¿Cuál es el futuro de la centroderecha tras la salida de Trump?

AFP

El ascenso del expresidente de los Estados Unidos al poder en enero de 2017 fue el hito que consolidó un fenómeno que se venía observando desde hace tiempo en el mundo entero y fue el viraje a la derecha de las principales democracias del mundo.

Cuatro años después y con Trump fuera de la Casa Blanca, surge el interrogante del futuro de esta tendencia y si gobiernos con líneas ideológicas más liberales podrán acceder al poder en una especie de efecto dominó y se inicie una ola de gobiernos de izquierda en el mundo.

Como es sabido los gobiernos de centroderecha se impusieron en Gran Bretaña, Alemania y Japón, así como en un gran número de otros países de Europa y América Latina, lo que hizo evidente un cambio ideológico global.

Gran Bretaña ha tenido un gobierno conservador desde mayo de 2010. La alemana Ángela Merkel completó 15 años en el cargo en noviembre pasado y el primer ministro de Japón Yoshihide Suga, reemplazó a Shinzo Abe, quien, aunque no pudo terminar su segundo mandato, logró la continuidad de sus postulados conservadores.

En Suecia y los Países Bajos los partidos de centroderecha encabezan no sólo los gobiernos, sino las encuestas de opinión. En Dinamarca y Hungría también se evidenció también un vuelco ideológico hacia la derecha en ese momento particular.

Así las cosas y considerando los elevados niveles de popularidad de los mandatarios conservadores en países como Brasil con Jair Bolsonaro, de Erna Solberg en Noruega, Narendra Modi en India o Marcelo Rebelo de Sousa en Portugal, quien seguramente será reelegido hoy, no se cree muy probable que esta tendencia se revierta en el mediano plazo y que los acertados manejos económicos y sanitarios de muchos gobiernos de centroderecha en el mundo los privilegien en las elecciones venideras.

Los “liberales”

Una encuesta del Pew Research Center evidenció que aquellos que se llaman 'liberales', en realidad no lo son tanto, al menos en su comportamiento en las redes sociales y suelen ser más intolerantes y con los puntos de vista más extremos que los que se auto reconocen como de derecha.

El informe aseguró que los conservadores tienden a tener círculos de amigos más amplios y que reflejan sus opiniones políticas mientras que es “más probable que los liberales corten los lazos en línea con quienes no están de acuerdo con ellos políticamente".

Pew informa que "aproximadamente cuatro de cada 10 liberales en Facebook (44%) dicen que han bloqueado o eliminado a alguien en las redes sociales porque no estaban de acuerdo con algo que la persona publicó en política", en comparación con el 31% de los conservadores que hicieron lo mismo.

Este hallazgo puede extenderse al mundo real y no sería descabellado pensar que en medio de unas de las peores crisis sanitarias y económicas en décadas, los ciudadanos privilegien una postura conciliadora pero firme en momentos en los que las decisiones certeras son claves.

Cabe señalar que la ira que sienten algunos contra los inmigrantes y el miedo a la dilución cultural no se encuentra solo en la derecha, como muchos quieren hacer ver y que la ciudadanía no sólo se mueve por propuestas emotivas y emocionales, sino que a la hora de decir el desempeño económico cuenta.

Consolidación

En el mundo los grupos conservadores han ido ganando influencia, reforzando el poder de los líderes de derecha. Es una tendencia impulsada no solo por las generaciones mayores sino también por los jóvenes.

La consolidación en el poder de Bolsonaro, por poner sólo un ejemplo, puede haber sorprendido a algunos observadores, pero no surgió de la nada. Su éxito es fruto de años de apoyo a poderosos movimientos sociales.

Estos grupos han encontrado cada vez más una voz en países desde Polonia hasta Tailandia y su influencia proviene de la gente común y no de los políticos.

Su ascenso y popularidad actual son una parte crucial del giro hacia una política más conservadora en muchos países de todo el mundo durante los últimos años.

Aunque a menudo quiere presentarse a los partidos de centroderecha como maquinarias electorales oligárquicas y en todos los casos tan extremas como populistas, la realidad es que son movimientos con amplias bases populares y grandes representantes de intereses de los trabajadores.

Esta distorsión se produce porque tradicionalmente la “sociedad civil” ha querido ser vista como liberal y únicos defensores de los derechos humanos, la democracia y la defensa de las minorías. A menudo, supuestos falsos y que se en los países dirigidos por líderes conservadores se han desmontado por completo.

Así las cosas, hoy en día, la sociedad civil involucra una combinación cada vez más diversa de personas y objetivos políticos, y los de la derecha están ganando o consolidando cada vez más terreno pues se hace evidente la importancia de fortalecer valores "tradicionales" como las creencias, la comunidad, la identidad nacional y el apoyo a la unidad familiar.

Por supuesto, también hay muchas cosas que dividen a la sociedad civil conservadora. Si bien la mayoría de los grupos favorecen la democracia y trabajan dentro de la política dominante, un pequeño número es más disruptivo y, a veces, incluso violento, como sucede también entre los grupos de izquierda.

Sin embargo, independientemente de las diferencias, una investigación de Carnegie Europe muestra que hay muchos países donde la sociedad civil conservadora ha tenido un papel clave en la configuración de los eventos nacionales. En Brasil, por ejemplo, una amplia coalición de grupos conservadores ayudó a expulsar a la expresidenta Dilma Rouseff del poder en 2016, en medio de protestas por la corrupción generalizada y Ucrania ha mostrado cómo activistas nacionales se han opuesto a la interferencia rusa centrados en los valores religiosos y familiares.

La nueva pandemia de coronavirus no solo está causando estragos en la salud pública y la economía global, sino que está alterando la democracia y la gobernanza en todo el mundo y se corre el riesgo de la consolidación autoritaria.

Aunque algunos gobiernos ya han utilizado la pandemia para ampliar el poder ejecutivo y restringir los derechos individuales, los exitosos gobiernos de centroderecha mencionados han sido un importante contrapeso al totalitarismo y sin duda sus esfuerzos por superar la crisis y hacer prevalecer los derechos humanos les garantizará su supervivencia en los próximos años.