 

Este Papa llama la atención. Hay armonía en él. Se le ve tranquilo. No hace aspavientos. Como dice la gente “no se las da”. Sigue siendo el cura Bergoglio.

No soy amigo de él. Lo había visto algún día al lado de monseñor Quarracino, de quien sería obispo auxiliar. Hubo una “tenida” una noche, se cantaron tangos. Estuvo de provincial de los jesuitas y fueron muchos los sufrimientos. Fue escogido como sucesor del Cardenal de Buenos Aires y lo percibí humilde cuando -siendo yo embajador- se le creó Cardenal. A ese nivel era fácil verlo, saludarlo y sentir que era en mucho diferente a otros. Bergoglio era pastor desde antes y nunca se sintió príncipe. Aunque las tenía nunca se dio ínfulas.

 

Quienes pertenecemos al grupo “buenos aires” nos reuníamos en la capital argentina cada año en eventos de reflexión política y pudimos en un par de ocasiones escucharlo. Nos contaban que había opiniones divididas con respecto a sus palabras contundentes y al hábito de experimentar lo que la clase media y los pobres vivían . “Es de los nuestros”, decían muchos; “es un populista”, decían otros.

Quienes estuvimos en la Reunión de Aparecida lo tuvimos como gran coordinador que fue de la redacción del Documento Final. Se sabía que tenía diferentes niveles de redacción. Los textos ascendían desde los grupos a unos escribanos más calificados y terminaban en un grupo casi íntimo que daba los tonos finales. Uno de ellos ha recibido recientemente la nominación de obispo. Pero allí estaba él a la vez cercano y ausente como buen trabajador intelectual que sabe armonizar lo expresamente dicho con lo evocado.

 

Es un cristiano que como Pastor vive a fondo el Evangelio. No es de pose. En él coinciden palabras y gestos. La pobreza, el amor por el prójimo, la ternura y la misericordia le son naturales. No hay tramoya ni escenificación. Y es explicable que nos sintamos a la vez bien con lo que dice y hace y nos sintamos mal. Terrible para algunos saber que Francisco no vive en el Palacio y otros están buscando construirlo o comprarlo. Terrible cuando ha dicho sobre los autos de “alta gama”.

Hoy son muchos los que aprenden a apreciar la pobreza cierta en muchos de sus párrocos y sus obispos.

Lo que llama la atención es que lo que hoy dice como Papa encuentra el asentimiento del mundo y sus críticos de ayer se han convertido en sus defensores hoy. Hay que comprender a quienes  se cogen la cabeza desconcertados con un Pedro que les dice que la prioridad es  “echarse a la calle a buscar a la gente”. Que hay que conversar con ellos misionarlos como es obligación de laicos y de curas .Y es a causa de una verdad de a mil: “antes el Pastor tenía 99 en el redil y salía a buscar una; hoy tiene una y debe salir a buscar las 99”.

guilloescobar@yahoo.com